Euskadiko Ezkerra

Euskadiko Ezkerra
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Presidente Juan María Bandrés
Secretario/a general Mario Onaindia (1982-1985)
Kepa Aulestia (1985-1991)
Jon Larrinaga (1991-1993)
Fundación 1977 [1]
1978 [2]
1982 [3]
Disolución 1993 [4]
Ideología Nacionalismo vasco, socialismo, vasquismo
Posición Izquierda política
Partidos
creadores
EIA
EMK, EK [5]
EKIA [6]
PCE-EPK [7]
Sucesor Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra
País España
1 Como coalición entre EIA y EMK.
2 Como partido en el registro de partidos del Ministerio de Interior.
3 Refundado como Euskadiko Ezkerra-Izquierda para el Socialismo (EE-IPS).
4 Fusión con el PSE-PSOE para crear el PSE-EE.
5 Abandonan la coalición en febrero de 1978.
6 Se integra en octubre de 1978.
7 Incorporación del sector mayoritario en 1982.
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Euskadiko Ezkerra (EE, La izquierda de Euskadi en euskera) fue una coalición y, posteriormente, un partido político nacionalista y de izquierdas del País Vasco y Navarra, que se acabó fusionando con la federación vasca del PSOE en 1993, en lo que acabaría constituyéndose como el Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE).

Historia

Como coalición o marca electoral

Génesis de la coalición

Euskadiko Ezkerra fue en origen una candidatura que se creó en 1977 a partir de la plataforma Euskal Erakunde Herritarra (EEH), que llegó a agrupar a diversas organizaciones abertzales y de ámbito estatal, y que propugnaba el restablecimiento del estatuto de autonomía y el ejercicio del derecho de autodeterminación.[1] Sin embargo, de ellas solamente Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA) y Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK) formaron coalición para presentar listas a las elecciones generales de junio de 1977 en las circunscripciones de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, mientras Unión Navarra de Izquierdas (UNAI), una coalición aliada, presentaba su lista en la circunscripción de Navarra.

EIA había sido creada por decisión de la VII Asamblea de ETA político-militar, celebrada en septiembre de 1976, mientras que el EMK provenía de ETA Berri, una escisión obrerista y no nacionalista de ETA producida diez años antes. La propuesta partió de EMK, que quería evitar que la división de la izquierda revolucionaria en las elecciones les llevara a la marginalidad. Por su parte, EIA consideraba que la dictadura franquista se estaba convirtiendo en una democracia parlamentaria burguesa y veía la oportunidad de participar en las elecciones como parte de una estrategia más amplia de la izquierda abertzale. En Euskal Herriko Alderdi Sozialista (EHAS) —que era miembro de EHH en origen y el partido de la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS) más cercano a ETA (m)— hubo un largo debate sobre si iba a participar también en la coalición entre EIA y EMK, pero finalmente tras los trágicos sucesos de la Semana proamnistía de mayo de 1977, ocurridos un mes antes de los comicios, retiró sus candidatos y pidió la abstención en dichas elecciones.[3]

Finalmente, además de EIA y EMK, la coalición contó también con el apoyo de Euskal Komunistak (EK),[6]

La campaña de boicot a las elecciones auspiciada por KAS únicamente reflejó su influencia en Guipúzcoa y Vizcaya, con índices de abstención del 23,33% y 23,62%, respectivamente, ligeramente superiores a la media española (21,17%). En el País Vasco el PNV, con 296.193 votos, y el PSOE, con 267.897, fueron los máximos vencedores. Euskadiko Ezkerra obtuvo 61.417 votos, el 6,07% del total; pero ni PCE-EPK, con 45.916, ni ESB-PSV, con 36.002, ni ANV, con 6.435, consiguieron representación alguna. En Navarra UNAI logró 24.489 votos, quedando a unos cientos de lograr un diputado.[2]

La lista de Euskadiko Ezkerra por Guipúzcoa obtuvo un escaño en el Congreso de los Diputados para Francisco Letamendia (quien dimitió antes de agotar la legislatura para pasarse a Herri Batasuna, siendo sustituido por Patxi Iturrioz, de EMK), otro en el Senado para Juan María Bandrés, y ninguno en las otras circunscripciones. Ambos, que habían ejercido de abogados durante el Proceso de Burgos de 1970, visitaron las tumbas de los últimos militantes de ETA (pm) fusilados por la dictadura de Franco para prometer «seguir luchando hasta las últimas consecuencias por los mismos objetivos por los cuales ellos habían muerto».[7]

