Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

Facultad de Derecho
de la Universidad de Chile
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Derechoudechile2008.jpg
Frontis de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile
Forma parte de Coat of arms of the University of Chile.png Universidad de Chile
Fundación 19 de noviembre de 1842[1]
Localización
Dirección Pío Nono #1, Providencia
Bandera de Chile Santiago, Chile
Campus Andrés Bello
Coordenadas 33°26′07″S 70°38′06″O / 33°26′07″S 70°38′06″O / -70.63505278
Administración
Decanato Davor Harasic Yaksic
Academia
Docentes 413 (año 2009)
Estudiantes 1.251 ( pregrado, 2009)
743 ( postgrado, 2009)
Sitio web
derecho.uchile.cl
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La Facultad de Derecho de la Universidad de Chile es una de las cinco facultades que conformaron el claustro original de la Universidad, y una de las Escuelas de Derecho de mayor prestigio del país. De ella han egresado dieciséis presidentes de Chile, muchos ministros de Estado, senadores, diputados, jueces, y un sinnúmero de destacados intelectuales, historiadores y personajes relevantes en la historia de Chile, incluyendo al héroe naval Arturo Prat Chacón.

Funcionó en un principio en un inmueble de la calle Compañía con Bandera (1819-1850), luego en el edificio del Instituto Nacional, ubicado en la Alameda y después se trasladó a la Casa Central de la Universidad, construida entre 1863 y 1872, donde permaneció hasta que se levantó el edificio institucional de estilo art decó en 1938,[4]

Historia

Antecedentes (1747-1842)

Previo a la fundación de la Universidad de Chile, los estudios de derecho en Chile se realizaban en la Real Universidad de San Felipe, cuya fundación fue dispuesta en 1738 por el rey Felipe V de España. En dicho centro de estudios, que fue establecido en 1747 y que comenzó a impartir clases en 1758, se replicaron las cátedras impartidas en las principales universidades de la América colonial, como lo eran la de San Marcos de Lima o la Real y Pontificia de México. Una de ellas fue la Facultad de Sagrados Cánones y Leyes, que centraba sus estudios en el ius commune, es decir, textos de derecho romano de la recopilación de Justiniano, y de derecho canónico como las Decretales de Gregorio IX. Los grados otorgados eran los de bachiller, licenciado y doctor.

Por iniciativa de Ambrosio Zerdán y Pontero[1] surgió, en abril de 1778, la Real Academia Carolina de Leyes y Práctica Forense, dependiente de la Real Audiencia de Santiago, que otorgaba el título de abogado a los bachilleres en leyes, después de efectuar una práctica forense. Sin embargo, la llegada del proceso independentista a Chile en 1810 provocaría un cuestionamiento de las instituciones coloniales, por lo que cuatro años más tarde la Academia fue clausurada.

El papel educativo de la Universidad de San Felipe quedó mermado con la apertura del Instituto Nacional el 27 de julio de 1813, que fue cerrado durante la Reconquista española y reabierto en 1819. La Universidad, despojada de su título de "Real", se limitó a entregar el grado de bachiller, mientras que su plan de estudios se reformó para dar origen a dos cursos, uno de " derecho natural, derecho de gentes, y economía política", y otro de "leyes patrias, derecho canónico y práctica forense".[5] Paralelo a ello, instituciones de breve duración como el Liceo de Chile, fundado por José Joaquín de Mora, y el Colegio de Santiago, en el que participó Andrés Bello, impartieron cursos de derecho.

En 1828 reabrió la Academia de Leyes y Práctica Forense y en 1832 se reorganizó el plan de estudios del Instituto Nacional, reinstalando los estudios de derecho romano y añadiendo el curso de Legislación Universal, que Bello desarrolló en el Colegio de Santiago.[6]

Fundación

Andrés Bello (1781-1865), primer rector de la Universidad de Chile y destacado jurista venezolano.

La Universidad de San Felipe de la República de Chile, como se renombró en 1829,[7] venía en franca decadencia desde la década de 1810, y finalmente fue clausurada en 1839, durante el gobierno de José Joaquín Prieto, para ser reemplazada por la Universidad de Chile. El 19 de noviembre de 1842 se promulgó una ley, cuyo proyecto original fue redactado por Andrés Bello, que dispuso el establecimiento de esta casa de estudios, compuesta de cinco facultades, entre las que se encontraba la de Leyes y Ciencias Políticas. La universidad creada era académica, no docente, pues otorgaba los grados académicos a quienes aprobaban los cursos superiores dictados, principalmente, en el Instituto Nacional.

