Extremadura
English: Extremadura

Extremadura
Comunidad autónoma

Flag of Extremadura (with coat of arms).svg
Escudo de Extremadura.svg

Himno: Himno de Extremadura
Extremadura in Spain (plus Canarias).svg
Ubicación de Extremadura
Coordenadas39°12′N 6°09′O / 39°12′N 6°09′O / -6.15
CapitalMérida
Ciudad más pobladaBadajoz
Idioma oficialCastellano[1]
 • Otros idiomasPortugués, fala (valle de Jálama) y extremeño
EntidadComunidad autónoma
 • PaísBandera de España España
Parlamento
Presidente
Asamblea de Extremadura
Guillermo Fernández Vara (PSOE-Extremadura)
Subdivisiones388 municipios
SuperficiePuesto 5
 • Total41 635 km² (8,25 %)
Población (2019)Puesto 12
 • Total1 067 710 hab. (2,27%)
 • Densidad25,65 hab/km²
Gentilicioextremeño, -a
estremeñu, -a
PIB (nominal)Puesto 15.º
 • Total20 028mill. (2018)[2]
 • PIB per cápita18 307
Huso horarioUTC+01:00
ISO 3166-2ES-EX
Patrono(a)Nuestra Sra. de Guadalupe
San Pedro de Alcántara
Estatuto29 de enero de 2011 [1]
Fiesta oficialDía de Extremadura (8 sept)
Sitio web oficial
1Última reforma del Estatuto de 1983

Extremadura es una comunidad autónoma española situada en la zona suroeste de la península ibérica. Está compuesta por las dos provincias más extensas del país: Cáceres y Badajoz. Su capital es Mérida —la antigua Augusta Emerita— y su población total era de 1 067 710 habitantes en 2019 según el INE.

El clima de su territorio es cálido en el sur y templado en el norte. El pico más alto de la región es el Calvitero, situado en el noreste de la provincia de Cáceres, en el valle del Jerte, con 2405 m sobre el nivel del mar. Por Extremadura, que limita en su frontera oeste con Portugal, pasan dos de los ríos más importantes de la península ibérica: el Tajo y el Guadiana.

El Reino de León y el Reino de Castilla conquistaron la Taifa de Badajoz entre los siglos XII y XIII. Tras la formación de la Corona de Castilla por la unión de ambos reinos en 1230, la provincia de Extremadura se creó en 1371. Extremadura es cuna de los más famosos conquistadores del Nuevo Mundo: Francisco Pizarro y Hernán Cortés, conquistadores de los imperios incaico y azteca, respectivamente, y Pedro de Valdivia, conquistador de Chile. Otros muchos e importantes conquistadores también nacieron en Extremadura, como Pedro de Alvarado, Vasco Núñez de Balboa, Hernando de Soto, Pedro Maraver (o Malaver) de Silva, Juan García de Carvajal y Juan Rodríguez Espejo.[3]

Entre los productos agrícolas de la región se encuentran pimentón, tomate, tabaco y arroz. El territorio tiene varias denominaciones de origen tales como Ribera del Guadiana en vinos; Dehesa de Extremadura en jamón; torta del Casar, queso de la Serena y queso de Ibores en quesos; aceite Gata-Hurdes, aceite Monterrubio en aceite de oliva y otras materias como el pimentón de la Vera, la ternera de Extremadura, el cordero de Extremadura, la miel Villuercas-Ibores o las cerezas del Valle del Jerte. El sector turístico se concentra en las ciudades de Mérida, Cáceres, Plasencia, Badajoz, Trujillo, Coria, Cuacos de Yuste, Guadalupe o Hervás, y en comarcas como el Valle del Jerte, el Valle del Ambroz o La Vera.