Primeras escisiones e incorporaciones

El peso de la campaña electoral de Euskadiko Ezkerra (EE) lo llevó el EMK, gracias a la capacidad de trabajo de su militancia, su organización y su infraestructura. EIA, que carecía de esas ventajas, gozaba en cambio de una popularidad heredada de ETA que le iba a permitir «poner los votos», por lo que instrumentalizó deliberadamente al EMK.[10]

A pesar de haber sido uno de los cinco partidos abertzales que formó la Mesa de Alsasua, EIA rechazó participar en la creación de Herri Batasuna (HB) y aceptó el régimen preautonómico, que rebajaba las pretensiones de autogobierno del nacionalismo vasco y separaba administrativamente a Navarra del País Vasco. Como consecuencia, muchos militantes de EE (incluyendo candidatos de las primeras listas, como Pedro Solabarria, Felix Egia, Francisco Letamendia e Iñaki Esnaola) acabaron separándose de la coalición e integrándose en HB.

Sin embargo, a partir de entonces EE recibiría el apoyo de la efímera «ANV Histórica», una escisión de Acción Nacionalista Vasca (ANV) dirigida por Gonzalo Nárdiz y contraria a la incorporación de ANV en HB.[8]

En enero de 1978 la sección vasca de la Organización de Izquierda Comunista (OIC) —que ya formaba parte de UNAI— se incorporaría a la coalición con el respaldo de EMK. Sin embargo, en febrero de ese año ambas organizaciones, junto con Euskal Komunistak,[12]

Ese mismo año, en octubre, un grupo de intelectuales escindidos de Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea (HASI), Euskal Kidego Iraultzaile Abertzalea (EKIA), se integra en EE, protestando por ello EMK y OIC. Asimismo la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) también protestó, aduciendo que había pedido entrar en la coalición y que dicha petición fue rechazada pese a contar con el respaldo de EMK y cumplir el requisito —que según ésta Mario Onaindia había puesto como condición— de ser un «partido revolucionario con el que se puede colaborar en un momento concreto».

En noviembre, tras la dimisión de Letamendia como diputado en el Congreso, Bandrés solicitó a iniciativa de EIA el registro de Euskadiko Ezkerra como partido,[14] En el referéndum para la ratificación de la Constitución española celebrado en diciembre de ese mismo año, EE hizo campaña por el «No» debido a que ésta no contemplaba el derecho de autodeterminación.

En las elecciones al Parlamento Foral de abril de 1979 se presentó integrado en la coalición Nacionalistas Vascos (junto con PNV, ESEI y PTE) por la merindad de Pamplona y dentro de las candidaturas de las llamadas Agrupaciones Electorales de Merindad (junto con HB y EMK) por las de Estella, Sangüesa y Olite. No obstante, su presencia en Navarra sería poco menos que testimonial en los sucesivos años y sólo en las elecciones autonómicas de 1987 logró representación con un único parlamentario foral.

En octubre de 1979, EE se mostró a favor del Estatuto de Autonomía del País Vasco; al igual que la organización ETA (pm), que por dos veces interrumpió la programación de TVE para solicitar el voto afirmativo en el referéndum.[17]

Como partido político

Refundación como partido político

Mural de EE en conmemoración del Bombardeo de Guernica, en Galdácano ( Vizcaya).

En marzo de 1982 se unió con el sector mayoritario del Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK), encabezado por su secretario general, Roberto Lertxundi, y se constituyó en un nuevo partido político con el nombre de Euskadiko Ezkerra-Izquierda para el Socialismo (EE-IPS), aunque siguió utilizando frecuentemente sólo el nombre de Euskadiko Ezkerra; asimismo la formación abandonó su definición explícitamente nacionalista vasca y pasó a definirse como «socialista abertzale».[18]

A esta nueva EE también se sumaría el «Colectivo ESEI», un grupo de exmilitantes de Euskal Sozialistak Elkartzeko Indarra (ESEI), partido que meses atrás había adoptado la decisión de autodisolverse al no poder encontrar un espacio electoral propio;[20]

Su primer comité central («Biltzar Tippia») concitaba en su seno las distintas tendencias: 38 miembros de Aketegi, otros 38 procedentes del PCE-EPK, 33 de Nueva Izquierda y dos independientes.[22] revalidando el puesto en los sucesivos congresos del partido.

