Federico Martín Bahamontes

Federico Martín Bahamontes Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo
Federico Bahamontes (1962).jpg
Datos personales
Nombre completo Federico Martín Bahamontes
Apodo(s) El águila de Toledo
Nacimiento Provincia de Toledo, España
9 de julio de 1928 (89 años)
País Flag of Spain.svg  España
Nacionalidad(es) Española
Carrera
Deporte Ciclismo
Disciplina Carretera
Tipo Escalador
Equipo Retirado
Trayectoria
Equipos profesionales
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1962
1963- 1965
Mondia
Terrot
ICEP-Girardengo
Mobylette
Faema
Condor y Kas
Faema
VOV
Margnat-Paloma
Margnat
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Federico Martín Bahamontes (su verdadero nombre es Alejandro Martín Bahamontes,[2]​ (una vez) y en la Vuelta a España (dos veces).

Escalador superdotado, continuamente a la ofensiva, era capaz de producir fulgurantes aceleraciones en las rampas más duras superando a sus competidores, como lo demuestran sus cincuenta y dos pasos en primer lugar por cimas de montaña, el mejor registro total para un ciclista en el Tour de Francia. Reconocible por su silueta esbelta (con un cierto parecido a la de Fausto Coppi), no se desenvolvía con la misma superioridad en los descensos. Dotado de un vivo temperamento, era capaz de alternar de forma imprevisible jornadas brillantes con episodios de desmoralización. Mantuvo una encarnizada pugna con el ciclista Jesús Loroño, rivalidad que se extendió de las carreras a los periódicos y a los despachos federativos, y que dividió durante años a los aficionados españoles al ciclismo.[3]

Está considerado como uno de los mejores escaladores de todos los tiempos.[4]

Biografía

Bahamontes en el Tour de Francia 1960

Bahamontes nació en pleno verano de 1928, en una casilla de peones camineros de la pequeña localidad de Val de Santo Domingo (actualmente, ayuntamiento de Santo Domingo-Caudilla, población situada unos 30 km al noroeste de Toledo) en la que residían sus padres, Julián Martín Losana (por entonces peón caminero) y Victoria Bahamontes San Cristóbal.[8]​ Estas frecuentes galopadas en bicicleta por la carretera de Torrijos, recorriendo 30 km de ida y otros tantos de vuelta cargado, más los continuos viajes como recadero con una carretilla por las empinadas cuestas de Toledo, contribuyeron a moldear de forma decisiva sus innatas condiciones como ciclista.

Ciclista aficionado

Escudo de la Puerta de Bisagra en Toledo, con el águila bicéfala que inspiraría el apodo de Bahamontes: El Águila de Toledo

Bahamontes comenzó a competir de forma casi casual con 19 años, cuando se apuntó a una carrera local organizada por " Educación y Descanso" en Toledo, que ganó[7]

En 1948, Federico fue seleccionado para el campeonato de "Educación y Descanso" en Madrid. Se cayó cerca de la meta al chocar con un espectador, y tuvo que conformarse con el quinto puesto. En 1949, obtuvo sus primeros grandes éxitos, adjudicándose el Trofeo Luis Guijarro y la Vuelta a Ávila, en la que se impuso en la general y fue el mejor escalador.[11]

En la temporada 1952, se presentó a la carrera Madrid-Toledo, en la que corrían muchos ciclistas profesionales. Tras algunos problemas con su licencia como ciclista independiente, se le permitió tomar la salida, pero fuera de concurso. Cruzó la línea de meta en primer lugar, pero la victoria final se le adjudicó a Julián Berrendero. En la Vuelta a Castilla, se mostró a la altura de los mejores (solo le superó el italiano Giancarlo Astrua), y a continuación ganó la Vuelta a Albacete. En 1953, dominó la competición en la Vuelta a Málaga, imponiéndose en tres de las cinco etapas. También ganó el campeonato de Castilla independiente, y participó en la Volta a Cataluña, donde se clasificó octavo y fue el mejor escalador.[12]

Ciclista profesional

Acerca del famoso incidente del helado en el Tour de 1954, el ciclista y comentarista deportivo Pedro Delgado explica que:


En la etapa 17ª entre Lyon y Grenoble, en las estribaciones de La Romèyre, [Bahamontes] va escapado con 2 franceses (Jean Mallejac y Jean Le Guilly) y un suizo, Fritz Schaer. En los primeros kilómetros de la subida, el coche de la selección suiza llega hacia su ciclista para decirle que no releve y en ese momento saltan unas piedras que van a parar a la rueda de Bahamontes, rompiéndole varios radios. Destensó el freno de esa rueda para poder seguir hasta la cima, y aún así realizó dos hachazos para marcharse en solitario. Coronó tranquilamente con un par de minutos de ventaja.
Como bajar con la rueda maltrecha y sin frenos era una locura, esperó al coche de apoyo en la cima. Mientras, se acercó a un vendedor de helados que había en la cima y con dos dedos le señaló: "deux boules" murmuró el comerciante, y le preparó un cucurucho con 2 bolas de helado de vainilla, que se tomó Bahamontes en la cima de La Romèyre mientras esperaba a que llegase el coche de Julián Berrendero (director de la selección española).
La gente y prensa desplazada allí, ajenos a la avería, quedaron impresionados ante la chulería del español, que se permitía esperar a sus rivales tomándose un helado. Les extrañó y realizaron infinidad de fotos que daban la impresión de que se tomase la carrera a cachondeo y así lo ilustró la prensa desplazada, como una anécdota divertida de la carrera.

Esta genialidad, aumentó la aureola de excéntrico de Bahamontes.[2]
Tour de 1954
Julián Berrendero

Su carrera profesional comenzó en 1954, cuando se marchó a residir en Barcelona, encuadrado en el equipo de Santiago Mostajo.[15]​ Tras ser proclamado «rey de la montaña» de la ronda francesa, se le tributó un recibimiento triunfal en Toledo, donde abrió su tienda de bicicletas con las ganancias acumuladas aquella temporada.

El año 1955 no fue especialmente brillante: repitió victoria en la subida al Monte Agel y en la Vuelta a Asturias. Su primera participación en la Vuelta a España, en la que venció el francés Jean Dotto, se saldó con un modesto puesto 21 en la general. Una misteriosa enfermedad que el propio Bahamontes denominó el «limaquillo» (luego se supo que se trataba de una antigua lesión de rodilla[7]​) le impidió correr ese año el Tour.

Es en la temporada 1956 cuando las hazañas de Bahamontes en la montaña comienzan a ser objeto de atención masiva, y cuando se hicieron evidentes los recelos entre Bahamontes y Jesús Loroño. Ambos tuvieron graves disensiones en la Vuelta, acentuadas por las órdenes del jefe del equipo español, Luis Puig, que no pudo conseguir que enterrasen sus rencillas.[2]​ en el Tour tuvo una actuación destacada. Aquella edición la ganaría el francés Roger Walkowiak, con la montaña para el luxemburgués Charly Gaul. Bahamontes terminaría cuarto en la general.

El año 1957 vio una de las ediciones de la Vuelta con una lucha más cerrada, en la que de nuevo se enfrentaron Jesús Loroño (que ganaría aquella edición) y Bahamontes (segundo, adjudicándose el premio de la montaña), envueltos en las disputas dentro del equipo español, que de nuevo Luis Puig no pudo reconducir.[17]​ Esta edición de 1957 fue ganada por el francés Jacques Anquetil.

En la Vuelta de 1958 continuó su encarnizada pugna con Loroño dentro del equipo español. Se repite la historia del año anterior, pero esta vez se llevará la prueba el francés Jean Stablinski, con Bahamontes (que se adjudicó la montaña) sexto y Loroño octavo. En su segundo Giro, consigue una etapa, pero lastrado por una caída no puede brillar en la montaña, logrando un discreto puesto 17 en la clasificación general.[7]

Tour de 1959
Bahamontes, tras vencer en el Tour de 1959

En 1959 fue dirigido por el célebre ciclista italiano Fausto Coppi, con quien había estado reunido unos meses antes, disfrutando de una jornada de caza en Toledo. Coppi le propuso que fichara por el equipo que estaba formando (el "Tricofilina-Coppi", patrocinado por una marca de brillantina para el pelo). La intervención de Coppi, según reconoce el propio Bahamontes, fue fundamental para convencerle de que debía luchar por la clasificación general del Tour, olvidándose del gran premio de la montaña.[8]

Su primer gran objetivo de la temporada, la Vuelta, acabó en fiasco. Abandonó en la etapa 11 por un ántrax en una pierna,[3]