El Día de Extremadura se celebra el 8 de septiembre, que coincide con la fiesta católica de la Virgen de Guadalupe como patrona de Extremadura. El 18 de agosto de 2018 se celebró por primera vez el Día de las Lenguas de Extremadura.[4]

Topónimo

Sobre los orígenes del nombre de Extremadura hay varias hipótesis:

  • El nombre de Extremadura deriva del latín Extrema Dorii —«Extremos del Duero», o más bien «en el otro extremo» del Duero, haciendo referencia a su posición al sur de este río—, con el que se designaban los territorios situados al sur de la cuenca del río Duero y sus afluentes.[5]
  • Sin embargo, hoy goza de mucha mayor aceptación[cita requerida] la tesis de que el vocablo Extremadura se usaba, en general, durante la Reconquista para denominar a las tierras situadas en los «extremos»[cita requerida], la frontera, de los reinos cristianos del norte, en particular, de los reinos de León y Castilla con al-Ándalus. Así, Extremadura es el nombre que reciben las tierras de frontera de Castilla, en torno a la actual provincia de Soria ya que el escudo de su capital dice Soria pura cabeza de Estremadura; se trataría de la Extremadura castellana Y Extremadura es el nombre que reciben también los territorios «extremos», más alejados y en primera línea de defensa frente al enemigo islámico durante la Reconquista, del Reino de León, que ocupaba inicialmente buena parte de la actual provincia de Cáceres, para extenderse hacia el sur tras la conquista del reino taifa de Badajoz: se trataba, sensu stricto, de la Extremadura leonesa.[6]

No se debe confundir con la antigua provincia portuguesa de Estremadura, aunque el origen etimológico sea el mismo.[cita requerida]

Historia

Prehistoria

La prehistoria humana en Extremadura tuvo su inicio cuando grupos de cazadores recorrieron las cuencas de los ríos más importantes para encontrar medios de supervivencia, allá por el paleolítico inferior y medio. De estos periodos existen abundantes restos como piedras de cazadores, talladas en piedra, que se corresponden con los periodos achelense y musteriense. Aunque los restos de la época en la que apareció el homo sapiens sapiens son bastante escasos, algunos de ellos son de gran calidad e interés, como los encontrados en la cueva de Maltravieso.[7]

Paleolítico inferior

En la Cueva de Santa Ana, en Cáceres, se han hallado restos de fauna de hace 800 000 años.

Las pruebas de presencia humana más antiguas en el actual territorio de Extremadura datan del periodo Paleolítico Inferior. En los yacimientos —en su mayoría superficiales— se han hallado herramientas toscas de cuarcita y, en menor medida, de granito, pero no se han encontrado restos de cadáveres humanos. La técnica usada para construir las herramientas consistía en golpear la piedra con un percutor de piedra o cuerna hasta conseguir filos, puntas, muescas, hachas, picos, etc. Los restos más antiguos se corresponden con la fase media del periodo achelense, hace unos 700 000 años. Los yacimientos más antiguos están cerca de donde hay piedra adecuada para tallar y construir las herramientas y útiles, o junto a los ríos y los grandes afluentes. Las áreas de mayor concentración de yacimientos del periodo achelense son los alrededores de Mérida en el río Guadiana, río Zújar, pantano de Valdecañas, río Alagón, Jerte y El Sartalejo. Los instrumentos más destacados de esta época son el bifaz, el hendidor y el pico triédrico.[8]

Paleolítico medio

Se han encontrado muy pocos restos en la región y todos ellos son del periodo Musteriense. Se crearon con una técnica mediante la cual sus artífices calculaban el tamaño del instrumento antes de extraer de la piedra matriz un fragmento adecuado al instrumento que pretendían fabricar. Los útiles más característicos eran las raederas, denticulados y puntas. Todos ellos son menos pesados y menos toscos ya que fueron construidos con una tecnología más avanzada que los del Paleolítico Inferior. Los lugares donde se encontraron yacimientos del periodo musteriense se corresponden con los del periodo achelense, es decir, cerca de los ríos. Sin embargo, también se han hallado restos en zonas bajas y medias de sierras en Badajoz, lo que da a entender que estos habitantes tuvieron una mayor capacidad de dispersión territorial, así como una mejor adaptación para habitar ciertos lugares y conseguir caza, alimento y trabajo.[9]

Paleolítico superior

La cueva de Maltravieso tiene pinturas de manos de hace 66 700 años.

