Estado de São Paulo

São Paulo
Estado
Bandeira do estado de São Paulo.svg
Bandera
Brasão do estado de São Paulo.svg
Escudo
Lema: PRO BRASILIA FIANT EXIMIA ( Latín:Por el Brasil háganse grandes cosas)
Sao Paulo in Brazil.svg
Coordenadas 21°49′47″S 49°12′27″O / -21.829722222222, 21°49′47″S 49°12′27″O / -49.2075
Capital São Paulo
Entidad Estado
 • País Brasil
Gobernador del Estado de São Paulo Geraldo Alckmin
Superficie Puesto 12
 • Total 248 209,4 km²
Población (censo 2010) Puesto 1
 • Total 44 035 304 hab.[1]
 • Densidad 160,46 hab/km²
Gentilicio Paulista
IDH 0,783 ( 2.º) – Alto
Huso horario UTC−3
 • en verano UTC −2
ISO 3166-2 BR-SP

Brazil Sao Paulo location map.svg
División municipal del estado de São Paulo

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São Paulo (en español: San Pablo) es uno de los 26 estados que junto con el distrito federal forman la República Federativa del Brasil. Su capital, la ciudad de São Paulo, es la mayor urbe de Brasil, de Sudamérica y la octava más grande del mundo. Está localizado en la Región Sureste. Tiene como límites: Minas Gerais (N y NE), Río de Janeiro (NE), océano Atlántico (E), Paraná (S) y Mato Grosso del Sur (O). Ocupa una superficie de 248 808,8 km².

Tiene 44 035 340 habitantes según el censo de IBGE de 2010,[3] Posee un parque industrial muy grande y diversificado y una agricultura y ganaderías muy desarrolladas y productivas.

El estado tiene un PIB de R$ 1 000 000 millones o 800 000 millones de dólares, superando el PIB de cualquier país de América del Sur.

El pueblo de São Paulo se compone de una mezcla de inmigrantes europeos y sus descendientes (sobre todo italianos, españoles, portugueses y alemanes, pero hay también significativas colonias y ciudades de origen neerlandés, armenio y suizo), mestizos de los antiguos colonizadores portugueses con africanos y amerindios, y grandes comunidades de pueblos del Oriente Medio ( Líbano y Siria) y Asia Oriental ( Japón, China y Corea).

Historia

Los aborígenes poblaron la región desde hace por lo menos 8000 años. A la llegada de los europeos habitaban el actual territorio de São Paulo diferentes pueblos indígenas, principalmente guaraníes mbyá, horticultores itinerantes, cazadores, recolectores y pescadores, que realizaban recorridos estacionales en sus territorios, de acuerdo con sus concepciones y prácticas culturales y para garantizar su subsistencia y bienestar. En la cuenca del río Tieté habitaban los káingang, un pueblo nómada.

Comienzo de la colonización

Domingos Jorge Velho, uno de los bandeirantes de São Paulo.

El nombre São Vicente fue dado por Américo Vespucio, el 22 de enero de 1502, cuando hizo viaje para cartografiar el litoral del Brasil. Cuando pasó por la región, encontró dos islas (donde hoy están las ciudades de Santos y São Vicente en la Isla de São Vicente, y la ciudad de Guarujá en la isla de Santo Amaro) y un estuario, que halló ser uno río. Era día de San Vicente, así habiendo sido bautizada la localidad.

El primer poblamiento de São Vicente tampoco fue oficial. Allí fue abandonado un hombre que quedó conocido como el Bacharel de Cananéia. Según muchos historiadores, habría sido el portugués Cosme Fernandes Pessoa el verdadero fundador de São Vicente, a partir de donde de hecho gobernaba y controlaba el comercio de la región. Según documento encontrado por el historiador portugués Jaime Cortesão, el Bacharel, un degredado, ya viviría en Brasil antes de la llegada de Cabral: él es citado en un documento datado de 24 de abril de 1499, descubierto por Cortesão, el cual se reporta a un viaje no-oficial de Bartolomeu Dias a Brasil. Un otro documento, de 1526, describe el poblado de São Vicente, informando que tendría una docena de casas, siendo sólo una de piedra, con una torre para defensa. Cosme Fernandes Pessoa fue acusado junto al Rey de Portugal, por dos amigos que en cambio recibieron donaciones en tierras, de mantener relaciones con españoles que vivían más al sur, con peligro para el dominio portugués en la región.

