Estación de esquí de San Isidro

Estación de esquí de San Isidro
Estación de esquí de San Isidro.JPG
Situación
Ubicación Cordillera Cantábrica Bandera de León.svg  León
País España
Información
Cota mínima 1500[1]
Cota máxima 2050
Longitud fondo 7
Longitud esquiable 34,5
Pistas de esquí
Solid green.svg Verdes 5
Solid blue.svg Azules 9
Red.svg Rojas 13
Solid black.svg Negras 4
Circuito de fondo 1
Remontes
Telecabinas 0
Telesillas  
• 6 plazas 0
• 4 plazas 2
• 3 plazas 0
• 2 plazas 2
Telesquís 8
Cintas transportadoras 4
Capacidad de transporte 15.800
Nieve artificial
Cañones 54
Superficie 1,8
Contacto
Página web http://www.nieveleonsanisidro.com
Correo electrónico sanisidro@dipuleon.es
Teléfono 987 73 11 15
Fax 987 73 11 07
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La estación de esquí de San Isidro, inaugurada en 1974, está situada en el puerto homónimo de la cordillera Cantábrica, en la zona norte de la provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León, España. Sus instalaciones se encuentran en los términos municipales de Puebla de Lillo y Valdelugueros, que se corresponden con los valles del Alto Porma y del Alto Curueño. Es propiedad de la Diputación Provincial de León, la cual se encarga de su gestión, al igual que la también leonesa Leitariegos.

La estación, que cuenta con grandes posibilidades de ampliación, tiene 27,5 kilómetros de pistas esquiables, distribuidas en cuatro sectores: Requejines, Riopinos, Cebolledo y Salencias-La Raya, perfectamente comunicados entre sí. El nivel de las pistas es desde principiante hasta experto, con 5 pistas verdes, 9 azules, 13 rojas y 4 negras, sumando un total de 31 pistas, además de un circuito de fondo balizado, permitiendo la práctica de cualquiera de las modalidades de esquí moderno.

Historia

Los antecedentes

La historia de San Isidro comienza cuando en los años sesenta[3]

Los comienzos de la Estación Invernal de San Isidro se vieron obstaculizados por problemas de lindes con el Principado de Asturias, retrasando el inicio de las obras hasta la década de los setenta. Como consecuencia de ello, la actividad en el puerto se quedó en un segundo plano frente a la estación de Pajares, debido a las precarias comunicaciones que conectaban el puerto de San Isidro con León y Asturias; esto no obstaculizó que el puerto comenzase a tener cierta actividad montañera no ligada al esquí, construyéndose a lo largo de la década de los sesenta dos albergues de montañeros en el alto del puerto.

Poco a poco, el desarrollo del esquí llegó al puerto de San Isidro, con una escasa afluencia de esquiadores al principio debido al desarrollo de la vecina Pajares, que ya contaba con dos remontes. A finales de los setenta, la estación de San Isidro inauguró su primer remonte en la zona de Salencias, que no era más que un telesquí que funcionaba con un motor de gasolina y tenía únicamente dos perchas. Los artífices del inicio de la estación fueron Diego Mella, responsable de la instalación del remonte, y Felipe Moreno, a quien se debe el primer edificio de la estación, construido en 1969, y que actualmente es la cafetería de la zona de Salencias.

1970-1980

El Circo de Cebolledo.

En el año 1972, la estación invernal de San Isidro vio la instalación del primer remonte por parte de la Diputación Provincial de León en el área de Salencias, el denominado Salencias I.[4] con la incorporación del primer telesilla de la estación, el antiguo telesilla de Cebolledo. Unos años después la estación seguiría creciendo con la construcción de los telesquís de Salencias II y Las Piedras.

