Estoma

Los estomas en la epidermis de una hoja tal como se ven al microscopio. Constan de dos células oclusivas unidas entre sí en sus extremos que juntas delimitan un poro u ostíolo. El tamaño de las células es regulable, lo cual regula el tamaño del poro. Pueden estar rodeadas de células accesorias, de morfología distintiva.
Un corte transversal de una hoja a la altura del estoma muestra la disposición de las células por debajo de él, formando una cámara subestomática que aloja los gases.
Las células oclusivas alrededor del ostíolo cambian su turgencia por ósmosis, abriéndolo o cerrándolo. El agua (flechas celestes) entra o sale de la célula oclusiva siguiendo la concentración de potasio (flechas y puntos rosas), que a su vez entra o sale mediante estructuras en la membrana de la célula, con gasto de energía que en conjunto se llama transporte activo.

En Botánica, se denomina estoma (en español[1] ) a las dos células oclusivas que forman parte de la epidermis de la planta y que delimitan entre ellas un poro llamado ostíolo -la epidermis es impermeable a agua y gases debido a la capa de cutícula que la cubre-, que permiten comunicar el ambiente gaseoso del interior de la planta con el del exterior. Estas células junto con las células acompañantes de la epidermis alrededor de ellas, si las hay, forman el órgano llamado aparato estomático, que normalmente se abre a una cavidad debajo de la epidermis llamada cámara subestomática cuya función es alojar los gases. Las células oclusivas abren y cierran el ostíolo de forma acoplada con las condiciones fisiológicas de la planta, lo que diferencia al estoma de un poro común como el que puede encontrarse en los musgos más primitivos de las embriofitas (plantas terrestres). Están localizados en todas las partes herbáceas ("verdes") de las plantas vasculares y algunos musgos (es decir, en la mayoría de las plantas terrestres) que son las partes cuyo tejido de protección es la epidermis, sin crecimiento secundario. Junto con otros órganos de función similar (como las lenticelas, zonas con aspecto verrugoso en la corteza de las partes leñosas cuyas células están separadas por grandes espacios intercelulares, por lo que funcionalmente son poros), son la vía por la que difunde la mayor parte del oxígeno y del dióxido de carbono, dos gases utilizados por las células del interior de la planta durante la fotosíntesis y la respiración celular, y también son la vía principal por la que la planta pierde el agua absorbida por las raíces en forma de vapor de agua (proceso llamado transpiración vegetal). Como el intercambio de gases es positivo pero la pérdida de agua en esa proporción es indeseable, la evolución desarrolló dos estrategias que limitan la pérdida de agua a través de los poros. Una es su ubicación preferentemente en el envés de las hojas, al abrigo del sol directo, y la otra es la evolución de los "estomas" con la posibilidad de abrir o cerrar los poros según las condiciones fisiológicas de la planta.

Anatómicamente, es decir, a nivel celular al microscopio, se observa que en todos los estomas son dos las células que cambian su tamaño regulando el tamaño del poro, que, como en la figura, lo delimitan, uniéndose entre sí en sus dos extremos. Estas células fueron llamadas "células de guarda" u oclusivas, y el poro "ostíolo" (en inglés stoma, mismo nombre que todo el órgano). Por una señal fisiológica, las células oclusivas pueden perder su rigidez de forma que al quedar fláccidas las paredes alrededor del poro se acercan, cerrándolo, y por la señal fisiológica contraria aumentan su turgencia (se hinchan hasta topar con la forma de sus paredes celulares), lo cual expande la célula a lo largo, de forma que se curva alrededor del poro, abriéndolo. La forma en que se curvan las células oclusivas al aumentar su turgencia está decidida por la morfología de sus paredes celulares, la cual puede variar entre taxones. Fisiológicamente, las células de guarda regularían su turgencia mediante un control de la cantidad de sales potasio (K+) en la célula, en relación a la cantidad de sales fuera de ella, de forma que el agua atraviesa la membrana celular hacia adentro o afuera de la célula por ósmosis, es decir, en busca de la mayor concentración de solutos; situación regulada por estructuras presentes en la membrana celular que transfieren sales y otros iones activamente con gasto de energía, lo cual se llama transporte activo y es en esa regulación iónica en la que ayudarían células acompañantes, si las hay. Las células acompañantes, o subsidiarias o anexas, pueden o no estar presentes, y son células epidérmicas contiguas a las de guarda, con una morfología que las distingue del resto de la epidermis.

Todas las plantas terrestres están cubiertas por una capa cerosa secretada por la epidermis que las vuelve casi impermeables (impide la pérdida de agua), llamada cutícula. La cutícula puede ser más gruesa, como en plantas de ambientes xerofíticos, o más delgada, como en plantas de ambientes húmedos, el grosor también puede depender de las condiciones ambientales en que creció la planta y puede ser diferente en diferentes órganos verdes de la planta, pero sólo está interrumpida en los ostíolos de los estomas. Esta capa de ceras, no presente en las algas acuáticas de las que se originaron, fue necesaria para su transición a la vida terrestre, ya que impide la extrema desecación que sufrirían si no la tuvieran,[3] )

Los estomas son uno de los participantes en la fotosíntesis y también en la respiración de las plantas, ya que por ellos transcurre el intercambio gaseoso mecánico, es decir que en este lugar sale el oxígeno y entra dióxido de carbono (en la fotosíntesis) y viceversa (durante la respiración) según qué procesos químicos ocurran en las plantas.

La suberina se sintetiza solamente en órganos que desarrollan corcho (felema) como raíces, tallos y algunos frutos.

Fisiología de los estomas

La apertura o cierre de los estomas forma parte de la fisiología de la planta que comunica la planta con las condiciones ambientales y la adaptan a ella.

La apertura o cierre de los estomas está muy finamente regulada en la planta por factores ambientales como la luz, la concentración de dióxido de carbono o la disponibilidad de agua. Según investigaciones, se conoce que algunos cationes como el potasio y calcio y aniones como el cloruro intervienen activamente en la apertura y cierre de los estomas. En casos de sequía (estrés hídrico) se cierran los estomas impidiendo pérdidas de agua en la planta, lo cual, sin embargo, también imposibilita el intercambio de gases y, en consecuencia, la entrada de dióxido de carbono (CO2) atmosférico necesaria para la nutrición de las plantas mediante el proceso de fotosíntesis. Es por ello que en regiones xerófilas, los estomas frecuentemente son pequeños o casi inexistentes, y además, contienen cantidades apreciables de ceras, pelos y tricomas, que dificultan la salida del vapor de agua.

El tamaño de estos varía con el tipo de estoma que se está observando, pero por lo general oscila entre 0,6-3,5 micrómetros.

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