El 28 de junio de 1843 se designaron los primeros académicos de la Universidad por decreto supremo, entre los que estaba Mariano Egaña,[9] desempeñando ese cargo hasta su muerte en 1846]. Andrés Bello, primer rector, definió las metas de la naciente facultad de leyes y ciencias políticas en el famoso discurso de inauguración de la Universidad de Chile en 1843:

A la facultad de leyes y ciencias políticas se abre un campo, el más vasto, el más susceptible y de aplicaciones útiles. Lo habéis oído: la utilidad práctica, los resultados positivos, las mejoras sociales, es lo que principalmente espera de la Universidad el gobierno; es lo que principalmente debe recomendar sus trabajos a la patria. Herederos de la legislación del pueblo rey, tenemos que purgarla de las manchas que contrajo bajo el influjo maléfico del despotismo; tenemos que despejar las incoherencias que deslustran una obra a que han contribuido tantos siglos, tantos intereses alternativamente dominantes, tantas inspiraciones contradictorias. Tenemos que acomodarla, que restituirla a las instituciones republicanas. ¿Y qué objeto más importante o más grandioso que la formación, el perfeccionamiento de nuestras leyes orgánicas, la recta y pronta administración de justicia, de seguridad de nuestros derechos, la fe de las transacciones comerciales, la paz del hogar doméstico?

Andrés Bello, Discurso de instalación de la Universidad de Chile, 17 de septiembre de 1843.[10]

Aunque ya en 1813 se había designado como color oficial de los estudiantes de la carrera el verde, treinta años más tarde se dictó un reglamento que regulaba la indumentaria académica para decanos y secretarios, estableciéndose dicho color para la Facultad de Leyes.[11]

Delegación Universitaria, cambios curriculares y codificación (1844-1879)

Casa Central de la Universidad, sede de la facultad desde fines del siglo XIX hasta 1938.

En 1847 se estableció una nueva organización para los estudios universitarios en Chile, puesta en práctica en 1852, por la cual se dispuso la división del Instituto Nacional en dos secciones: una destinada a la instrucción secundaria y la otra a la universitaria. Esta última quedó sujeta directamente al rector y al Consejo de la Universidad de Chile, bajo la autoridad de un delegado universitario.

La Facultad de Leyes y Ciencias Políticas trasladó sus instalaciones en 1850 desde el edificio de las calles Bandera con Compañía, donde funcionaba desde 1819,[12]

El currículo fue bastante cuestionado por estar orientado hacia la práctica profesional, en desmedro de ramas de las Ciencias del Derecho como la Filosofía e Historia del Derecho. El decano Juan Francisco Meneses, quine asumió su cargo en 1846, vino a reforzar el positivismo imperante con reformas que eliminaban las cátedras de Legislación Universal y Economía política.[13] Entre los críticos de este sistema estuvieron Rafael Fernández Concha, José Victorino Lastarria, y el propio rector Andrés Bello, como lo refleja un discurso de 1853:

El plan de estudios legales, según el programa de la Universidad, tiene por objeto no solo proveer al país de hábiles jurisconsultos, sino de hombres capaces de desempeñar las altas funciones de la administración y de la legislatura, y de dirigir la opinión pública. No solo las ciencias estrictamente legales, sino las políticas y sociales son resortes de la sección universitaria, a que en nuestra ley se ha dado el título de Facultad de Leyes y Ciencias Políticas.

Andrés Bello, 1853.[13]
Busto de Valentín Letelier, rector de la Universidad y profesor de la Facultad.[14]

En 1848, el Consejo de Instrucción Pública estableció el orden que debía seguirse en los estudios, que ahora contaban con cinco ramos, distribuidos en cuatro años. Al suprimirse la Academia de Práctica Forense en 1851, se creó el curso respectivo, de dos años de duración.

Las reformas al plan de estudios de 1853 y 1859 fueron un consenso, donde se estableció que la carrera tendría una duración de seis años, con cátedras de derecho romano, derecho natural, literatura, derecho de gentes, derecho civil (a cargo de Enrique Cood), derecho canónico, derecho comercial, derecho público administrativo, economía política (a cargo de Jean Gustave Courcelle-Seneuil), procedimiento civil, código de minería, procedimiento criminal y derecho penal.[15] En 1863 el plan de estudios fue reducido a cinco años.

