Falange Española de las JONS

Falange Española de las JONS
Bandera FE JONS.svg
Presidente José Antonio Primo de Rivera
Líder José Antonio Primo de Rivera
Fundación 15 de febrero de 1934
Disolución 19 de abril de 19371
Ideología Fascismo, nacionalsindicalismo
Posición Extrema derecha
Publicación Arriba
1 Integración en la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.
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Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, conocido habitualmente como Falange Española de las JONS y, de forma más abreviada como FE de las JONS, fue un partido político español, de ideología fascista[2] y nacionalsindicalista, resultado de la fusión el 15 de febrero de 1934 de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos con la Falange Española (FE) de José Antonio Primo de Rivera.

En el periodo de la II República jugó un importante papel en el desarrollo de los acontecimientos que condujeron a la Guerra Civil. Nace apoyada por las fuerzas reaccionarias y partidos de la derecha que la utilizan como fuerza de choque.[7]

La Falange, a través de su entonces líder y cofundador, José Antonio Primo de Rivera, participó en las diferentes conspiraciones e intentonas militares que se produjeron para derrocar a la república. En los últimos meses, ya en marcha la conspiración que llevaría al levantamiento, con la Falange virtualmente excluida, Primo de Rivera se mueve activamente intentando que ésta juegue un papel más determinante. En contacto con los conspiradores desde la cárcel de Alicante donde se encontraba preso, alterna comunicados rogando una pronta sublevación, con condiciones para sumarse a la conspiración, condiciones que los militares no atendieron. Finalmente, un comunicado del día 17 de julio llama a sus organizaciones a sumarse al golpe, aceptando un papel auxiliar.[8]

En el transcurso de la Guerra Civil, la Falange combate en el frente bajo el mando militar de los sublevados y en la retaguardia asume las tareas represivas, practicando paseos y fusilamientos.[10]

En 1937, Franco, ya Generalísimo de los ejércitos y proclamado Jefe del Estado Español, busca una organización que le permita hacerse también con el poder político y perpetuar su liderazgo una vez acabada la guerra. Aprovechando las luchas y enfrentamientos en su cúpula, decretó su unificación con el movimiento carlista, formando así Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS), pasando a erigirse en su jefe supremo.[11]

Ideología

José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española y primer jefe nacional.

La derecha se reorganizó y formó las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas (JONS), apoyadas tanto por la Iglesia como por los militares. Se creó también la Falange dirigida por José Antonio Primo de Rivera, hijo del anterior dictador, con una posición originariamente fascista y nazi claramente asumida pero que más adelante fue matizada con el argumento de que, por encima de todo, la organización era española.

Octavio Rodríguez Araujo, Derecha y ultraderecha en el mundo.[12]

La ideología de Falange es el nacionalsindicalismo. Se trataba de un fascismo a la italiana con componentes tomados del catolicismo. José Antonio Primo de Rivera, su fundador se interesó por un fascismo de cuño italiano y en los primeros tiempos no se opuso al empleo de la etiqueta de "fascista".[19]

La Falange propugnaba la creación de un Estado Sindical totalitario en el que la lucha de clases sería superada por el Sindicato Vertical, que agruparía en un mismo organismo a empresarios y trabajadores organizados por ramas de la producción. La propiedad de los medios de producción se sindicalizaría y se administraría de forma autogestionaria. Estando históricamente financiada, principalmente, por el capital y teniendo considerables afinidades con el resto de fuerzas de la derecha radical, siempre ha manifestado una repulsa demagógica del sistema capitalista.[19]

FE de las JONS elaboró un guion de 27 puntos a modo de programa.[20] Los primeros tres puntos hacen referencia a la unidad de la nación y al Imperio:

Creemos en la suprema realidad de España. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. A la realización de esa tarea habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases.

Punto 1

España es una unidad de destino en lo universal. Toda conspiración contra esa unidad es repulsiva. Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos. La constitución vigente, en cuanto incita a las digresiones, atenta contra la unidad de destino de España. Por eso deseamos su anulación fulminante.

Punto 2

Tenemos voluntad de imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio. Reclamamos para España un puesto preminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera. Respecto a los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de la cultura, de los intereses económicos y del poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título para su preminencia en las empresas universales.

Punto 3

Los puntos 4, 5 y 6 desarrollan aspectos militaristas. Y los puntos 6, 7 y 8 aspectos sobre el Estado y el individuo:

Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento conocido.

Punto 6

La dignidad humana, la integridad del hombre y su libertad son valores eternos e intangibles. Pero sólo es de veras libre quien forma parte de una nación fuerte y libre. A nadie le será lícito usar su libertad contra la unión, la fortaleza y la libertad de la patria. Una disciplina rigurosa impedirá todo intento dirigido a envenenar, a desunir a los españoles o a moverlos contra el destino de la Patria

Punto 7

El Estado nacional-sindicalista permitirá toda iniciativa privada compatible con el interés colectivo, y aún protegerá y estimulará las beneficiosas.

Punto 8

Los puntos 9 al 16 están referidos a la economía y el trabajo. En el punto 9 enuncia: "Concebimos a España en lo económico como un gigantesco sindicato de productores" y en los siguientes declara su postura contraria al capitalismo, al comunismo y a la lucha de clases. En el punto 12: "Las riquezas tienen como primer destino -y así lo afirmará el nuevo Estado- mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos." En los puntos 13 al 16, se reconoce la propiedad privada como un bien lícito, se defiende la nacionalización de la Banca y de los grandes servicios públicos, se reconoce el derecho al trabajo y, también, el deber de trabajar.

En los puntos 17 al 22 desarrolla su política del campo, una síntesis de una particular reforma agraria. Los puntos 23 al 25 se dedican a la educación y la religión:

Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, conseguir un espíritu fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria.

punto 23

También se habla de una formación premilitar de todos los hombres, y en el punto 24: "La cultura se organizará para que no se malogre ningún talento por falta de medios económicos. Todos los que lo merezcan tendrán fácil acceso incluso a los estudios superiores." El punto 25 se refiere a la religión:

Nuestro movimiento incorpora el sentido católico –de gloriosa tradición y predominante en España- a la reconstrucción nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional

Punto 25

El punto 26 enuncia su espíritu revolucionario y el 27 (suprimido por Franco en el decreto de unificación con los requetés), su intención de no pactar en la conquista del Estado.

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