Durante esta etapa llegó desde África el Homo sapiens sapiens —el ser humano actual— hace unos 50 000 años. En este momento fueron hechos los grabados y pinturas de la cueva de Maltravieso, santuario del arte cuaternario, y de las minas de Castañar de Ibor, todas de estilo Magdaleniense. En Maltravieso se encuentran grabados de la silueta de una cierva, varios triángulos y otras figuras geométricas, pero sobre todo se han encontrado más de treinta manos pintadas en negativo y, la mayoría de ellas, sin dedo meñique. No se han encontrado restos que sugieran que fuera habitada durante esta época, aunque sí de épocas posteriores, por lo que se puede deducir que era un lugar sagrado, no de habitación. Los restos encontrados se agrupan en tres tipos diferenciados: los óseos, los líticos y las hechas con astas de animales. Destacan las hachas encontradas en el yacimiento de «Cabezo de Galisteo».[10]

Neolítico

Aunque son muy pocos los datos que se conocen sobre el Epipaleolítico en la actual región de Extremadura, el Neolítico asistió a la eclosión del fenómeno megalítico y otros restos que aportan conocimientos acerca de algunas modificaciones en la subsistencia de las comunidades humanas que habitaban la región. Las más importantes fueron la introducción de la ganadería y la agricultura, que se incorporaron a las actividades de caza y recolección ya existentes. En cuanto a la tecnología se refiere, la incorporación más importante fueron los recipientes de cerámica que permitían el almacenamiento de los excedentes agrícolas.[7]

El dolmen del prado de Lácara, 15 km al noreste de Mérida y construido al final del iv milenio a. C., es la mayor tumba de corredor de Extremadura

Los estudios más recientes consideran que el Neolítico en Extremadura comenzó en la transición del v al iv milenio a. C. Se superó así el concepto de Neolítico Tardío que algunos autores habían empleado, creyendo que la aparición de la agricultura habría sido mucho más tardía en esta zona de España. Los yacimientos más representativos del Neolítico Antiguo son la cueva de la Charneca en Oliva de Mérida, el Cerro de la Horca en Plasenzuela, la Cueva de Boquique en Plasencia, la cueva de El Conejar en Cáceres y Los Barruecos en Malpartida de Cáceres. De este último yacimiento proceden las evidencias agrícolas más antiguas de la región, que fueron datadas a finales del vi milenio a. C. Los indicios de domesticación animal son débiles, pero puede suponerse que es contemporánea a la introducción de la agricultura. En estos yacimientos se han encontrado cerámicas decoradas, sobre todo la variedad conocida como «boquique», por haberse documentado por primera vez en esta cueva de Plasencia.

A partir del Neolítico Medio, a comienzos del siglo V a. C., se produjo la proliferación del megalitismo en la región. Existen pocos poblados conocidos de esta época, tan solo algunos datos del yacimiento de Los Barruecos. El fenómeno megalítico es, en cambio, bien conocido pues existen grandes concentraciones de dólmenes en diversas comarcas de la región. Conjuntos de este tipo de sepulcros megalíticos pueden encontrarse en Valencia de Alcántara, Cedillo, Santiago de Alcántara o Barcarrota, además de otros ejemplares aislados de gran interés como el gran dolmen del prado de Lácara. Este fenómeno tuvo una gran perduración en el tiempo, hasta los inicios de la Edad del Bronce. Los enterramientos de esta fase solían caracterizarse por la presencia de microlitos de sílex, cerámicas lisas y algunos ídolos placa.

El Neolítico Final es mejor conocido en las márgenes del Guadiana, con yacimientos como los de Araya o El Lobo, a los que se podría sumar el de Los Caños de Zafra. Estos asentamientos se desarrollaron a partir del 3500 a. C. y sentaron las bases para la aparición del Calcolítico, a partir del iii milenio a. C. Estos poblados tenían una verdadera vocación agrícola y ganadera. Su situación, próxima a tierras fértiles, es en suaves lomas próximas a cauces de ríos. Las cerámicas se caracterizan por ser prácticamente lisas, con escasas decoraciones y formas simples. La cerámica más indicativa es la «cazuela carenada», que aparece corrientemente en los yacimientos de todo el Suroeste peninsular, demostrando la integración de Extremadura dentro de una dinámica cultural común caracterizada por el incremento demográfico y el afianzamiento, cada vez más claro, de la agricultura y la ganadería.

