Fachada

Fachada del palacio de Versalles ( Francia).

Una fachada (del latín facies y del italiano facciata, "cara exterior")[1] es, por extensión, cualquier paramento exterior de un edificio; por omisión, cuando se habla de fachada, se hace alusión a la delantera o principal, y se indican más datos en caso contrario (fachada trasera, fachada norte, etc.)

La fachada es objeto de especial cuidado en el diseño arquitectónico, pues al ser la única parte del edificio percibida desde el exterior, muchas veces es prácticamente el único recurso disponible para expresar o caracterizar la construcción. La componente expresiva está tan arraigada en el concepto de fachada, que en ocasiones se hace referencia a la cubierta como la «quinta fachada» cuando ésta posee una intención estética.[2]

Desarrollo histórico

La fachada de Bletchley Park, en Inglaterra, una curiosa mezcla de estilos arquitectónicos diferentes.

La fachada ha experimentado multitud de transformaciones a lo largo de la historia por su condición de soporte o lienzo para los distintos estilos arquitectónicos. Sin embargo, los cambios más profundos han sido consecuencia de la evolución de las técnicas constructivas.

Tradicionalmente, la fachada ha sido al mismo tiempo la estructura y el cerramiento del edificio, y por tanto la capacidad de abrir huecos para iluminar, ventilar o disponer de vistas al exterior ha sido limitada. El desarrollo histórico de la fachada ha sido pues una carrera tecnológica en pos de ampliar estos necesarios huecos.

El tamaño y disposición de los huecos han estado condicionados fundamentalmente por dos limitaciones: la capacidad para abrirlos (evolución del muro de carga) y la capacidad de protegerlos (evolución del vidrio).

La tecnología del vidrio

Aunque está documentada la existencia del vidrio desde hace más de 5.000 años en Mesopotamia y Egipto,[4] no se puede hablar de una utilización relevante de este material en la construcción hasta el siglo VII y la expansión árabe. A partir de entonces, la posibilidad de realizar grandes huecos en fachada empezó a generar un interés creciente.

En la antigua Roma, antes de la popularización del vidrio, se empleaba como acristalamiento el lapis specularis, un tipo de roca traslúcida de yeso del tipo de la selenita.

La incapacidad para fabricar vidrios de grandes dimensiones se resolvió subdividiendo las hojas de ventana en rectángulos más pequeños, capaces de ser tapados con una única pieza de vidrio más pequeña, o emplomando varios vidrios. La costumbre actual de subdividir los paños de ventana en rectángulos más pequeños es una reminiscencia estética que ha perdurado desde entonces.

En el empleo del vidrio en fachadas, destaca su uso en las catedrales, especialmente las góticas. Los maestros de obras supieron convertir el problema del tamaño de los huecos en una virtud: crearon magníficas vidrieras diseñando figuras elaboradas con pequeñas piezas de vidrio tintado que sujetaban con un armazón de plomo. Además, idearon el amplio rosetón gótico.

La evolución del muro

Una vez superado el problema de proteger el hueco con vidrio, las limitaciones se debieron al carácter estructural de la fachada. La apertura de un hueco obligaba a su pieza superior, el dintel, a soportar la carga del edificio. Esto impedía practicar huecos demasiado anchos, por lo que las aperturas adoptaron formas verticales para aumentar en lo posible la superficie de iluminación. También era necesario disponer los huecos alineados unos encima de otros, de manera que se facilitase la trasmisión de la carga del edificio por el resto del muro. Al igual que con el vidrio, y a pesar de no ser ya necesaria, esta composición de fachada con ventanas verticales y regulares ha sobrevivido hasta nuestros días como una herencia cultural.

Arbotantes y contrafuertes en la catedral de Amiens (Francia).

Para aumentar el tamaño del vano, en edificios singulares tradicionalmente se empleó el arco de medio punto. En el periodo gótico floreció el arco apuntado. Un gran avance en el tratamiento de fachadas surgió con las catedrales góticas, cuando se solucionó el problema de los grandes huecos al compartir la fachada su función estructural con otros elementos.

La revolución consistió en la sustitución del los tradicionales muro de carga por pilares, utilizar arcos apuntados, y desviar la carga de la cubierta mediante arbotantes a unos contrafuertes exteriores. De esa manera la fachada, liberada del peso, podía disponer de amplios huecos que se cerraban con grandes vidrieras.

El empleo del acero estructural a finales del XIX, y del hormigón armado a principios del XX, terminó definitivamente por liberar a la fachada de su dependencia estructural. Los arquitectos del Movimiento Moderno exploraron las posibilidades de una fachada libre, popularizando la ventana corrida y los huecos horizontales en lugar de los tradicionales verticales, utilizándolos tanto por adecuarse mejor a la visión de las personas, como para evidenciar su independencia de la estructura.

El último paso conceptual quizás lo ejecutara Mies van der Rohe en 1946, al diseñar la Casa Farnsworth, donde la vivienda disuelve definitivamente la fachada, culminándose así el largo proceso evolutivo del hueco.

La fachada contemporánea se distingue por una composición irregular de huecos que atiende a las necesidades de iluminación interiores, en lugar de estar motivada por consideraciones estructurales. También se está explorando con distintas formas y materiales ( plásticos, titanio, textiles).

Museo Guggenheim en Bilbao ( España).

No menos importantes son las consecuencias de la aparición de la informática y los ordenadores, que con sus aplicaciones de CAD y su capacidad de cálculo han posibilitado abandonar la clásica concepción plana de la fachada, permitiendo un tratamiento más volumétrico de la misma. Edificios como el Guggenheim de Bilbao son un ejemplo ya clásico de esta nueva revolución.

En un futuro próximo, es posible que la fachada adopte una nueva funcionalidad como superficie de captación de energías renovables.

Other Languages
aragonés: Frontera
العربية: واجهة المبنى
azərbaycanca: Fasad
беларуская: Фасад
беларуская (тарашкевіца)‎: Фасад
български: Фасада
català: Façana
čeština: Fasáda
Deutsch: Fassade
English: Facade
Esperanto: Fasado
eesti: Fassaad
euskara: Fatxada
suomi: Julkisivu
français: Façade
galego: Fachada
hrvatski: Fasada
magyar: Oromzat
Bahasa Indonesia: Fasad
Ido: Fasado
italiano: Facciata
日本語: ファサード
қазақша: Фасад
한국어: 파사드
Lëtzebuergesch: Fassad
lietuvių: Fasadas
Nedersaksies: Gèvel
Nederlands: Gevel
norsk bokmål: Fasade
polski: Fasada
português: Fachada
română: Fațadă
русский: Фасад
Scots: Facade
srpskohrvatski / српскохрватски: Fasada
Simple English: Facade
slovenčina: Fasáda
slovenščina: Fasada
српски / srpski: Фасада
svenska: Fasad
українська: Фасад
中文: 立面