Federación Regional Española de la AIT

Federación Regional Española de la AIT
FRE-AIT.svg
Fundación 1870
Disolución 1881 [1]
Ideología política bakuninismo, internacionalismo
Ámbito España
Afiliación internacional Primera Internacional
1 Sucedido por la Federación de Trabajadores de la Región Española.
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La Federación Regional Española de la AIT (FRE-AIT) fue la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. Se fundó en el Congreso Obrero de Barcelona de 1870, durante el Sexenio Democrático, y desde el principio asumió los principios bakuninistas por lo que cuando Bakunin fue expulsado de la Internacional en el Congreso de La Haya de 1872, se integró en la Internacional anarquista. Desde enero de 1874 tuvo que actuar en la clandestinidad, al ser prohibida tras el triunfo del golpe de Pavía que puso fin a la República Federal, y durante ese tiempo experimentó un proceso de radicalización hasta su disolución en 1881. Le sustituyó la Federación de Trabajadores de la Región Española fundada en el Congreso Obrero de Barcelona de 1881.

El nacimiento de la Federación Regional Española de la AIT

Un grabado del Congreso Obrero de 1870 que se celebró en el Teatro Circo de Barcelona.

El Congreso Obrero de Barcelona de 1870 comenzó sus sesiones el 18 de junio, según Josep Termes,[4]

El Congreso decidió constituir la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y el tema más polémico en los debates fue la actitud que debía mantener la nueva organización hacia la política. Los bakuninistas intentaron convencer a los delegados sindicalistas políticos y a los cooperativistas de las virtudes del «antipoliticismo» pero éstos siguieron defendiendo la República federal. Al final se llegó a un acuerdo de cierta ambigüedad en el que «no se definía con claridad el antipoliticismo (es decir, la oposición global y sistemática a los partidos políticos, las elecciones y los parlamentos) sino un apoliticismo que, al recomendar a las sociedades obreras que renunciaran, como colectividades, a la política, no impedía la acción política de sus afiliados si se los consideraba de manera individual». El acuerdo en realidad fue el resultado de la aceptación por parte de los bakuninistas del "apoliticismo" de los sindicalistas que defendían que había que dejar la política fuera del debate interno de las sociedades obreras, para así agrupar a todos los obreros independientemente de las ideas que tuvieran, y supuso la derrota de los sindicalistas políticos favorables al republicanismo federal. Así pues, como ha señalado Josep Termes, «en el Congreso de Barcelona no se produjo exactamente la victoria del antipoliticismo bakuninista, sino el de una coalición de anarquistas y de sindicalistas apolíticos».[5]

No todas las sociedades obreras existentes entonces en España —unas 195 que tenían unos 25.000 asociados— se integraron en la FRE-AIT. El número de afiliados a ésta osciló entre un mínimo de 1.764 en abril de 1871 y uno 15.000 en agosto de 1872, lo que la convertía en una de las federaciones regionales más importantes de la Primera Internacional. Las federaciones locales—13 y 33 en proceso de constitución— fueron muy desiguales en cuanto al número de integrantes —la de Barcelona llegó a alcanzar los 6.000 miembros, mientras que la Madrid nunca superó los 200—.[6]

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