Calcolítico

Durante el Calcolítico o Edad de Cobre, las comunidades humanas prehistóricas realizaron avances en la explotación agropecuaria del medio y se desarrolló la metalurgia con el inicio de la transformación del cobre hacia el iii milenio a. C. en Los Castillejos, cerca de Fuente de Cantos. Se produjo un desarrollo de la complejidad social tanto estructural como ideológicamente: había desigualdad de roles y de bienes.[11]

Extremadura prerromana

Entre los pueblos prerromanos más importantes que habitaron Extremadura se encontraron los vettones (Vettoni), que habitaron las actuales provincias de Cáceres (norte) y Salamanca, la provincia de Ávila y parte de la de Toledo. Los lusitanos (Lusitani) (los más arquetípicos de Extremadura), que se extendían por casi la totalidad de la actual Extremadura y centro de Portugal, pueblos pastores dedicados al pillaje y la guerra. Reseñable fue el líder lusitano Viriato y su resistencia férrea frente a los romanos. Situados al sur, próximos al Guadalquivir, se encontraban los célticos (Celtici), pueblo principalmente urbano que ofreció poca resistencia a las tropas romanas.

Extremadura romana

Teatro romano de Mérida, levantado en el siglo I a. C. y remodelado en el IV d. C.

La tierra de la confederación lusitana vivió una romanización completa y profunda. El grado de romanización alcanzado y la extensión de la provincia Ulterior aconsejaban un gobierno aparte, por lo que se formó la Lusitania como provincia independiente en tiempos de Augusto (siglo I a. C.), la cual comprendía gran parte de la actual Extremadura y Portugal central. Se construyeron numerosas vías de comunicación (calzadas), grandes urbes, destacando Augusta Emerita, fundada en el 25 a. C., ciudad muy significativa en el Imperio romano y capital de Lusitania, una de las provincias en que se dividió definitivamente la península ibérica. Un aspecto importantísimo fue la adopción de la lengua del Imperio, base de todos las futuras lenguas romances peninsulares.

Puente romano de Alcántara sobre el Tajo, del siglo II d. C.

La capital de la provincia de Lusitania, Emerita Augusta, se convirtió pronto en una ciudad rica y culturalmente floreciente, que en nada tenía que envidiar a las otras dos capitales de provincia hispanas, Tarraco y Corduba. Contó con una amplia y cuidada red de comunicaciones que la cruzaban para enlazarla con las restantes capitales de provincia y con otras ciudades; así, la Ruta de la Plata unía Asturias con Emérita y con Itálica; otras rutas conducían a Corduba, a Olisipo o a Conimbriga pasando por el imponente puente de Alcántara. Mérida canalizó el comercio y la vida de la provincia hacia Roma, norte de África y Grecia. No cabe duda que en la urbe se alcanzó un alto grado de bienestar, como demuestra el circo romano de Mérida, capaz de acoger a 30 000 espectadores. Se estima que su población llegó a superar los 50 000 habitantes en época romana, tanto como para que el poeta Ausonio afirmara en el siglo IV d. C. que era la novena ciudad más importante del Imperio romano, por delante de la misma Atenas.

Vespasiano dio otro paso en la romanización al conceder el derecho de ciudadanía romana a todos los habitantes de la península ibérica, facilitando de este modo que los hispanos pudieran acceder a un cargo público. En el siglo III d. C. los invasores bárbaros saquearon la provincia a su paso, lo que aconsejó fortificar las ciudades; de este tiempo datan las murallas de Mérida, Coria y Cáceres. El temido peligro llegaría finalmente en el s. V, dejando a la provincia abandonada y en ruinas. La ciudad de Norba Caesarina se extinguió. Otras, como Augustobriga, Cáparra y Iulipa cayeron en el olvido, a pesar de quedar en pie formidables monumentos. La Lusitania fue invadida primero por los alanos, después por los suevos y finalmente por los visigodos.