Martim Afonso de Sousa partió para Brasil con diversos objetivos. El primero de ellos era lo de establecer oficialmente la colonización de Brasil, confirmando el poder de la corona. De consecuencia, subrayó el poder de las manos de Cosme Fernandes Pessoa. Avisado, el Bacharel incendió el local y se retiró con su personal para Cananéia.

Martim Afonso de Sousa fundó oficialmente el poblado de São Vicente en el local en que se encontraban las ruinas anteriores, en la fecha de 22 de enero de 1532. En 1536 el Bacharel de Cananéia (o Bacharel Cosme) atacó, saqueó y quemó el poblado, ahorcando el antiguo amigo y traidor Henrique Montes. Ese es el último registro histórico sobre el Bacharel de Cananéia. Martim Afonso de Sousa distribuyó sesmarías y efectuó diversas edificaciones, dejando São Vicente poblada y organizada.

El puerto de São Vicente fue blanco del primero gran desastre ecológico de Brasil: la tierra a la riba mar fue limpia y cultivada. Siendo la tierra arenosa y teniendo el suelo perdido su capa protectora, las lluvias llevaron la arena hasta el mar.

Martim Afonso de Sousa partió de San Vicente en 22 de mayo de 1533, dejando la administración en las manos de Brás Cubas, el cual, debido a la sedimentación de arena en el puerto - única vía de comunicación con la Metrópoli portuguesa - y el ataque del Bacharel de Cananéia a São Vicente, decidió montar nuevo puerto en la región de Enguaguaçu, local más protegido, para donde fue transferido el puerto en 1536, estableciendo allí un pueblo. El simple hecho del nombre del local ser indígena y no portugués, muestra que la iniciativa no fue oficial. Brás Cubas atrajo para allí colonos de áreas próximas y fundó un poblado, que futuramente recibiría el nombre de Santos y promovió mejorías, como la construcción de la primera Santa Casa de Brasil. São Vicente entra así en decadencia.

Aunque haya noticias de la existencia de mujeres portuguesas en la flota de Martim Afonso de Sousa, no fueron aún encontrados registros escritos. El primer registro escrito relativo las mujeres portuguesas venidas para Brasil data de 1550. Así las madres eran generalmente mestizas o indias.

La fundación de São Vicente en el litoral paulista inició el proceso de colonización del Brasil como política sistemática del gobierno portugués, motivada por la presencia de extranjeros que amenazaban la posesión de la tierra. Evidentemente, antes de eso ya había allí un núcleo portugués, que, a la semejanza de otros de las regiones del litoral, había sido constituido por náufragos y databa, probablemente, del inicio del siglo XVI. Fue, sin embargo, durante la estada de Martim Afonso de Sousa que se fundó, en 20 de enero de 1532, el pueblo de São Vicente y con ella se instaló el primer marco efectivo de la colonización brasileña.

El nombre de São Vicente se extendió a la capitanía hereditaria donada al mismo Martim Afonso de Sousa por el Rey de Portugal. Así el primer nombre de São Paulo fue capitanía de São Vicente.

A pesar de las innumerables dificultades para transponer la Sierra del Mar, los campos del altiplano inmediatamente atrajeron los pobladores, lo que hizo São Paulo una excepción en el tipo de colonización de los portugueses de los primeros tiempos, que se fijaban sobre todo en el litoral. Así, en 1553, los jesuítas crearon el pueblo de Santo André. El año siguiente, los padres de la Compañía de Jesús fundaron en Piratininga un colegio para los indios, cuna de la actual ciudad de São Paulo.

