Euskera batúa

El euskera batúa (o euskara batu en vasco, literalmente "euskera unificado" o "euskera unido", en euskera también euskara batua) es el soporte normativo (o registro) del euskera escrito.[2] y se encuentra influido por el labortano clásico del siglo XVII, precursor de la literatura en euskera y lazo de unión entre los dialectos españoles y franceses.

El proceso para la unificación literaria se inició en 1918 con la fundación de la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) y presentación de distintas propuestas para culminar en 1968, en la reunión del Santuario de Aránzazu (Arantzazuko Batzarra) en la que la Real Academia de la Lengua Vasca durante la celebración de su 50.º aniversario decidió apoyar y promover formalmente el informe de las Decisiones del Congreso de Bayona (Baionako Biltzarraren Erabakiak) de 1964 redactado por el Departamento Lingüístico de la Secretaría Vasca (Euskal Idazkaritza) de Bayona, apoyado por distintos literatos éuscaros a través de la recién creada Idazleen Alkartea (Asociación de Escritores) y Ermuako Zina (Juramento de Ermua) de 1968. Los postulados de este informe fueron recogidos en la ponencia presentada por el académico Koldo Mitxelena, quien se encargaría de entonces en adelante y junto con Luis Villasante de dirigir el proceso de la unificación literaria.

Este registro se usa en la administración, la enseñanza y los medios de comunicación, pues a nivel local y oral se siguen empleando los diferentes dialectos.[4] Las instituciones siguen las normas y directrices marcadas por la Real Academia de la Lengua Vasca para el euskera unificado.

Origen e historia

Distribución actual de los dialectos del euskera, según Koldo Zuazo:      dialecto occidental      dialecto central      dialecto navarro      dialecto navarro-labortano      dialecto suletino      zonas hispanófonas que eran vascófonas en el siglo XIX (de acuerdo con el mapa de Luis Luciano Bonaparte).

Las diferentes variedades del euskera (denominadas euskalkiak en euskera), según la clasificación moderna, son las siguientes:

Algunos difieren considerablemente entre ellos, como el vizcaíno y el suletino. Otro dialecto, el roncalés, desapareció definitivamente en 1991 con la muerte de Fidela Bernat, su última hablante. Los dialectos de mayor tradición literaria han sido el labortano, vizcaíno, suletino y el guipuzcoano, y hasta que se inició el proceso de unificación fueron consideradas los de mayor prestigio entre los vascohablantes, siendo los más utilizadas en la liturgia y la literatura.

Los antecedentes inmediatos del euskera Batua serían los siguientes:

  • El gipuzkera osatua (guipuzcoano completado) propuesto por Resurrección María de Azkue en la década de 1920 y tomado como referencia por varios escritores en lengua vasca de España.
  • El navarro-labortano literario, utilizado en publicaciones de prensa del País Vasco francés y concretado en una gramática por el escritor Piarres Lafitte en los años cuarenta.

Estos modelos se caracterizaban por su flexibilidad normativa y por darle excesiva importancia a los localismos y fonetismos de cada región. Las propuestas posteriores se basaban más en la tradición literaria.

El euskera unificado fue creado debido a la necesidad de unificar los diferentes dialectos bajo un mismo conjunto de normas lingüísticas. La ausencia de un euskera literario común fue un problema que se hizo notar desde los inicios de la literatura vasca. Muchos escritores hacían referencia a este problema en los prólogos de sus obras y mantenían correspondencia para aconsejarse unos a otros. Los predicadores, versolaris y en general, todos los que se han valido de la palabra como principal herramienta de trabajo, han tenido que buscar soluciones de consenso para hacerse entender entre los vascos de diferentes regiones. A lo largo de la historia, entre los escritores fueron surgiendo varios modelos, sin que ninguno llegara a imponerse a los demás como único canon a imitar, debido principalmente a la división territorial y a la ausencia de una institución que pudiera usar su autoridad en esa materia.

Labortano clásico

En el siglo XVI, el ministro calvinista Joannes Leizarraga se dotó de una particular koiné para la primera traducción de la Biblia al euskera. De esta forma, la traducción podría ser entendida por todos los hablantes de Labort, Baja Navarra y Sola, ayudando a la expansión de la nueva doctrina. Leizarraga tomó como base la morfología del dialecto labortano combinado con elementos bajonavarros y suletinos. El ejemplar contenía un pequeño diccionario de palabras desconocidas por los hablantes suletinos.