Edad Media

Con la llegada de los sarracenos la Lusitania visigótica pasó a ser una cora con capital en Mérida, una de las más extensas y poderosas de la península, con una extensión mayor al área actual de la región extremeña. Esta cora existió hasta la caída del Califato de Córdoba en el siglo XI, cuando se constituyó el Reino Taifa de Badajoz. En Extremadura se conservan numerosas huellas del periodo musulmán, que se prolongó más de 500 años hasta 1248, como la Alcazaba de Mérida, primera de la península ibérica, los restos de la fortaleza de Alange, la alcazaba de Badajoz, el aljibe de Cáceres, el castillo de Trujillo, y en Galisteo las murallas de la época almohade levantadas a base de piedras de río. En 1031 se creó el Reino Taifa de Badajoz, sucesor geográficamente y en extensión de la cora de Mérida.

Durante el período de la Reconquista, los reinos de Portugal, León y Castilla conquistaron territorios de lo que hoy conocemos como Extremadura. El Reino de Portugal, bajo el mandato del rey Alfonso I de Portugal y con la ayuda del guerrero Geraldo Sempavor, disputó con el Reino de León varios territorios del antiguo Reino de Taifas de Badajoz. La parte occidental de este reino musulmán fue reconquistada por Enrique de Borgoña, el cual recibió el condado portucalense (Oporto y tierras circundantes), con el título de «Conde de Portus Cale». Este condado se convertiría en un reino independiente años después y comenzaría su expansión hacia el sur hasta llegar a Faro.

Extremadura leonesa

El Reino de León reconquistó parte del territorio extremeño. El 17 de enero de 1213 Alfonso IX conquistó Alcántara,[14]

Extremadura castellana
Muralla de Plasencia (siglo XII).

Por su parte, el Reino de Castilla también avanzó en la reconquista y en el año 1186 el rey Alfonso VIII fundó la ciudad de Plasencia sobre un asentamiento anterior para así asegurar la posesión de Gredos y del Valle del Jerte. Se estableció la Vía de la Plata como frontera entre los reinos de León y Castilla. En este reino existió la región conocida como Extremadura, Extremaduras o Extremaduras de Castilla, que comprendía un amplio territorio, muy superior al actual, desde el río Ebro hasta el Sistema Central. Esta zona incluía cuarenta comunidades de villa y tierra, las vicarías de Serón y Monteagudo y las villas episcopales de las mitras de Osma, Segovia y Ávila. Además, pertenecían a la región los territorios de los obispados de Ávila, Segovia, Sigüenza y Plasencia situados al sur del Sistema Central.[14]

Provincia de Extremadura

Con la unión de los reinos de León y Castilla en la Corona de Castilla, se unificaron ambas regiones. En las «Cortes de Toro de 1371», Extremadura fue reconocida como región administrativa, con la denominación de provincia de Extremadura desde las Cortes de Segovia de 1390. Es reseñable que durante esta época convivieron pacíficamente islam, judaísmo y cristianismo, llamadas las tres culturas, hasta que los Reyes Católicos, después de finalizar la Reconquista en 1492 decretaron para sus vasallos la conversión obligatoria al cristianismo de todo individuo judío o musulmán o la expulsión de los que no aceptaran la nueva doctrina oficial.[16]

Edad Moderna

Siglo XVI

Concatedral de Santa María, en el casco antiguo de Cáceres, uno de los conjuntos urbanos tardomedievales y modernos mejor conservados de Europa.

Durante el siglo XVI se produjo un emigración masiva de extremeños a América. Muchos eran hombres en busca de una fortuna y fama que España ya no podía ofrecer tras la caída del Reino nazarí de Granada en 1492, el mismo año que se descubrió América. Entre los conquistadores de las nuevas tierras destacaron varios extremeños, como Hernán Cortés, conquistador de México, Alonso Valiente, secretario de Hernán Cortés, que además contribuyó en la conquista de San Juan Bautista (Puerto Rico), Nueva Galicia, Honduras y contribuyó a descubrir el Canal viejo de Bahama; Francisco Pizarro quien anexionó los territorios incaicos a la Monarquía Hispánica, Alonso de Mendoza quien participó en campañas con Pizarro fue comisionado para fundar una ciudad con el nombre de Nuestra Señora de La Paz en Bolivia, Ñuflo de Chaves, explorador y conquistador del Paraguay y la zona suroriental de la actual Bolivia, fundador de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, territorio inicialmente bautizado como Nueva Extremadura, cuya capital fue Santiago de Nueva Extremadura.