El movimiento codificador, que surgió en Chile desde mediados del siglo XIX, impulsó a nuevos cambios dentro de la carrera: en 1856 fue promulgado el Código Civil, redactado por Bello, lo que obligó a la facultad a suprimir el estudio del derecho español y a reemplazarlo por el Código, lo que se oficializó al año siguiente por decreto del 20 de marzo.[9]

Desarrollo del papel docente de la Facultad (1879-1920)

La Ley de Instrucción Secundaria y Superior, promulgada en 1879, devolvió el papel de formador permanente del alumnado a la Universidad de Chile. Para ese año la Facultad de Leyes tenía 319 matriculados,[18]

A fines del siglo XIX, la facultad vio egresar a las primeras mujeres que obtendrían el título de abogado, en conformidad al Decreto Amunátegui de 1877; ellas fueron Matilde Throup y Matilde Brandau, tituladas en 1892 y 1898, respectivamente.[19]

Los estudios de derecho sufrieron una sustancial reforma en 1902, año en que se cambió el enfoque exegético por un método sistemático o científico.[9]

Alumnos de la carrera en 1926; sentada al centro, la activista Elena Caffarena.
Busto de Juvenal Hernández Jaque, decano y rector, obra del escultor Raúl Vargas.

Años de convulsión y rectorado de Juvenal Hernández Jaque (1920-1953)

La década de 1920 estuvo marcada por el surgimiento de movimientos sociales estudiantiles, amparados por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) —creada en 1906—, como los de defensa de la igualdad de los derechos de la mujer, propiciados por la activista Elena Caffarena,[22]

Juvenal Hernández Jaque asumió en 1931 el cargo de decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales —nombre que se le había otorgado a la facultad en el estatuto orgánico del 29 de agosto de 1927—, pero renunció el 2 de julio del año siguiente para volver al puesto rápidamente, en agosto. Finalmente, dimitió de forma definitiva en 1933 al ser elegido rector interino para suplir la vacante dejada por Pedro Godoy Perrín; más tarde fue ratificado por el claustro de la Universidad.[9]

Las condiciones en que funcionaba la Facultad al inicio del rectorado de Hernández no eran las mejores; en 1934, el decano Arturo Alessandri Rodríguez comenzó a gestionar una nueva ubicación para la Escuela de Derecho,[3] cuya obra se caracteriza por construcciones de estética monumental, lo que también puede apreciarse en otros de los edificios que diseñó como Escuela Militar de Santiago, el Templo Votivo de Maipú y la Facultad de Medicina de la misma casa de estudios— es considerado una de las obras arquitectónicas más importantes en Chile durante la primera mitad del siglo XX:

La fachada curva, más que nota sobresaliente del edificio, es elemento de alta significación en el rostro de la ciudad. Su volumen total, visto como escultura arquitectónica, adorna la metrópolis... La Escuela de Derecho tiene los méritos de un monumento nacional.

Guillermo Ulriksen, arquitecto.[24]
Arturo Alessandri Rodríguez, decano desde 1933 a 1943.

Los estudios de Derecho también sufrieron modificaciones con el Reglamento de 1934, donde se ampliaron los seminarios a cinco, añadiendo a los tres existentes ( ciencias económicas, derecho público y privado) los de " derecho comercial e industrial" y " derecho penal y medicina legal".[25] Ese mismo año comenzó a funcionar el Instituto de Ciencias Penales.

En 1934 en la Facultad se consolida un plan de estudios rígido que se prolongaría hasta el año 1966 para ser luego reimplantado el año 1975. Dicha reforma impulso un exacerbado rigor positivista en la enseñanza jurídica, unido a un plan de estudios rígido y carente de especialización bajo métodos de enseñanza expositivos que exigían un gran esfuerzo memorístico por parte de los alumnos paralelos a la ausencia de programas de investigación

La Editorial Jurídica de Chile se fundó en 1945 en sociedad de la facultad con la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Dos años más tarde la Editorial tendría personalidad jurídica mediante la Ley N.º 8737;[28]

Rectorado de Gómez Millas, la sede Valparaíso y amagos de reforma (1953-1973)

Escuela de Derecho de Valparaíso.
Fotos de 1977, cuando dependendía de la Universidad de Chile, y de 2010, ya perteneciente a la de Valparaíso.

