Fenómenos lunares transitorios

TLP son las siglas de Transient Lunar Phenomena, fenómenos lunares transitorios. Se trata de resplandores y oscurecimientos locales de la superficie de nuestro satélite, producidos por pequeñas perturbaciones y lunamotos que liberan gases del interior de la Luna. Desde casi el inicio de la selenografía se ha observado sobre el regolito la presencia de fenómenos luminosos, unos brillantes y otros oscuros, incomprensibles y de difícil explicación.

Historia

Ya en 1687 se anunció la visión de un punto muy brillante entre los cuernos lunares, una visión que bien pudo ser errónea dada la calidad de los instrumentos de entonces. Lo que ya no es tan seguro es que el célebre astrónomo William Herschel se equivocase al anunciar que durante un eclipse lunar en 1783 viese sobre la Luna luces extrañas y brillantes, fenómeno que se repitió en 1787 con la visión de "puntos resplandecientes" o en 1821 luces que dijo avistar en tres ocasiones.

El astrónomo español Antonio de Ulloa (quien colaboró en la medición de las dimensiones de la Tierra en una expedición internacional a Perú) observó en 1778, durante el eclipse lunar ocurrido el 24 de junio, un punto brillante sobre la superficie lunar a modo de "agujero" que dejase pasar la luz solar; una luz similar aunque rojiza sería observada durante casi cinco meses en el año 1789.

En 1788 el astrónomo planetario alemán Johan Schröter había informado de la presencia de una brillantísima luz entre los picos de los montes Alpes, no lejos de Platón.

El mismo astrónomo real británico Nevil Maskelyne comunicó la observación de otro avistamiento telescópico sobre la superficie lunar.

El cráter Platón, oscuro de aparente fondo plano, es un rico foco de actividad TLP: desde Schröter en 1788 se viene mencionando la aparición de luces o brillos en su fondo, no faltando observadores que viesen en su fondo grupos desde 4 hasta 28 luces diferentes, las cuales aumentaban y disminuían de brillo alternativamente con el tiempo. En 1877 se avistaría un extraño triángulo luminoso en el mismo fondo y H. P. Wilkins anunciaría en agosto de 1944 la presencia de un punto redondo en el cráter. El mismo Wilkins aportaría otra observación de un resplandor asombroso en la zona del cráter Aristarco, otro sector también bastante "caliente" en este tipo de fenómenos. Otra observación fiable proviene del astrónomo francés Trouvelot, del observatorio de Meudon, quien avistó en febrero de 1877 una luz en el cráter Eudoxo, una zona bastante conocida por este tipo de actividad; en marzo se avistaría otra luz en la zona del cráter Proclus y en junio se avistaría otra extraña luz.

En septiembre de 1953 Rudolph Lippert anunció la visión de una luz que resplandeció con un intenso color amarillo anaranjado, que él achacó a un impacto meteórico sobre la superficie lunar.

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