El litoral, estrecho por la presencia de la sierra, no presentaba las condiciones necesarias para el desarrollo de grandes plantaciones. Por su parte, el altiplano tenía el serio obstáculo del Camino del Mar, que, en vez de conectar, aislaba la región de Piratininga, negándole el acceso al océano, y con eso la facilidad para el transporte. En consecuencia, la capitanía quedó fue dejada a un plan económico inferior, impedida de producir con éxito el gran producto agrícola del Brasil colonial, la caña de azúcar, y de concursar con la principal zona sucrera de la época, representada por Pernambuco y Bahía.

En 1556 los guaraníes conformaron la Confederación de los Tamoios (tamoio: mayor, anciano) y se rebelaron contra los portugueses en todo el norte paulista, comezando por Bertioga, en el litoral fluminense hasta Cabo Frío, participando en el levantamiento las tribus situadas a lo largo del Valle de Paraíba, en la Capitanía de San Vicente. Aliados con los franceses lograron importantes victorias, hasta que los jesuitas Nóbrega y Anchieta mediaron para establecer una tregua, que los portugueses rompieron finalmente en 1565, cuando Estácio de Sá recibió refuerzos y tras dos años de lucha derrotó tanto a los franceses como a los guaraníes.

Las bandeiras

Las dificultades económicas, los objetivos colonizadores, la localización geográfica (São Paulo era un importante centro de circulación fluvial y terrestre) y el espíritu de aventura, fueron los poderosos impulsos que llevaron a poblar el interior. Desde los primeros tiempos de la colonización eran constantes las expediciones y arremetidas del bandeirismo que luego caracterizaron la expansión paulista del siglo XVII. Este fue el gran siglo de las bandeiras, en el que se desarrolló el bandeirismo ofensivo propiamente dicho, cuyo propósito era en grande parte el lucro inmediato proporcionado por la cacería de indígenas. De la villa de São Paulo partían las expediciones o bandeiras de captura que tenían como comandantes a Antônio Raposo Tavares, Manuel Preto, André Fernandes, entre otros.

Las condiciones peculiares de vida en el planalto permitieron que los paulistas, durante los dos primeros siglos, disfrutaran de considerable autonomía en sectores como defensa, relaciones con los indios, administración eclesiástica, obras públicas y servicios municipales, control de precios y mercados. Las cámaras municipales, compuestas por "hombres buenos" de la tierra, raramente se limitaban a sus atribuciones legales, en São Paulo, especialmente, su independencia irritó al gobierno portugués.

El ciclo del oro y la decadencia de la capitanía

El bandeirismo de captura de indígenas fue sustituido por el bandeirismo minero, cuando las actividades de Borba Gato, Bartolomeu Bueno da Silva, Pascoal Moreira Cabral y otros fueron recompensada con el hallazgo de yacimientos auríferos en Minas Gerais y Mato Grosso. A finales del siglo XVII, bandeirantes paulistas descubrieron oro en la región de Rio das Mortes, cerca del actual São João del Rei. La capitanía, que entonces comprendía toda la región aurífera, fue transferida por la corona y se instaló un gobierno propio con sede en São Paulo en 1709, separado del gobierno de Río de Janeiro. Luego, la villa de São Paulo fue elevada a la condición de ciudad en 1711.

Una dura prueba fue el efecto del descubrimiento de oro en São Paulo y otras poblaciones del planalto: todos buscaban el enriquecimiento inmediato con el metal precioso. Como dice José Joaquim Machado de Oliveira, "no había paulista que más o menos, dejase de acariciar la ilusión de descubrir minas".

Así, el poblamiento del interior de Brasil se hizo con el sacrificio de los habitantes de São Paulo y en detrimento de la densidad de la población de la capitanía. Esa ruptura demográfica, conjuntamente con los factores geográficos ya mencionados, ocasionó una baja de la producción agrícola y la declinación de otras actividades, lo que acentuó la pobreza del pueblo. El éxodo en dirección a Minas Gerais provocó entonces la decadencia económica en la capitanía, a lo largo del siglo XVIII y ésta fue perdiendo territorio y dinamismo, hasta ser simplemente anexada en 1748 a la capitanía de Río de Janeiro.