Juan Gómez Millas, profesor de ciencias sociales, fue elegido rector en 1953, dando paso a un período de grandes avances para la Universidad de Chile, ya que inició su expansión a otras regiones del país, materializándose en la creación de los Colegios Regionales y en el establecimiento de la sede Valparaíso.[29]

Esta expansión permitió hermanar la Escuela de Derecho de Santiago con su homónima de Valparaíso, que data de 1911, cuando se instaló allí el Curso Fiscal de Leyes. Durante el período en que fue administrada por la Universidad de Chile, dicha Escuela tuvo como profesores a intelectuales de la talla de los civilistas Ramón Meza Barros y Victorio Pescio, el procesalista Mario Casarino Viterbo y Carlos León. En 1972 recibió el nombre oficial de Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Chile (sede Valparaíso).[31]

Mientras tanto, la Escuela de Derecho ubicada en Santiago enfrentaba asimismo con el rectorado de Gómez Millas nuevos desafíos planteados por la creación de instituciones como el Instituto de Ciencias Políticas y Administrativas (1954), los centros de investigaciones Criminológicas (1957) y Documentales (1958), así como el Centro de Estudios de Derecho Americano Comparado (1962).[33]

Escuela de Santiago.

En 1963 terminó el fecundo rectorado de Juan Gómez Millas y desde 1967 se comenzó a gestar la Reforma universitaria en todo el país. La Facultad de Ciencias Jurídicas no quedó afuera de este proceso, y en 1968 se realizó un plebiscito para aprobar la continuidad como decano del profesor Eugenio Velasco Letelier (que había asumido en 1965), en el que participaron docentes, sus colaboradores y los alumnos con derecho a voto, cuyo resultado fue favorable a este.[34]

El 20 de octubre de 1971, el edificio de facultad fue tomado en respuesta a una decisión del Consejo Superior Normativo de la Universidad que planteó la fusión de la Escuela de Derecho con otras facultades bajo el nombre de Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales.[36]

En este momento aparece una aberración: suprimir la Facultad de Derecho, que como tal existe en casi todos los países del mundo, sean socialistas o capitalistas. Desde luego las hay en Moscú, Pekín y La Habana. En toda universidad de cierta categoría hay una Facultad de ese carácter.

Secretario de Estudios de la Carrera de Abogado, 1971.[35]

La toma adquirió un carácter violento debido a la intervención del grupo paramilitar nacionalista Patria y Libertad,[37] A fines de 1971, Velasco jubiló, y al año siguiente asumió en su reemplazo Máximo Pacheco, militante democratacristiano y excolaborador del gobierno de Eduardo Frei Montalva.

Crisis durante el Régimen Militar (1973-1990)

Alumnos protestando en el frontis de la facultad durante el Paro de Federici en 1987.

El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 contra el gobierno socialista de Salvador Allende, marcó el comienzo del régimen militar dirigido por una Junta, que estaba encabezada por el general Augusto Pinochet. Todo el aparato administrativo de la Universidad fue intervenido, lo que incluyó la persecución a alumnos, siendo emblemáticos los casos de Patricio Munita, ejecutado en diciembre de 1973,[41]

Hugo Rosende Subiabre, decano designado (1976-1983)

En 1974 asumió el decanato Antonio Bascuñán Valdés, quien intentó impulsar reformas como la estructura departamental, currículum flexible, sistema semestral de estudios, sistema de créditos, entre otras,[44] que conserva hasta hoy.

A pesar de ello, la Facultad continuó siendo un espacio de debate dentro de los rígidos marcos establecidos mediante charlas sobre derecho público e internacional público y a través de la participación en seminarios, como en el de Anteproyecto de Reforma Constitucional.[43] Posteriormente se sucedieron al frente de la Facultad los profesores Rafael Eyzaguirre Echeverría (1984) y Mario Mosquera (1986).

Memorial a estudiantes y egresados víctimas del régimen militar

En 1987 estalló el descontento de los estudiantes con el rector designado de la Universidad, José Luis Federici, que se manifestó en un paro general al cual adhirieron los estudiantes de la facultad. Federici respondió en duros términos a la negativa de los alumnos de volver a clases, destituyendo a inicios de octubre de ese año al decano Mosquera y nombrando como subrogante a Jorge Hübner, quien era un reconocido pinochetista. Los estudiantes rechazaron a Hübner desalojando y rayando su oficina.[47] Posteriormente, asumió como decano Juan Colombo Campbell.

