Fantasía heroica

Dibujo de un dragón en El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol, parte de Apocalipsis, de William Blake.

Fantasía heroica o fantasía épica es un subgénero del género fantástico,[3] En una introducción a un libro de Conan se dio una definición que, aunque deja fuera los avances y las tramas de finales del siglo pasado y del presente, da una idea de cómo tuvo su origen:

Se trata de un tipo de relato fantástico cuya acción transcurre en un mundo imaginario -a veces nuestro planeta como en otros tiempos se supuso que era o como acaso sea en un futuro remoto, a veces otro universo u otra dimensión- donde la magia es eficaz y todos los hombres son poderosos, todas las mujeres bellas, todos los problemas simples y todas las vidas aventureras.

De la cita original[6]

Una característica común a gran parte de las obras de fantasía épica contemporánea es que los protagonistas llevan una vida convencional hasta que imprevisiblemente una anomalía cambia sus vidas por completo; convertido en héroe, lucha contra todo tipo de adversidades.[7] que para probar sus capacidades emprenden largos viajes donde encuentran aventuras y desventuras y se dan con objetos mágicos y guerras.

Actualmente se habla generalizando de literatura fantástica o fantasía moderna para referirse la fantasía épica, pero esta denominación es errónea, ya que existen obras, escritas y visuales, que aún siendo fantásticas difícilmente se considerarían épicas, estando más cercanas al realismo fantástico.[8] Ejemplos de este error serían ciertos relatos de Julio Cortázar o Jorge Luis Borges, obras de género fantástico pero no del subgénero épico. En los casos en que el tono fantástico se revela en algún momento o al final, mostrándose claramente irreal, tampoco podemos hablar de fantasía épica, pues parafraseando a Cortázar:

Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase también a ser regla sin desplazar las estructuras ordinarias en las cuales se ha insertado.

Origen e historia

Lord Dunsany, uno de los pioneros más famosos del género.

Daniel Suárez Pérez, al hablar del origen y las influencias del género, dice textualmente:

La Fantasía Heroica o Fantasía Épica tiene su origen en la literatura del mismo nombre, de la que ya pueden encontrarse referentes en la literatura épica de la Antigüedad, que asimila elementos de los libros de caballerías, principalmente los del ciclo artúrico de leyendas británicas, y que recibe también la influencia de las Sagas Nórdicas y Germánicas y de la mitología árabe, desembocando a finales del siglo XIX en lo que hoy conocemos como fantasía épica.[10]

Por otro lado, el nombre del género lo inventó Fritz Leiber, quien a su vez puede considerarse uno de sus fundadores.[10]

Antecedentes

Este tipo de literatura cumple la premisa de que tanto quien lo escribe como quien lo lee sabe que los sucesos narrados son ficción. De este modo, aunque encontramos literatura aparentemente de este tipo en obras como el poema de Gilgamesh o la Odisea, no se consideran fantasía épica sino épica, ya que los elementos mitológicos o mágicos, como Anu o Istar en el primero o Zeus en el segundo, eran en sus respectivas épocas parte de sendas religiones.

Esta premisa se cumple de forma demostrable por primera vez en el siglo XIII en París, Francia, cuando un autor francés publica una versión de las leyendas artúricas inglesas. De aquí nace la tradición de los libros de caballerías, de los cuales varios contienen los elementos necesarios para formar parte del género que se trata.[13] Un desarrollo posterior, influenciado por la literatura nórdica y germánica, como las sagas, en las que abundan países reales e inventados y conquistas, y la mitología árabe, que introduce durante la Edad Media los dragones, los demonios y otros monstruos en la tradición europea, terminan conformando a finales del siglo XIX lo que se puede llamar sin género de duda fantasía épica.

Formación del género

Además de los relatos del irlandés lord Dunsany, destaca El bosque del fin del mundo de William Morris, publicado en 1894. En este libro se encuentran las características que perduran hasta la actualidad:[4] las criaturas fantásticas, las aventuras, el punto de misterio, los nombres peyorativos, como el del protagonista, apellidado «El Dorado», y sobre todo el ambiente indefinido basado en la Edad Media, producto de las ideas romanticistas que se anteponían a la época industrial. Es a través de estas ideas de añoranza del pasado como el ambiente medievalista va triunfando en esta literatura. Por otra parte, a través de la obra de Morris se advierten las influencias que dieron lugar al surgimiento del género; ya sólo los títulos de sus primeras obras nos revelan su conocimiento de las leyendas artúricas, de las sagas islandesas y escandinavas , la épica de la Antigüedad y su conocimiento y utopía por la historia medieval. El mismo caso se da, por ejemplo, en los relatos de George McDonald, de la misma época.

A finales del siglo XIX la fantasía épica conoció a uno de sus grandes autores, H. Rider Haggard.[6]

La fantasía épica del siglo XX en gran parte es fruto de obras y personajes de principios de siglo, como Conan el Cimmerio, La espada rota, El Señor de los Anillos o La historia interminable, cuya repercusión aún es palpable hoy en día. Algunas de las más antiguas, como Conan, nacen ligadas al fenómeno de las revistas pulp[4] Los valores de estas obras, basados en la lucha del gran héroe contra el gran villano, la magia todopoderosa y las grandes batallas, empiezan a superarse en la década de 1990. Aquí estos estereotipos se rompen, y se empieza a deshacer la marcada dualidad entre el Bien y el Mal. También aparece un mayor componente de intriga o desarrollo social en algunas obras, que desplaza el contenido épico sin que este deje de ser la base fundamental.

Fantasía épica/heroica actual

Actualmente existen dos corrientes. Ciertas obras tratan de ambientarse en un mundo pseudomedieval, intentando para ello sentar bases narrativas realistas, con explicaciones detalladas de índole histórico o social que expliquen, incluso científicamente, cada uno de los lugares y situaciones. Otras obras huyen de esta relativa realidad para crear mundos sostenidos por la imaginación y la magia, con situaciones del todo surrealistas y una preocupación posmoderna de la realidad. Prácticamente todas las obras actuales siguen el influjo de J. R. R. Tolkien,[15] Son corrientes las comparaciones con estos autores y especialmente tras el éxito cinematográfico de la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos. Para los propios autores supone un halago.

Me gustaría que siguieran comparando Canción de hielo y fuego con Tolkien cuando haya terminado la serie.[16]

Es precisamente a causa de estas nuevas interpretaciones de las obras clásicas del género, del mayor uso de conocimientos históricos y de la aparición de autores no anglosajones, como Andrzej Sapkowski, que el género se está renovando. Las historias pasan a complejizarse, quizá por influencia del ciberpunk, con ambigüedades en los ideales y los personajes, las menciones a la magia más difusas; uno de los símbolos de la nueva fantasía es la importancia de la mujer y la aparición de la heroína.[17] Por otro lado, se refiere a la creciente influencia que este tipo de obras ejerce sobre los juegos de rol, y viceversa.

Influencias

En resumen, las principales influencias que han configurado y posee el género en la actualidad son:

  • La literatura épica de la Antigüedad.[10]
  • Las sagas islandesas, noruegas, suecas y germanas.[10]
  • La mitología árabe medieval.[10]
  • Las leyendas artúricas.[10]
  • Los cuentos fantásticos y góticos del siglo XIX.
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