Plaza mayor de Trujillo, presidida por la estatua ecuestre de Francisco Pizarro.

Desde 1528, Trujillo fue la única capital del territorio extremeño, que tenía según el Censo de Pecheros de Carlos I, 48 789 vecinos pecheros, el 6,75 % de la población de la Corona de Castilla.[18]

Uno de los acontecimientos determinantes de la historia moderna de Extremadura se produjo en 1580 con la unión bajo una misma corona, la de Felipe II, de los Imperios de España y Portugal, las dos superpotencias de la época. Por su situación intermedia entre las capitales de ambos imperios, ciudades extremeñas como Badajoz vivieron una época de esplendor que quedaría truncada con el estallido de la Guerra de Restauración portuguesa (1640-1668) que supuso la definitiva separación de ambos reinos y que marcó la decadencia de Extremadura en los siglos posteriores.

Siglos XVII y XVIII

Puerta de Palmas, Badajoz (siglo XVI)
Mapa de la «provincia de Estremadura» en 1766 (orientado con el norte a la derecha).

La guerra de 1640 fue el inicio de una sucesión trágica de guerras devastadoras para Extremadura que no acabó hasta la finalización de las guerras napoleónicas a principios del siglo XIX. La llamada Guerra de Restauración portuguesaGuerra da Restauração, en portugués— mantenida con Portugal desde 1640 hasta 1668, transformó a Extremadura de una manera determinante y marcó su destino hasta tiempos muy recientes. La prepotencia de la nobleza española trató a Portugal, su vasto imperio, su singular cultura y su importancia naval y comercial, como un territorio más de un imperio por otra parte difícilmente gobernable en muchos aspectos, por lo complejo y extenso, durante el periodo en el que Portugal formó parte de la Monarquía Hispánica —1580 a 1640—, desde el reinado de Felipe II, hasta el de Felipe IV.

Catedral de Coria, con partes de estilo gótico, renacentista y barroco (ss. XV-XVIII)

La guerra con Portugal transformó las ciudades y los pueblos extremeños de una manera notable, que sufrieron una gran despoblación y abandono de tierras de labor. Las continuas escaramuzas por la frontera y el asentamiento casi durante treinta años de los soldados en las poblaciones extremeñas provocó una crisis que se acrecentó tras el final de la guerra, al convertirse este territorio de nuevo en la «Extremadura». Otra vez territorio de frontera, con un imperio muy poderoso como vecino y con un continuo recelo tras el largo período de hostilidades.

En 1653 se pusieron a la venta dos votos en las Cortes. Uno lo compró Galicia y otro, por iniciativa de la ciudad de Plasencia, lo compraría Extremadura, por valor de 80 000 ducados.[19]​ Las ciudades de Plasencia, Badajoz, Mérida y Trujillo y las villas de Cáceres y Alcántara se unieron para comprar dicho voto.

No habían pasado treinta y cinco años del final de la guerra con Portugal y España se vio envuelta en la Guerra de Sucesión Española (1702-1713), que acabó de arruinar Extremadura, con la práctica destrucción de Badajoz a manos austriacas y la de los pueblos del valle del Tajo y del Guadiana. A efectos transfronterizos, fue una nueva guerra con Portugal, que vino a abrir aún más la brecha que separa a ambos países. Buena prueba de ello es la destrucción por parte de los españoles del puente de Ajuda en 1709, cuyas ruinas han sido durante siglos la expresión material del desencuentro ibérico.