La restauración de la provincia de São Paulo

Mapa de la provincia de São Paulo en 1886.

En 1765, gracias a los esfuerzos de Morgado de Mateus fue reinstituida la Capitanía de São Paulo, la cual promovió una política de incentivos a la producción de azúcar para garantizar su sostenimiento. Fue restaurada apenas con la tercera parte de su territorio anterior, comprendiendo apenas los actuales Estados de São Paulo y Paraná. En el este paulista, región propicia para tal cultivo, fueron fundadas las villas de Campinas, Itu y Piracicaba, donde luego las plantaciones de caña de azúcar. Las exportaciones de azúcar por el puerto de Santos, tuvieron su auge a comienzos del siglo XIX.

Esta capitanía ganó peso político durante la época da Independencia a través de la figura de José Bonifácio, natural de Santos y el 7 de septiembre de 1822 la Independencia fue proclamada en las riberas del Ipiranga, en São Paulo, por Don Pedro I.

Em 1821 la capitanía se transformó en provincia.

El ciclo del café

Ya desde 1817 había sido fundada a primera hacienda de café en São Paulo, en el valle de Paraíba, en el cual el cultivo de café cobró fuerza después de la Independencia, enriqueciendo rápidamente ciudades como Guaratinguetá, Bananal, Lorena y Pindamonhangaba.

En las haciendas cafeteras del Valle de Paraíba, era utilizada en gran escala la mano de obra esclava y los productos transportándose vía Río de Janeiro. De esa forma el valle se enriqueció rápidamente, generando una oligarquía rural, aunque el resto de la provincia continuó dependiente da la caña de azúcar y del comercio que se estaba estableciendo en la ciudad de São Paulo, que contó con la fundación de una Facultad de Derecho en 1827.

Entretanto, el agotamiento de los suelos del Valle de Paraíba y las crecientes dificultades impuestas al régimen esclavista llevaron a la decadencia del cultivo de café en la región a partir de 1860. Este cultivo migró entonces en dirección al oeste Paulista, adentrándose primeramente en la región de Campiñas e Itu, substituyendo el cultivo de la caña de azúcar.

La migración del café rumbo al oeste provocó grandes cambios económicos y sociales en la provincia. La prohibición del tráfico de esclavos en 1850 conllevó la necesidad de buscar de mano de obra asalariada para los nuevos cultivos. La inmigración de europeos pasó a ser incentivada por los gobiernos imperial y provincial. El transporte de los granos hecho vía el puerto de Santos, condujo a la inauguración del primer ferrocarril paulista, el São Paulo Railway, construido por capitalistas ingleses y el Visconde de Mauá, uniendo Santos con Jundiaí, pasando por São Paulo, que se transformó así en importante puesto comercial entre el litoral y el interior cafetero.

El café se fue adentrando paulatinamente en el oeste paulista, pasando por Campiñas, Rio Claro, Porto Ferreira y en 1870 encontró el área de más propicia para su cultivo, las fértiles tierras rojas del nordeste paulista, próximas a Ribeirão Preto, Jaú y São Carlos, donde surgieron las mayores y más productivas haciendas de café del mundo.

Tras de nuevas tierras para plantar café, colonos exploradores se adentraron hasta el entonces desconocido cuadrilátero comprendido entre la Sierra de Botucatu y los ríos Paraná, Tietê e Paranapanema, onde fundaron ciudades como Bauru, Marília, Araçatuba y Presidente Prudente a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Las actuales fronteras paulistas fueron fijadas tras la separación de Paraná en 1853. El sur paulista ( Valle de Ribeira y región de Itapeva) no era propicio para el cultivo de café y sufrió los litigios de la división entre São Paulo y Paraná, siendo por tanto puesto al margen del desarrollo del resto del estado, convirtiéndose hasta hoy, en la región más pobre del territorio paulista.

