Feminismo liberal

El feminismo liberal es una forma individualista de teoría feminista centrada en la capacidad de las mujeres para mantener su igualdad a través de sus propias acciones y decisiones. Las feministas liberales argumentan que la sociedad tiene la falsa creencia de que las mujeres son, por naturaleza, menos capaces que los hombres intelectualmente y físicamente, por lo tanto, tiende a discriminar a las mujeres en la academia, el foro y el mercado. Las feministas liberales creen que "la subordinación femenina se basa en un conjunto de restricciones de costumbres y legales que bloquean su entrada y el éxito en el llamado espacio público". Su lucha es pués lograr la igualdad entre los sexos a través de la reforma política y legal.[1]

Historia

El objetivo de las feministas liberales a finales de 1800 y principios de 1900 era lograr el voto de las mujeres con la idea de posteriormente ganar la libertad individual. Les preocupaba obtener la libertad a través de la igualdad poniendo fin a la crueldad de los hombres hacia las mujeres y logrando la libertad de oportunidades para convertirse en personas completas.[2] Consideraban que ningún gobierno o costumbre debía prohibir el ejercicio de la libertad personal. Las feministas liberales iniciales tuvieron que combatir el supuesto de que sólo los hombres blancos merecían tener todos los derechos de ciudadanía.

Feministas como Mary Wollstonecraft, Judith Sargent Murray y Frances Wright abogaron por la inclusión política plena de las mujeres.[2] En 1920, después de casi 50 años de intenso activismo, las mujeres finalmente se concedió a las mujeres de Estados Unidos el derecho de voto y el derecho a ejercer una función pública.

El feminismo liberal se mantuvo en silencio durante las cuatro décadas posteriores a lograr el derecho al voto. En la década de 1960, durante el movimiento en defensa de los derechos civiles, las feministas liberales establecieron un paralelismo entre la discriminación racial sistémica y la discriminación sexual.[1]

Nacieron entonces grupos como la Organización Nacional de Mujeres (1966), la Asamblea Política Nacional de Mujeres (1971) y la Liga de Acción Equidad de las Mujeres (1968 - 1989) para promover los derechos de las mujeres. En EE.UU. estos grupos lucharon para la ratificación de la llamada " Enmienda de Igualdad de Derechos" con la esperanza de asegurar que los hombres y las mujeres eran tratados como iguales en virtud de las leyes democráticas al igual que en todos los ámbitos de la vida de las mujeres incluyendo la reproducción, el trabajo y la igualdad de retribución. Otras cuestiones importantes para las feministas liberales eran los derechos reproductivos y el acceso al aborto, el acoso sexual, el voto, la educación, la compensación justa por el trabajo, el acceso al cuidado de niños, el acceso al cuidado de salud y sacar a la luz la sistemática violencia sexual y doméstica contra las mujeres.[3]

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