Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista

FET y de las JONS
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Líder Francisco Franco
Fundación 19 de abril de 1937
Disolución 7 de abril de 1977[1]
Ideología Franquismo
Corrientes internas:
Posición Extrema derecha
Partidos
creadores
Comunión Tradicionalista
FE de las JONS
Sede C/ Alcalá, 44, Madrid[2]
País España
Organización
juvenil
Frente de Juventudes
Publicación Arriba
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La Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS) fue el partido único del régimen franquista y, a efectos legales, el único partido permitido en España tras la guerra civil. A pesar de su nombre oficial, durante la dictadura fue comúnmente conocido como el « Movimiento Nacional»,[nota 1]​ un concepto que en realidad hacía referencia a todo el mecanismo político del cual se dotó la dictadura franquista durante su existencia.

La FET y de las JONS fue creada en abril de 1937, en plena contienda, mediante el llamado Decreto de Unificación y continuó existiendo hasta 1977, cuando fue disuelta por el gobierno de Adolfo Suárez en pleno proceso de la Transición. Durante las cuatro décadas que duró la dictadura, FET y de las JONS fue el único partido permitido en el país y el que monopolizó cualquier actividad política. Por otro lado, se convirtió en el instrumento esencial del aparato franquista para mantenerse en el poder, tanto con el apoyo de los grupos sociales tradicionales como entre los veteranos del bando sublevado que había combatido en la Guerra Civil Española.

Historia

Antecedentes

Guerra civil española

Con el estallido de la Guerra civil en julio de 1936, la Falange rápidamente se puso del lado de los sublevados en contra del gobierno de la Segunda República. Durante los primeros meses de la contienda el partido, que durante los años 1930 había constituido una pequeña formación fascista en el ámbito político español, expandió rápidamente su militancia de varios miles a varias decenas de miles.[5]

Desde antes del comienzo de la contienda, José Antonio Primo de Rivera y otros líderes de Falange se hallaban encarcelados en cárceles republicanas, por lo que la dirección del partido pasó de modo provisional a Manuel Hedilla. Primo de Rivera permaneció encarcelado durante los primeros meses y tras ser sentenciado a muerte, fue fusilado en la cárcel de Alicante el 20 de noviembre de 1936, lo que le convertiría en un mártir para el posterior régimen franquista.

La Falange, convertida en la formación política de la zona sublevada, siguió estando en teoría al mando de Hedilla y de los llamados " Camisas viejas", pero la existencia de nuevos cuadros de mando había cambiado radicalmente el equilibrio de poder interno. En esta situación, con el general Francisco Franco ya convertido en líder de los "rebeldes", el 19 de abril de 1937 se decretó la unificación de Falange Española de las JONS, los tradicionalistas Carlistas y, en teoría, el resto de fuerzas políticas que habían apoyado la sublevación militar que inició la Guerra Civil.[8]

[...] No se había olvidado de los carlistas. Franco en persona invitó a Fal Conde, el jefe carlista exiliado en Lisboa, a formar parte del Consejo Nacional de FET, en noviembre de 1937. Fal Conde no aceptó y el ofrecimiento fue retirado definitivamente el 6 de marzo de 1938. El conde de Rodezno, que seguía en importancia a Fal Conde entre los carlistas, fue nombrado, a pesar de todo, Ministro de Justicia...

Ninguna de las formaciones políticas que tomó parte en la guerra civil sufrió tal número de muertes entre sus líderes como ocurrió en el caso de la Falange Española y de las JONS: Alrededor del 60% de los miembros de Falange de antes de la guerra perdieron su vida durante la contienda.[9]​ Por el contrario, la mayor parte de los locales y propiedades de los demás partidos políticos o sindicatos ilegalizados al final de la contienda pasaron a formar parte del patrimonio de FET y de las JONS.

Segunda Guerra Mundial

El partido jugó un papel discreto durante la Segunda guerra mundial, llegando a establecer varias delegaciones fuera de España.

