Federalización de Buenos Aires

La fachada oeste del obelisco porteño recuerda la federalización de la ciudad.

La federalización de la Ciudad de Buenos Aires fue el acto por medio del cual en 1880 el Poder Ejecutivo Nacional, siendo Nicolás Avellaneda presidente de la Argentina, puso bajo su jurisdicción el territorio de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. La desvinculación política de la capital con la provincia en la que se asienta había sido una aspiración constante de las provincias argentinas —con excepción de la de Buenos Aires, que reaccionó enérgicamente ante la medida— durante todo el proceso de formación del Estado nacional.

Buenos Aires y las provincias

El enorme peso poblacional y la importancia económica de la ciudad, dotada durante muchos años del único puerto de aguas profundas del país, hacían de ella un factor desequilibrante en las relaciones entre las provincias federadas. Esta desigualdad se hizo manifiesta ya desde la Revolución de Mayo, tras la cual los porteños fueron renuentes a aceptar a los diputados del interior en la Primera Junta de Gobierno, y se agudizó durante el largo período de inestabilidad política de los Triunviratos y el Directorio. Los intentos de 1819 y 1826 de dictar una constitución unitaria, que centralizase en Buenos Aires el poder administrativo directo sobre todo el territorio nacional, extremó la situación, y las medidas políticas tomadas por las provincias en los años sucesivos —como el Pacto Federal— estuvieron orientadas a garantizar que una situación así no pudiera producirse.
Véase: Ley de capitalización de la Ciudad de Buenos Aires (1826).

La Constitución Nacional sancionada en Santa Fe de la Vera Cruz el 1 de mayo de 1853 estableció como capital nacional a la ciudad de Buenos Aires:

Artículo 3: Las Autoridades que ejercen el Gobierno federal residen en la Ciudad de Buenos Aires, que se declara capital de la Confederación por una ley especial.

Sin embargo, la representación equitativa de las provincias en la Convención Constituyente provocó el rechazo de Buenos Aires, a la que la forma federal de gobierno adoptada por la Convención privaría de muchos de sus privilegios, produciéndose la separación del Estado de Buenos Aires del resto de la Confederación y su rechazo a la federalización de la ciudad impidió que se cumpliera el artículo constitucional y el gobierno de la Confederación Argentina se instaló en la ciudad de Paraná, entonces capital de la Provincia de Entre Ríos, que fue federalizada ( Territorio Federal de Entre Ríos).

Aunque, para atenuar el conflicto, los convencionales no fijaron en el texto constitucional la condición federal de Buenos Aires, sí lo hicieron por una ley especial, sancionada el 6 de mayo de 1853,[1] pocos días después de la jura de la Constitución. El desconocimiento de Buenos Aires de la jurisdicción de la Convención llevaría a la provincia a separarse de hecho de la Confederación Argentina hasta 1860, cuando se reincorporó a cambio de varias modificaciones del texto constitucional y la supresión de la federalización.

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