Etimología popular

Isidoro de Sevilla, famoso por sus etimologías populares.

En lingüística, se denomina etimología popular, paretología,[2]​ En las lenguas naturales el fenómeno de reanálisis morfémico ha dado lugar a algunas etimologías populares.

Wilhelm Wundt, filósofo y psicólogo alemán, la definió en 1911 como una analogía fonético-semántica. Más tarde Leo Spitzer la denominó etimología espiritual o etimología metafísica, debida a la intuición repentina o sensación que experimenta el estilista respecto del nexo necesario y revelador que existe entre un detalle lingüístico recurrente y la estructura del conjunto de un texto, lo cual permitiría extraer la raíz psicológica de todos esos elementos aislados. También recibe el nombre de etimología evolutiva al ser considera la evolución natural del lenguaje y etimología sincrónica si por el contrario se estudia como un funcionamiento estático. Albert Dauzat en 1922 la describió como unaatracción homónima por su aparición por atracción paronímica y Joseph Vendryes en 1953 la denominó analogía verbal.[3]

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española da la siguiente definición para el término:

Interpretación espontánea que se da vulgarmente a una palabra relacionándola con otra de distinto origen. La relación así establecida puede originar cambios semánticos, por ejemplo, en altozano, o provocar deformaciones fonéticas, por ejemplo, en nigromancia.[4]

Historia

La etimología popular existía ya desde la Antigüedad clásica.[3]Isidoro de Sevilla era famoso por sus etimologías populares, viene de él la siguiente cita como ejemplo:

...hunc vulgus catum a captura vocat, alii dicunt quod captat, id est, videt.
...El vulgo lo llama gato (catum) de ‘captura’, otros dicen que ‘capta’, esto es, ve.

O sea, Isidoro de Sevilla trató de explicar el origen de la palabra catus (gato), porque el gato «capta» y «captura» los ratones.

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