La economía del café atrajo la constante llegada de inmigrantes italianos, portugueses, españoles, japoneses y árabes a la provincia, así como exigió la construcción de una gran red férrea y permitió la acumulación de capitales en São Paulo.

La República Vieja y la política del café con leche

Al instaurarse la república, se afirmó claramente el predominio económico del nuevo estado. Si el Brasil era el café, el café era São Paulo. Esa realidad repercutió en la esfera nacional, con una estabilidad desde 1894 hasta 1902, durante tres cuatrienios consecutivos, con los presidentes Prudente de Morais, Campos Sales y Rodrigues Alves.

São Paulo ingresó con dos triunfos en la era republicana: la riqueza representada por el café y el sistema de mano de obra asalariada, introducido antes de la abolición de la esclavitud, ya integrado en el modo de producción de la agricultura paulista. De otro lado, la autonomía local conferida por el nuevo régimen federativo, que dados los amplios derechos conferidos a los estados resultaba, en la práctica, en una virtual soberanía, reforzó política y administrativamente las ventajas otorgadas por los dos factores antes mencionados.

Así equipado, beneficiándose de las instituciones de la República, São Paulo unió su poder económico a la fuerza electoral de Minas Gerais e instauró la "política del café con leche", que tuvo por consecuencia un cambio en las relaciones federales en el Brasil, siendo hasta hoy visibles los resultados. A ello contribuyó también la visión empresarial de sus hombres de negocios, caficultores principalmente, que, durante el Imperio, habían aprendido a usar con agilidad y vigor el poder político en defensa de sus intereses económicos. Percibieron de inmediato la oportunidad de introducir inmigrantes extranjeros y subsidiaron su establecimiento con recursos de la provincia, ya que el gobierno imperial dispensaba mayores atenciones al establecimiento de núcleos coloniales y no la inmigración asalariada. Con la nueva situación creada por la instauración del régimen republicano, pudieron ampliar sus instrumentos para actuar. De ahí en adelante, hasta la gran crisis de 1929, no perdieron de vista la expansión y defensa del producto que sustentaba la economía de la región.

A pesar de los conflictos internos y de varias disidencias, el Partido Republicano Paulista (PRP) consiguió mantener una gran cohesión que le permitió llevar adelante una política que satisfizo los intereses dominantes y que, innegablemente, contribuyó al prestigio de São Paulo dentro de la federación.

No fueron, sin embargo, tranquilos los primeros momentos republicanos en São Paulo, sino que reflejaron la agitación y los desaciertos que ocurrían en el ámbito federal. Como en los demás estados, se estableció uma junta provisional de gobierno. En seguida fue nombrado gobernador Prudente de Morais, que luego renunció. El gobierno del estado pasó entonces a Jorge Tibiriçá, indicado por Deodoro da Fonseca.

En 1890 comenzó la era de las contradicciones políticas dentro del PRP, con la oposición ejercida por el Centro Republicano de Santos, que, en manifiesto del 24 de agosto de 1890, lanzó la candidatura de Américo Brasiliense de Almeida e Melo. La agitación se hizo evidente en la Facultad de Derecho, en cuanto las principales figuras republicanas de São Paulo, como Prudente de Morais, Campos Sales, Bernardino de Campos y Francisco Glicério de Cerqueira Leite, entre otros, se inquietaron con el autoritarismo del mariscal Deodoro da Fonseca. Éste destituyó a Jorge Tibiriçá y delegó el poder, en 1891, a Américo Brasiliense, a quien Deodoro da Fonseca consideraba "el único capaz de organizar São Paulo".

Los descontentos se agravaron. Amargas polémicas se trabaron entre Campos Sales, desde el Correio Paulistano, y Francisco Rangel Pestana, portavoz del Estado. En ese ambiente se instaló, el 8 de junio de 1891, la Asamblea Constituyente y en julio, Américo Brasiliense, ya ejerciendo como presidente del estado, promulgó la primera constitución paulista.

