Estrategias de agresividad

Las estrategias de negocios pueden ser categorizadas de muchas maneras. Un método popular es hacerlo por su grado de agresividad. Las estrategias de agresividad son puntuadas de acuerdo a su asertividad en marketing, su propensión al riesgo, apalancamiento financiero, innovación de producto, rapidez en toma de decisiones y otras medidas de agrevisidad. Generalmente, la gama de estrategias de agresividad se clasifica en cuatro categorías: prospector, defensor, analista, y reactor.

Estrategia de prospector

Esta es la más agresiva de las cuatro estrategias. Generalmente, implica programas activos para expandirse en nuevos mercados y estimular nuevas oportunidades. El nuevo desarrollo de productos se persigue de forma vigorosa y los ataques a la competencia son un modo común de obtener una cuota de mercado adicional. Responden rápidamente a los signos de oportunidades que aparecen en el mercado y lo hacen con poca investigación o análisis. Una gran parte de sus ingresos provienen de nuevos productos o mercados. A menudo, están financiados por capitalistas de alto riesgo. El riesgo de fracaso de producto o rechazo de mercado es alto. Su dominio de mercado está constantemente en cambio a medida que afloran nuevas oportunidades y se atrofian las viejas ofertas de producto. Ellos valoran ser los primeros en el sector pensando que "la ventaja del primero" les proporcionará unas oportunidades en precio superiores y altos márgenes. Pueden ser oportunistas a la hora de contratar empleados clave, tanto téncicos como directivos. Los costes de publicidad, promoción de ventas y venta personal suponen un alto porcentaje de las ventas. Generalmente, la compañía se estructurará con cada unidad de negocio estratégica teniendo considerable autonomía. El sector en el que operan tiende a estar en el estadio de ciclo de vida de introducción o crecimiento con pocos competidores y tecnología en desarrollo.

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