Evolución demográfica moderna de España

Los inicios de la evolución demográfica moderna de España se empezaron a atisbar durante el siglo XVIII, entrando de pleno en ella durante el siglo XIX, marcando una ruptura sin marcha atrás con el ciclo demográfico antiguo. Por un lado, la reducción de la mortalidad catastrófica provocó un aumento poblacional sostenido y dirigió a la sociedad española hacia el régimen de transición demográfica. Por otro lado, el censo de Floridablanca ( 1787), primer recuento ampliamente fiable de la población española, fue el precursor de la aparición de los primeros censos modernos (realizados periódicamente desde mediados del siglo XIX), que han permitido desde entonces el estudio con precisión de la demografía de España.

Variaciones interanuales medias de la población española entre 1857 y 2006. El máximo crecimiento vegetativo se produjo entre 1920 y 1980, frenado parcialmente por la Guerra civil y la posguerra, y cuyos efectos sobre el aumento poblacional fueron aminorados por la emigración. Tras un periodo de crecimiento muy bajo (debido a la disminución de la natalidad) a principios de los años 1990, en la década siguiente se produjo un pico histórico de crecimiento poblacional debido a la inmigración, fenómeno que ha llegado a su fin con la crisis económica actual.

Balance de la evolución demográfica moderna de España

Tras un avance demográfico notable en el siglo XVIII, a principios del siglo XIX el crecimiento disminuyó inicialmente su ritmo debido a distintas guerras (especialmente la guerra de Independencia) y la inestabilidad política, aunque el crecimiento siguió al mismo ritmo que el resto de Europa. Aumentó la fertilidad, disminuyó ligeramente la mortalidad (especialmente la catastrófica) y la emigración fue muy reducida, debido a la independencia de las colonias americanas. En la segunda mitad del siglo XIX, la población española creció a un ritmo mucho más lento que el europeo, debido a una mortalidad aún elevada y unas corrientes emigratorias importantes.

La población del siglo XX aumentó considerablemente, pasando de 18.616.630 habitantes en 1900 a los 40.499.791 del 2001. La mortalidad disminuyó enormemente en los primeros 60 años del siglo, con lo que aunque la fertilidad disminuyó durante todo el siglo, el crecimiento vegetativo fue considerable, y fue capaz de compensar con creces una emigración importante durante casi todo el periodo 1900-1970. Durante el siglo XX también se produjo unos grandes movimientos internos de población dirigidos desde las regiones más deprimidas económicamente hacia las regiones industriales y desde el campo hacia la ciudad. A partir de los años 1980, la población tendió a estabilizarse debido a la baja natalidad y al envejecimiento de la población.

Sin embargo, en los primeros años del siglo XXI se ha producido un fuerte aumento demográfico debido a la inmigración extranjera, elevando la población hasta los 46.815.916 habitantes que recoge el Censo de Población del año 2011.[1] Esta evolución se puede apreciar claramente en las tablas demográficas:

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