Los ánimos parecían serenarse, cuando el golpe de Deodoro da Fonseca hizo renacer la agitación. Tanto São Paulo como el interior vivían bajo la amenaza de la subversión del orden público, que se generalizaba por el país. Para evitar la guerra civil, Deodoro renunció y asumió la presidencia de la república el vicepresidente, Floriano Peixoto, que recibió apoyo político y financiero de São Paulo contra las rebeliones que proliferaban en la nación. A cambio, São Paulo asumió la hegemonía en la federación, con la elección de Prudente de Morais en 1894, que daba inicio a una serie de presidentes civiles.

Entre tanto, en el estado, Américo Brasiliense entregó la gobernación al mayor Sérgio Tertuliano Castelo Branco, que luego la transfirió a quien le correspondía en derecho: al vicepresidente, José Alves de Cerqueira César. Éste, arguyendo que enfrentaba el espíritu de motín de la reacción monárquica, disolvió la Asamblea Legislativa y convocó inmediatamente a otro Congreso y después de todas las cámaras municipales del estado. Se realizaron elecciones de diputados y senadores para el segundo legislativo estadual, que se instaló el 7 de abril de 1892. Demostrando siempre decisión y firmeza, Cerqueira César convocó al electorado para escoger nuevo presidente del estado, triunando Bernardino de Campos, el primer gobernante paulista electo mediante sufragio directo.

Revolución de 1932

Véase Revolución Constitucionalista de 1932

Pancarta que convoca a los paulistas a las armas.

La década de 1930 en São Paulo se caracterizó, desde el punto de vista económico, por los esfuerzos de ajuste a las nuevas condiciones creadas por la crisis mundial de 1929 y por la caída del mercado del café. Desde el punto de vista político, el período estuvo marcado por la lucha en pro de la recuperación de la hegemonía paulista en la federación, alcanzada por la Alianza Liberal y aniquilada por la "revolución de 1930" dirigida por Getúlio Vargas, quien sometió al estado a dos interventores federales.

Surgieron las reivindicaciones a favor de un gobierno paulista, que pretendían la restauración de los grupos hegemónicos paulistas, cuyos intereses, tanto económicos como políticos, estaban siendo perjudicados por la nueva situación, a pesar de que algunos interventores, como João Alberto Lins de Barros, habían procurado conciliar la caficultura con la nueva orientación del gobierno federal.

Habituadas a conducir su propio destino, las clases dirigentes se levantaron bajo la conducción del Partido Democrático, entonces presidido por el profesor Francisco Morato, justamente el partido aliado de la revolución getulista. Esta organización política rompió con el gobierno federal y constituyó con los conservadores y el viejo PRP, el Frente Único Paulista. Éste buscó alianzas con otros estados, particularmente con la oposición de Rio Grande do Sul, pero finalmente se rebelaron, contando apenas con el apoyo de las tropas del Sur de Mato Grosso.

El 9 de julio de 1932, irrumpió la revolución constitucionalista de São Paulo. Gobernaba el estado, como interventor federal, el paulista Pedro de Toledo, luego proclamado gobernador. Se formaron batallones de voluntarios y adirieron al movimento algunas unidades del Ejército, un fuerte contingente de Mato Grosso y la casi totalidad de la fuerza pública estadual. Fueron movilizados inicialmente cincuenta mil hombres, cuyo comandados por el coronel Euclides de Oliveira Figueiredo y después por el general Bertoldo Klinger, bajo la jefatura suprema del general Isidoro Dias Lopes.

La industria participó en la revolución con entusiasmo. Dirigido por Roberto Cochrane Simonsen, todo el parque industrial paulista fue colocado al servicio de la rebelión y dedicado a la producción bélica. Se organizó también el abastecimento interno. La lucha duró apenas tres meses y terminó con la derrota de los paulistas y la pérdida de centenas de vidas.