Euskadiko Ezkerra tuvo desde sus inicios una clara relación de interdependencia con ETA (pm), llegando a nutrirse económicamente de ETA (pm) y evitando pronunciarse ante sus crímenes.[26]

Por otro lado, EE fue evolucionando desde posiciones marxistas clásicas[29] y poco después se une a Liga Komunista Iraultzailea (LKI), Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (LAIA) y Euskadiko Mugimendu Komunista (EMK) en la coalición Auzolan. Por su parte, EE expulsó de su seno al pequeño grupo trotskista Ezkerra Marxista que provenía a su vez de una expulsión del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la Unión General de Trabajadores (UGT) alaveses.

Elección de Aulestia como secretario general

En enero de 1985, se celebró el II Congreso de EE, siendo elegido secretario general Kepa Aulestia, que sostuvo una postura más nacionalista que su predecesor y se opuso a la permanencia de España en la OTAN en el referéndum de 1986. Tras la división del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la creación de Eusko Alkartasuna (EA) en 1987, EE estableció varias coaliciones con EA en diversos municipios.

En enero de 1988, Aulestia firmó el Pacto de Ajuria Enea por la paz y contra el terrorismo y, en mayo, fue reelegido secretario general de EE en su III Congreso. En diciembre de ese mismo año, la dirección de EE decidió aceptar la Constitución española rectificando el «No» dado diez años antes, lo que fue acogido con reticencia por un sector del partido.[30]

En febrero de 1990, el Parlamento Vasco aprobó una resolución en favor del ejercicio del derecho de autodeterminación, cuyo texto había sido previamente pactado por EE, PNV y EA.[31]

Integración en el Partido Socialista de Euskadi

Los malos resultados electorales obtenidos en las elecciones de octubre de 1990 propiciaron que la formación entrara en crisis, agudizándose sus dos tendencias, Renovación Democrática y Auñamendi, ambas socialdemócratas, pero con diferentes estrategias de alianzas, los primeros proclives a coaligarse con el PSOE y los segundos con EA.[32]

En 1991 EE entró en el gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca en coalición con PNV y EA. Sin embargo, en el IV Congreso de EE, celebrado en febrero de ese mismo año, Juan María Bandrés fue reelegido presidente y Jon Larrinaga fue designado secretario general, ambos de Renovación Democrática, acordando solicitar el ingreso en la Internacional Socialista e iniciando así un acercamiento al Partido Socialista de Euskadi (PSE), la federación del PSOE en el País Vasco. Durante el congreso los enfrentamientos internos fueron especialmente tensos y la tendencia ganadora finalmente se impuso por un margen de diferencia muy ajustado.[33]

Cuando en septiembre de ese mismo año EA fue expulsado del Gobierno de coalición por haber apoyado las mociones por la independencia presentadas por Herri Batasuna (HB) en algunos ayuntamientos,[37]

En marzo de 1993 se celebró el VI Congreso de EE, donde una mayoría de afiliados aprobó la fusión con el PSE-PSOE, para dar lugar al actual Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE),[40] provienen de Euskadiko Ezkerra.

Por su parte, los partidarios de la corriente Auñamendi, en desacuerdo con lo que consideraban una absorción (o incluso una «compra» debido a la alta deuda que tenía EE),[44]

En Navarra EE quedó disuelto. Algunos de sus afiliados se integraron en el Partido Socialista de Navarra, otros en Izquierda Unida de Navarra, y otros se dispersaron por las diversas fuerzas del nacionalismo vasco, en EA la mayoría de estos últimos.

En las elecciones al Parlamento Vasco de 1994 el PSE-EE obtuvo peores resultados de los que había obtenido el PSE en 1990, perdiendo diez parlamentarios respecto a los que consiguieron ambas formaciones por separado; lo que provocó que muchos militantes procedentes de EE abandonaran el partido progresivamente, preocupados por el rumbo adquirido por el PSE-EE respecto al «proyecto vasquista», que consideraban que quedaba marginado, así como por su actitud en los casos de corrupción, los fondos reservados del Ministerio del Interior y los GAL. Uno de los primeros que abandonó la formación fue el expresidente de EE Juan María Bandrés.[45]

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