Décadas de movilizaciones estudiantiles (1990-presente)

En 1990 asumió como decano por segunda vez Mario Mosquera, quien fue reelegido cuatro años más tarde; sin embargo no alcanzó a completar su segundo período pues renunció el 1 de abril de 1997,[36]

Tras un tiempo de inestabilidad en la conducción de la facultad, en 1998 asumió nuevamente el decanato Antonio Bascuñán Valdés, en cuyo período se inició el proceso que llevaría a la reforma de los planes y programas, encargada a la llamada Comisión Maturana, por haber sido dirigida por el procesalista Cristián Maturana. Dicha comisión presentó un informe en donde se propuso la semestralización de la carrera, la escrituración de los exámenes finales y la flexibilización de la malla curricular, incluyendo la polémica eliminación de la obligatoriedad del curso de derecho romano, cambios que fueron introducidos en 2002. Ese mismo año hubo una toma de la Escuela alentada por la crisis que vivía el área de Bienestar Estudiantil a nivel de los Servicios Centrales de la Universidad, que implicó un alto costo entre el profesorado para el decano Bascuñán, lo que fue un factor para que perdiera, por estrecho margen, la reelección frente a Roberto Nahum.[50]

Ceremonia de inauguración del Edificio de los Presidentes en 2007.

El 2007 se inauguró un nuevo edificio en el ala norte de la facultad, llamado Edificio de los Presidentes (bautizado como Torre Nahum), que alberga salas para pregrado y postgrado, un casino y estacionamientos.[56]

Al año siguiente, Nahum volvió a repostularse como decano, venciendo a la jurista Cecilia Medina en la elección del 10 de junio con un 58 % de las preferencias.[58]

Edificio de las Clínicas Jurídicas y Posgrado.

A mediados del 2014, Nahum intentó postularse por tercera vez consecutiva, pero profesores y alumnos denunciaron esa maniobra ante la Junta Electoral Central de la Universidad de Chile, que impugnó dicha candidatura por cinco votos contra uno en primera instancia y por cuatro contra dos en el recurso de revisión. Nahum alegó una interrupción de su período cuando se produjo la toma del 2009, pero sus argumentos fueron rechazados ya que el inciso quinto del artículo 36 del Estatuto Orgánico de la Universidad de Chile prohíbe a todo profesor titular repostularse por más de dos períodos consecutivos sin importar si hubo interrupción o no. Luego de sus dos reveses, Nahum intentó interponer recursos similares en el Tribunal Electoral Regional Metropolitano (TER)y el Constitucional sin éxito (si bien el TER acogió el recurso, el Constitucional le dio la razón a la Universidad), lo que impidió definitavmente su participación en las elecciones y pavimentó el camino al triunfo del profesor Davor Harasic al año siguiente de ocurridos los hechos.

A fines de 2014 se inauguró un memorial a estudiantes y egresados de la Facultad víctimas del régimen de Pinochet. Ubicado en el patio, consta de dos figuras y una placa que contiene la lista alfabética de 21 personas: Carlos Berger Guralnik, Julio César Cabezas Gacitúa, Rubén Guillermo Cabezas Pérez, Arnoldo Camu Veloso, Cecilia Grabriela Castro Salvadores, Ismael Darío Chávez Lobos, Roberto Guzman Santa Cruz, Orlando Letelier del Solar, Germán Rodolfo Moreno Fuenzalida, Patricio Munita Castillo, Guillermo Pinto Viel, Sócrates Ponce Pacheco, Reinaldo Salvador Poseck Pedreros, Arsenio Poupin Oissel, Littre Abraham Quiroga Carvajal, Carlos Helen Salazar Contreras, Héctor Mario Silva Iriarte, Juan Ramón Soto Cerda, José Tohá González, Fernando Valenzuela Rivero y Guillermo Vallejos Ferdinand.[60]

En 2015 se produjo otra toma motivada por la expulsión de 31 alumnos, asunto que se solucionó inmediatamente, no así el tema del reintegro de quienes eran auxiliares de aseo. Al año siguiente, el 27 de abril, estalló un otro conflicto provocado nuevamente por expulsiones arbitrarias y la asamblea estudiantil aprobó por un 55,5 % de los votos válidamente emitidos la toma del inmueble, que fue revalidada con un 60,38 % el día 28, con un 62,25 % el 3 de mayo y con un 56,38 % el 6 del mismo mes.

El edificio principal de la facultad fue declarado monumento nacional en marzo de 2014.[61]

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