Algunos meses después de la capitulación, el gobierno federal, a fin de pacificar el país, decidió convocar elecciones para la Asamblea Constituyente, respondiendo al objetivo principal de los revolucionarios paulistas: la restauración del orden constitucional. São Paulo fue ocupado militarmente de octubre de 1932 a agosto de 1933. Fueron exiliados el ex gobernador Pedro de Toledo, sus secretarios y otros políticos que tomaron parte activa en la revolución.

La industrialización y metropolización

Imagen de satélite focalizando la Región Metropolitana de São Paulo.

Después de la I Guerra Mundial, el cultivo del café comenzó a sufrir una crisis por exceso de oferta y por la competencia de otros países. El cultivo comenzó a ser controlado por el gobierno, a fin de evitar la crisis, y los cierres de haciendas llevaron a los inmigrantes en dirección a la ciudad de São Paulo, donde se convirtieron en obreros industriales.

Presiones políticas exigieron el fin del predominio de la élite cafetera paulista, surgieron movimientos artísticos como la Semana de 1922 propagando nuevas ideas sociales y económicas. La inmigración comenzó reducirse y huelgas anarquistas y comunistas estallaron en São Paulo, cuando se conformaron los imperios industriales, como el de la Familia Matarazzo.

En 1930 el café entró en su peor crisis tras el crash de la Bolsa de Nueva York el año anterior y la caída de los precios internacionales del grano.

La II Guerra Mundial interrumpió las importaciones y la industria paulista inició un proceso de sustituición de importaciones, pasando a producirse en el Estado los productos anteriormente importados. El proceso se intensificó durante el gobierno de Juscelino Kubitschek, que estableció las bases de la industria automotriz paulista.

Para proveer la mano de obra necesaria, llegaron millones de nordestinos, principalmente de los estados de Bahía, Ceará, Pernambuco y Paraíba, que sustituyeron los antiguos inmigrantes, que ahora ingresaban a la clase media paulista. Los nuevos inmigrantes se establecieron principalmente en la periferia de São Paulo y en las ciudades vecinas. Este rápido aumento poblacional promovió un proceso de metropolización, formándose la Región Metropolitana de São Paulo. En 1960, la ciudad de São Paulo se convirtió en la mayor ciudad brasileña y en el principal polo económico del país, superando a Río de Janeiro.

Industrialización del interior

En las décadas de 1960 y 1970 el gobierno estatal promovió diversas obras que incentivaron la economía del interior del Estado, abandonado desde la quiebra del café en 1930.

La construcción y ampliación de la Vía Dutra ( BR-116) recuperó la economía e industrializó el Vale do Paraíba, que se concentró en torno de la industria aeronáutica de São José dos Campos.

Para el oeste, el establecimiento del Aeropuerto Internacional de Viracopos, la fundación de la Universidad de Campinas (Unicamp) la construcción de ferrocarriles y carreteras como la Rodovia Anhanguera y la instrumentación de técnicas modernas de producción, en especial en la caña de azúcar y su subproducto, el alcohol combustible, llevaron nuevamente progreso a las regiones de Campinas, Sorocaba, Ribeirão Preto y Franca.

Este proceso de recuperación económica del interior se intensificó a partir de la década de 1980, cuando numerosos problemas urbanos, como la violencia, polución y la ocupación desordenada del espacio, afligieron la Región Metropolitana de São Paulo. Entre 1980 y 2000, la gran mayoría de las inversiones realizadas en el Estado fueron hechas por fuera de la capital, que pasó de ser una metrópoli industrial a constituirse prioritariamente en un polo de servicios y finanzas. El interior, en especial el eje Campinas, São Carlos, Ribeirão Preto, Franca- Sorocaba, São José dos Campos, Taubaté se volvió industrializado y próspero.

Con la industrialización del interior, otros estados pasaron a tener una tasa de crecimiento económico aún más elevada que São Paulo, principalmente las regiones Sur y Centro-Oeste.

Actualmente, aunque el ritmo de crecimiento no sea tan alto como el de algunos otros estados, São Paulo es el principal polo económico, político e industrial de América Latina, siendo el mayor mercado consumidor de Brasil.

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