Felipe Guamán Poma de Ayala

Autorretrato de Felipe Guamán Poma de Ayala, que está tomando las relaciones y leyendas de los indios antiguos, que por sus tocados se distinguen como procedentes de varias provincias y de varios rangos.

Felipe Guamán Poma de Ayala, ocasionalmente escrito también como Felipe Huamán Poma de Ayala (San Cristóbal de Suntuntu, Ayacucho, 1534 - Lima, 1615), fue un cronista indígena de la época del virreinato del Perú.

Guamán Poma se dedicó a recorrer durante varios años todo el virreinato y a escribir su Primer nueva corónica y buen gobierno, uno de los libros más originales de la historiografía mundial.[2] .

Biografía

Felipe Guamán Poma de Ayala nació probablemente en San Cristóbal de Suntunto[4] en la Provincia de Lucanas del actual Ayacucho, en el año 1534. Según otras versiones, Guamán Poma sería originario de Huánuco, ya que él mismo afirmó en sus manuscritos ser descendiente de una noble familia Yarowilca, originaria de esa zona.[ cita requerida]

Sus apellidos, Guamán Poma, provienen de las palabras quechuas waman y puma, halcón[6] Fue hijo presumiblemente de Martín Guaman Mallqui y Juana Chuquitanta (llamada Cusi Ocllo), noble descendiente de Túpac Yupanqui. Se crió con los españoles, por lo que él se consideraba de origen latino. Fue desterrado dos veces, una por el corregidor de Huamanga en el año 1600 y otra por el corregidor de Lucanas hacia el año 1606 (según otras fuentes en 1608).

Gracias a algunos documentos del siglo XVI, se conoce que Guamán Poma sirvió como traductor del quechua para funcionarios coloniales durante la década de 1560-70. Entre los funcionarios para los que trabajó Guamán Poma estuvieron el oidor Alberto de Acuña, conocido como el «Abogado General de los Indios» y nombrado por el virrey García Hurtado de Mendoza en 1589, también sirvió de traductor al oidor Pedro Arteaga Mendiola en la visita a las minas de Huancavelica en 1588. Estuvo al servicio de don Juan Pérez de Gamboa, corregidor de Huancavelica y luego visitador de las tierras del Cusco, Huamanga, Huancavelica, Vilcabamba, Castrovirreyna y Jauja en 1587.[7]

Una ratificación documental indica que Guamán Poma estuvo al servicio del oidor de la Real Audiencia de Lima, el Dr. Alberto de Acuña, puesto que de un memorial que envió dicho personaje al rey de España en 1598, coincide en varios puntos de sus recursos con las quejas que escribió el cronista ayacuchano; otras veces existen puntos en abierta contradicción entre las visiones del Guamán Poma y el oidor de Acuña, vale decir que ambas personas conocían sus planteamientos y propuestas en abordar los asuntos en favor de los indígenas. Además, por intermedio de Acuña, el cronista Guamán Poma se habría documentado de varios asuntos internos de la administración colonial: por ejemplo, de las residencias a los virreyes Francisco de Toledo y Hurtado de Mendoza y las visitas efectuadas a las minas y población nativa en la época toledana y en 1585. Guamán Poma, habría trabajado como traductor en la Real Audiencia de Lima con los nombres de don «Lorenzo Anchachumbi» o «Phelipe Lorenzo Guamanchumbi».[8]

Guamán Poma apareció como actor en una serie de demandas de finales de la década de 1590, en la que trató de recuperar el título político y de tierra en el Valle de Chupas que él creía suyo por derecho de familia. Estos juicios en última instancia resultaron desastrosos para él: no solo perdió, sino que en 1600 fue despojado de todos sus bienes y obligado a exiliarse en las ciudades que había gobernado una vez como un noble. Participó en el sofocamiento del movimiento religioso político de Taki Unguy, al lado del cura Albornoz, posiblemente en una actitud antiindegenista para ganar algún beneficio del los manos españoles[9]

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