Edad contemporánea

Siglo XIX

Soldados británicos en la Batalla de La Albuera, el 16 de mayo de 1811. Pintura al óleo de William Barnes Wollen (1912)

Durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), Extremadura registró un nuevo periodo de convulsiones y penurias al estar situada en una encrucijada estratégica[21]

En 1810, los franceses dividieron la provincia brevemente en las prefecturas de Cáceres y Mérida, antecedentes de las actuales provincias. En 1822 se produjo la división definitiva en provincia de Cáceres y provincia de Badajoz. La reforma administrativa de 1833 impulsada por el ministro Javier de Burgos fijó definitivamente las capitales provinciales, no sin ciertas resistencias por parte de Plasencia y Mérida.

Siglo XX

El pensador y médico Antonio Elviro es considerado el padre del regionalismo extremeño, y en lengua extremeña escribieron obras Luis Chamizo y José María Gabriel y Galán.

La segunda mitad del siglo XX estuvo marcado por la sangría demográfica en la región. Se calcula que más de 800 000 personas abandonaron Extremadura para buscar una mayor prosperidad en otras regiones españolas, como País Vasco, Madrid o Cataluña y en otros países como Francia, Alemania u Holanda.

Puente Lusitania, diseñado por Santiago Calatrava y terminado en 1992, atraviesa el río Guadiana en Mérida.

El 26 de febrero de 1983 se promulgó la Ley Orgánica 1/83 de 25 de febrero del Estatuto de Autonomía, por lo que Extremadura se convirtió en una comunidad autónoma. Su capital es Mérida, reconocida por el Estatuto de Autonomía y el Estatuto de Capitalidad como sede de la Junta de Extremadura.[27]

El 8 de mayo de 1983 se celebraron las primeras elecciones a la Asamblea de Extremadura con victoria por mayoría absoluta del PSOE que obtuvo el 53,34 % de los votos y 35 diputados. El 8 de junio de 1983 fue nombrado presidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra, primer presidente del Ejecutivo Autonómico. El 8 de septiembre de 1985 se celebró el primer Día de Extremadura en Guadalupe tras su designación institucional. El 23 de noviembre de 1986 Cáceres fue nombrada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y Tercer Conjunto Monumental de Europa por el Consejo de Europa.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura desde 1982 a 2007.

El 26 de mayo de 1991 se celebraron elecciones a la Asamblea de Extremadura con victoria del PSOE con 39 escaños. El 31 de diciembre de 1994 se declaró, mediante la Ley 40/1994, de 30 de diciembre, la paralización definitiva del proyecto de construcción de la Central Nuclear de Valdecaballeros. La reclamación ciudadana de esta paralización es considerado como uno de los primeros símbolos de la identidad regional. El 28 de mayo de 1995 nuevas elecciones a la Asamblea de Extremadura, en las que el PSOE, con 31 escaños, obtuvo una mayoría minoritaria que le permitió gobernar en solitario durante toda la legislatura.

El 25 de febrero de 1998 se celebró el Debate de Política General en la Asamblea de Extremadura, en el que el presidente de la Junta Juan Carlos Rodríguez Ibarra lanzó su proyecto de atrochar en el modelo de desarrollo y lanzarse a la conquista de la sociedad de la información, anunciando la incorporación del ordenador en las aulas educativas como medida estratégica general. El 21 de junio de 1999, al constituirse el Consejo de Gobierno, se creó la Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología, primera con esa denominación en España, que asumió las competencias de nueva creación relativas a Sociedad de la Información.

Siglo XXI

El 25 de mayo de 2003 se celebraron elecciones a la Asamblea de Extremadura, en las que el PSOE amplió su mayoría absoluta obteniendo 36 escaños. El 31 de julio de 2004 el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero dio a conocer en Mérida el «Plan Especial de Dinamización Económica y Empleo para Extremadura». El 1 de diciembre de 2005, tras algo menos de un año de trabajos preparatorios, se iniciaron las emisiones de la televisión y la radio públicas autonómicas de Extremadura, Canal Extremadura TV y Canal Extremadura Radio, unos medios de comunicación de titularidad pública que apuestan por un modelo de explotación diferente y que son los de menor presupuesto, con enorme diferencia, del panorama de entes públicos españoles.

El 19 de septiembre de 2006, tras veintitrés años siendo presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra anunció la decisión de no volver a presentarse a las elecciones a la Junta como candidato.

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