Labortano kostatarra (costero)

A partir del siglo XVII, los escritores influenciados por la obra de Pedro de Axular encontraron en el habla de la costa labortana una vía para el desarrollo de la literatura vasca. La fama de la prosa rica y elegante de Axular traspasó la frontera del Pirineo, convirtiéndose también en maestro de los escritores altonavarros, guipuzcoanos y vizcaínos.

La escuela de Larramendi

En el XVIII, el jesuita guipuzcoano Manuel de Larramendi aparece al sur del Bidasoa como una referencia intelectual y apologista de la lengua vasca. Publicó una gramática (El Imposible Vencido: Arte de la lengua Bascongada) y un Diccionario Trilingüe (castellano-euskera-latín) y la influencia de ambas obras es apreciable en toda la literatura posterior. Fue prologuista y corrector de varias obras, y su imagen está unida a la aparición del dialecto guipuzcoano como dialecto literario. Este liderazgo aportó una fuerza unificadora a la lengua.

Guipuzcoano osatua

Aránzazu

Después del parón que supuso la Guerra Civil Española, en los años 50 del siglo XX se volvió a abordar el problema, sobre todo gracias a una nueva generación de literatos y activistas culturales. Estos se diferenciaban de la generación anterior por ser en su mayoría laicos, de origen urbano y con estudios universitarios. Muchos de ellos eran euskaldun berriak ("nuevos hablantes de euskera"; esto es, no habían aprendido el idioma como lengua materna), como Gabriel Aresti, Jon Mirande y Federico Krutwig. Estos notaban mucho más intensamente la disgregación de la lengua, y el dotarse de un modelo unificado se veía como un paso necesario para garantizar la supervivencia de ésta. Una gran parte de la generación anterior veía la lengua como depositaria de unas idealizadas esencias nacionales unidas a la vida rural, mientras que la generación nueva entendía que la lengua tenía que reconquistar el ámbito urbano, al mismo nivel social que las lenguas de su entorno.

Gracias a un relativo ambiente de tolerancia por parte del régimen franquista, algunas de las primeras ikastolas se legalizaban como "escuelas parroquiales" y miles de adultos asistían a las clases nocturnas para la euskaldunización y alfabetización, conocidas como gau eskolak. Publicaciones como Euzko Gogoa, Zeruko Argia, Yakin y Anaitasuna fueron la escuela de una generación de escritores que deseaba extender los dominios del euskera más allá de los límites impuestos tradicionalmente. Todo esto, junto con el cambio en el modo de vida y la mentalidad de los vascos, hizo surgir la demanda de una unificación lingüística. Se quería garantizar el uso del euskera en todos los ámbitos públicos, desde la educación básica hasta la universidad. Los escritores y trabajadores de la enseñanza empezaron a exigir a la academia que dictara normas exactas sobre el euskera escrito.

Koldo Mitxelena, Jose Luis Alvarez Enparantza Txillardegi, Gabriel Aresti, Fr. Luis Villasante, Jon Etxaide y Jon Mirande, entre otros, fueron los padres de la criatura. En el Congreso de Aránzazu (Arantzazuko Biltzarra) celebrado en 1968 y convocado por la Real Academia de la Lengua Vasca, se establecieron las líneas maestras de lo que después sería el euskera Batua, tomando como eje central la ponencia presentada por Koldo Mitxelena.[5] La propuesta buscaba la unificación en las formas más extendidas y en la base común de la lengua. La ponencia constaba de seis capítulos: 1) Fundamentos, 2) Ortografía, 3) Sobre la forma de las palabras (palabras vascas antiguas), 4) Neologismos y préstamos, 5) Morfología (Nombre, Pronombre y Verbo) y 6) Sintaxis.

En el momento actual (2008) se considera que el proceso de unificación se encuentra todavía inacabado. El proyecto del Euskal Hiztegi Batua (Diccionario del Léxico Unificado) aún no ha llegado a su fin y algunos aspectos de la terminología científica siguen sin estar plenamente consensuados.

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