Extrusión kárstica

Socavón de la extrusión kárstica en la Cañada del Canutillo. Jun, 1971 ( Villarrobledo, Albacete). Foto.- F.J. García Mariana.

Se denomina extrusión kárstica o extrusión freática al fenómeno hidrogeológico de naturaleza kárstica (ver karst), que acontece en zonas de calizas y/o dolomías fisuradas, de topografía generalmente llana (como por ejemplo, los parajes de La Mancha). A modo de surgencias espontáneas y violentas de flujos ascendentes de agua subterránea, de gran caudal a manera de un volcán; llegando incluso a expulsar trozos de roca al aire, y produciendo socavones de más de 1 metro de profundidad. Tienen lugar en las épocas de una importante recarga freática (ver nivel freático), después de haberse producido unas precipitaciones anormalmente elevadas, principalmente de nieve.

Debemos de diferenciar claramente estos eventos, de los denominados " géiser". Estos localizados en zonas volcánicas como resultado de presiones ocasionadas por el calor magmático sobre las bolsas de agua subterránea, que las impulsa de modo intermitente hacia el exterior; casos singulares también citados en algunos sectores de La Mancha ( Campo de Calatrava).

Así mismo, de modo ortodoxo, también hemos de diferenciar los fenómenos de extrusión, de aquellos otros de tipo periódico más comunes, en la forma de rebosamientos o "trop plein"; de los cuales se diferencian, principalmente, en la peridiocidad del evento: estos últimos anuales, frente a aquellos de periodo hiper- o plurianuales; además de las distintas morfologías específicas: conductos regulares para las surgencias de agua trop plein, frente a los espontáneos y violentos socavones y emisiones de agua sobre el terreno en las extrusiones. No obstante, ambos fenómenos pueden tener contextos geomorfológicos y génesis relacionadas, que es por lo que hasta hace unos años, ambos casos no se hayan reconocido diferenciados.

Características generales

  • Los fenómenos de extrusión kárstica en La Mancha a consecuencia del aumento de precipitaclones, son excepcionales, pero no singulares. Pueden haber sido a lo largo de los tiempos arcanos tan típicos como históricamente lo han sido el queso o el vino.
  • Se deben a sobrecargas piezométricas del agua subterránea (de acuíferos libres convertidos de modo natural en cautivos), que en un momento vuelven a romper o a abrir las antiguas fisuras kársticas taponadas por sedimentos compactos de descalcificación.
  • La característica principal de estos eventos, es la irrupción violenta del agua subterránea con carácter artesiano y temporal, de una forma ascendente y muy estrepitosa.
  • No se pueden considerar fenómenos periódicos, sino ocasionales, aunque muy relacionados con la estadística de los máximos pluviométricos (se sugiere máximas posibilidades cada 80 a 100 años, como “ Período de retorno”).
  • Para que se produzcan estas extrusiones freáticas kársticas, es necesario que existan precipitaciones excepcionales, como las de final del año 1970 y primera mitad de 1971, además, de nieve, siempre bajo unas condiciones precedentes de buena cementación de las fisuras superficiales, hasta la fase de “destaponamiento” de las cámaras de presión traspasado el momento crítico de sobrepresión.
  • En la actualidad, mientras se mantengan los fuertes regímenes de explotación general de las aguas subterráneas, se pronostica una probabilidad de repetición prácticamente nula. No obstante, si se volvieran a recuperar los niveles de antaño, es muy posible que el actual estado de sobreexplotación haya contribuido muy positivamente a acelerar los procesos de cementación en muchas zonas, que hayan permitido la creación de nuevos “tapones” que esperan su ocasión de "descorche".
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