Consagrado como un especialista de la montaña, Bahamontes venció en el Tour de Francia 1959, aunque inicialmente no partía como favorito. Una larga escapada en los Pirineos y su victoria en la cronoescalada del Puy-de-Dôme le supusieron una importante ventaja. En los Alpes, se asoció con el también escalador Charly Gaul y aunque tanto Henri Anglade como Jacques Anquetil le recortaron tiempo, no supusieron una amenaza para el corredor español, que aventajaría a Anglade, segundo clasificado, en más de cuatro minutos al final del Tour. El 18 de julio de 1959, entraba vestido de amarillo en París, donde le esperaba su esposa Fermina, a quien entregó el ramo de vencedor de la prueba.[7]

Tras su prestigioso triunfo de 1959, la temporada de 1960 comenzó mal para Bahamontes, que se fracturó el fémur en la Vuelta a Levante. Todavía afectado por la lesión, se negó a participar en la Vuelta, pero la insistencia de la organización y un generoso contrato hicieron que tomase la salida. Sin embargo, se retiró a dos etapas del final, para protestar por la injusta exclusión de su gregario Julio San Emeterio, acusando a la organización de dar un trato de favor a Loroño (que por otro lado, solo pudo ser noveno en la general). La prensa arremetió contra Bahamontes, y el diario Arriba llegó a publicar que «El águila ha perdido sus alas».[19]​ La polémica continuó con su inscripción en el Tour. Pese a su precario estado de forma, se le presionó para que defendiera su título en la ronda francesa, pero tuvo que abandonar en la segunda etapa, aumentando el clamor de la prensa en su contra.

El año 1961 tampoco mejoró mucho su situación. Triunfó de nuevo en las subidas a Mont Agel y a Arrate, pero en el Tour de Romandía no pasó de la décimo segunda posición, y en el Giro se retiró en la etapa 17 debido a un problema muscular. El Tour de Francia no le vio tomar la salida.

La temporada 1962 vivió el esperado retorno del Águila de Toledo. Los equipos nacionales dieron paso a las escuadras comerciales, y Bahamontes fichó por el equipo francés Margnat-Paloma, dirigido por Raoul Rémy, que tenía depositadas grandes esperanzas en el español de cara al Tour. En una edición dominada finalmente por Anquetil, Bahamontes se hizo de nuevo con la clasificación de la montaña, ganó una etapa, y se clasificó cuarto de la general.

Bahamontes con André Darrigade y Jacques Gestraud en el Tour de 1964

Tras una serie de buenos resultados en carreras disputadas en el sur de Francia, en 1963 Bahamontes se vio relegado por Anquetil a la segunda plaza en el Tour. Muy igualados tanto en los Alpes como en los Pirineos, Anquetil daría el golpe de efecto en la contrarreloj, consiguiendo su, por aquel entonces, 4º Tour, seguido por Bahamontes a más de tres minutos y medio. Un año más tarde, en 1964, Bahamontes terminaría 3º por detrás de Anquetil y Raymond Poulidor, a más de cuatro minutos del ganador. Se adjudicó su sexto título de la montaña, ganó dos etapas y protagonizó sonadas escapadas de la mano de otro gran escalador español, el abulense Julio Jiménez.

La temporada de 1965 fue la última de Bahamontes como corredor profesional. Décimo en la Vuelta,[21]

Balance deportivo

Durante sus 12 temporadas de profesional, además de su victoria de 1959, Bahamontes subió al podio del Tour de Francia en otras dos ocasiones (segundo en 1963 y tercero en 1964) y una vez al podio de la Vuelta a España (segundo en 1957). Cuenta con once victorias de etapa en Grandes Vueltas: siete en el Tour de Francia, tres en la Vuelta a España y una en el Giro de Italia; haciéndose con el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta en 1958.

Como el gran escalador que era, ganó el Gran Premio de la montaña dos veces en la Vuelta a España, una en el Giro de Italia y seis en el Tour de Francia, récord que compartió con el belga Lucien van Impe durante décadas hasta que en 2004 el francés Richard Virenque superó a ambos al ganar su séptimo entorchado.

Vida posterior

Bahamontes en 2005

Después de su retirada, Bahamontes se hizo cargo de la gestión de su tienda de bicicletas y ciclomotores en Toledo a partir de 1966 y se convirtió en organizador de una carrera ciclista, la Vuelta a Toledo.[22]

Fue director de la Vuelta Ciclista a Toledo durante más de 40 años. Además, apadrina al Club Ciclista de Navalcarnero.

En el año 2004 cerró su tienda de bicicletas de la plaza de la Magdalena de Toledo, después de 45 años abierta al público.[23]

Ha permanecido unido desde el 3 de noviembre de 1956 con Fermina Aguilar Sánchez, fecha en la que se celebró su boda en la catedral de Toledo.[24]​ La pareja no tuvo hijos.

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