La posibilidad de la intervención española en la contienda se convirtió un motivo de preocupación para los Estados Unidos, que investigó las actividades de la Falange en América Latina, especialmente en Puerto Rico, donde los sentimientos pro-Falange y pro-franquistas fueron elevados, incluso entre las clases dirigentes.[13]

Durante la contienda los Servicios de Información de Falange también cooperaron estrechamente con los servicios secretos de las Fuerzas del Eje.[15]

Primeros años del franquismo

Después de la guerra civil, se ha señalado al partido como el encargado de desarrollar una ideología para el régimen de Franco. Este trabajo se convirtió en un auténtico cursus honorum de los nuevos políticos conversos que se habían integrado en el partido tras el comienzo de la contienda, los llamados Camisas nuevas, en oposición a los más populistas e ideológicos "camisas viejas" que habían formado parte de la vieja Falange. Desde la publicación de los estautos del partido el 4 de agosto de 1937, Franco ostentaba el cargo de Jefe Nacional de FET y de las JONS, y sólo respondía de sus acciones «ante Dios y ante la Historia».[6]

Aunque inicialmente Raimundo Fernández-Cuesta era el secretario-general de FET y de las JONS, y en teoría el auténtico líder del partido, en estos primeros años el verdadero hombre fuerte de Falange fue Ramón Serrano Suñer. Cuñado de Franco y Ministro de la gobernación, logró acceder a la jefatura de la Junta política de FET y de las JONS, lo que le confirió un poder enorme dentro de Falange.[17]

Certificado emitido por FET y de las JONS sobre un ciudadano en 1954. Este tipo de documentos era imprescindible para ciertas gestiones.

La influencia y el poder del partido siguieron creciendo. La membresía de FET y de las JONS alcanzó un pico de 932 000 miembros en 1942.[22]

A partir de noviembre de 1942 los falangistas radicales quedaron desterrados de la dirección del partido, que tras la constitución de su III Consejo Nacional vio su composición desterrada de todos aquellos partidarios de Serrano Suñer y, en cambio, copada por dirigentes falangistas dóciles ante las decisiones de Franco.[3]

FET y de las JONS se acabó concibiendo como la rama política del denominado « Movimiento Nacional», concepto más amplio con el que se definía al complejo mecanismo totalitario de inspiración fascista que pretendía ser el único cauce de participación en la vida pública española. Su discurso político expresaba también la mezcla de elementos ideológicos y retóricos fascistas, ultra nacionalistas, militaristas, tradicionalistas, conservadores, católicos (o nacionalcatólicos), monárquicos, etc.

FET de las JONS se convirtió en la pieza esencial de la maquinaria del Estado para crear las redes que hacían posible mantener fidelidades tradicionales, a la vez que ampliaban los apoyos al cooptar militantes entre todas las clases sociales, con lo que la base social de la dictadura se ampliaba y daba estabilidad al franquismo.[25]

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de las potencias fascistas, la situación internacional de la España franquista se volvió muy complicada. Sin embargo, a partir de 1948, habían desaparecido los peores augurios para el régimen.[29]​ A partir del cambio de gobierno de 1957, Falange perdió gran parte de su influencia anterior, en beneficio de los «tecnócratas» del Opus Dei.

En 1958 se aprobó la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento, una norma que algunos historiadores han considerado que supuso el principio del fin para FET y las JONS como partido.[29]

Decadencia y desaparición

Con el paso de los años la influencia del partido único fue decreciendo a paso acelerado. A pesar de que seguía habiendo afiliaciones —hubo 27 806 afiliaciones en 1969—, estas eran demasiado reducidas como para compensar las defunciones de la vieja guardia del partido.[33]

En 1976, tras la muerte de Franco, el entonces joven político Adolfo Suárez fue nombrado Ministro-secretario general, siendo el primero bajo la nueva monarquía de Juan Carlos I.[34]​ Para entonces la influencia real del Movimiento en la sociedad española no pasaba de ser meramente anecdótica, aunque seguía conservando su enorme entramado burocrático y sus organizaciones satélites. Sin embargo, los primeros meses del reinado de Juan Carlos I no hicieron más que confirmar el abismo que existía entre el "Movimiento" y la sociedad española. Ya en el verano 1976, Suárez fue nombrado nuevo Presidente de gobierno y bajo su presidencia dio comienzo el desmontaje de las estructuras del franquismo y el paso a un régimen parlamentario, especialmente tras la aprobación de la Ley para la Reforma Política.

El 7 de abril de 1977 el Gobieno Suárez decretó la disolución oficial de FET y de las JONS,[36]

Poco después de su autodisolución, en paralelo, surgieron algunos partidos que pretendían ser sus continuadores, como Falange Española de las JONS (fundado en 1976), Falange Española Auténtica, Falange Española Independiente (ambas fundadas en 1977) o los Círculos Doctrinales «José Antonio».