La estación continuó su desarrollo y fue recibiendo cada vez una mayor afluencia de esquiadores,[4] pero por la juventud de sus instalaciones, San Isidro no contaba con máquina pisapistas, algo que complicaba hacer ciertos descensos. La morfología de pistas existente difería de la configuración actual, ya que Cebolledo sólo contaba con dos pistas, de las cuales la principal ocupaba la hoya de Cebolledo, terminando en una cortada donde se practicaban algunos saltos. En dicha cortada, la pista se dividía en dos, la que seguía el telesilla, a la derecha, y otra a la izquierda. Estas pistas tenían una dificultad elevada y hacían de Cebolledo una zona destinada a esquiadores experimentados. La menor dificultad de las pistas de Salencias hacían entonces que las mayores afluencias se centrasen en dicha zona y en la de Las Piedras, conformando dichos lugares el núcleo de la estación.

Con la expansión del dominio, la Diputación de León planificó San Isidro como una estación con un tamaño equiparable a las estaciones del Pirineo y con un modelo puesto de moda en los Alpes franceses, el cual definía una estación dividida en zonas con una para debutantes apartada del resto para evitar las aglomeraciones y redundar en una mejora de la calidad en toda la estación.[2] De esa manera, se eligió Salencias como la zona de debutantes principal, instalando allí la Escuela de Esquí. Siguiendo el citado modelo, se procedió a instalar, en 1975, el telesquí de Requejines, diferente al actual, ampliando la estación hacia esa zona. Se instalaría además otro telesquí para debutantes en la zona, convirtiendo a Requejines en la alternativa a Salencias para los principiantes cuando en esta última escasease la nieve. En 1976, continuando con la expansión, la cual ya hacía peligrar la hegemonía de Pajares, se instalaría el telesquí de Cebolledo, diferente al actual, para dar acceso a la zona llana del sector y sustituir el obsoleto telecuerda existente. Este año también se procedió a la compra de la primera máquina pisapistas, que haría dar un salto cualitativo a la estación.

Entre 1977 y 1980, la crisis económica paró en seco, aunque momentáneamente, las aspiraciones de San Isidro. A pesar de ello, en esos años se procedió a remodelar Cebolledo, con vista a poner en servicio nuevas pistas, siendo la primera de ellas la de La Travesía, de una dificultad bastante elevada que se haría famosa al crear el dicho de "Quién esquía en San Isidro, esquía en cualquier sitio".[2]

1980-1990

La década de los ochenta supuso para la estación una auténtica era dorada, ya que durante toda ella se abrieron en San Isidro un elevado número de nuevas instalaciones. Al comenzar la década, en 1980, se instaló el primer telesquí de Riopinos, se alargó el existente en Cebolledo y se planteó alargar el de Requejines. Gracias a estos nuevos remontes, la estación cubrió todo el dominio esquiable actual.[2]

No obstante, la idea de los gobernantes siguió siendo la de crear una estación a la altura de otras del país.[2] El otro telesquí, el de Peñanevares, también quedó en un segundo plano al no cuajar la ampliación de la estación por el valle contiguo, a pesar de que este tenía unas características idóneas para su desarrollo. En 1983 se amplió el telesquí de Requejines.

El telesilla Onofre-Quintanilla, inaugurado en 1984.

El crecimiento de la estación, que hacía peligrar su buen funcionamiento con una saturación no prevista, hizo que se llevase a cabo en 1984 la ampliación del aparcamiento de Cebolledo y la instalación del telesilla Onofre-Quintanilla. Con estas mejoras, San Isidro desbancaba a Pajares y se convertía en la mayor estación de esquí de la Cordillera Cantábrica.[2]

La estación, no obstante, vio truncado su apogeo cuando en 1988 se presentó el invierno más cálido de la historia, haciendo que San Isidro apenas pudiera abrir en toda la temporada. En dicho año también se desmontó el telesquí de Las Piedras, que después pasaría largo tiempo apilado en la zona de Saliencias. El año siguiente, la situación fue la contraria y hubo nevadas históricas, haciendo que la estación permaneciese abierta hasta el primer fin de semana de junio. Todo ello parecía indicar que los noventa serían años tan buenos como lo fueron los ochenta.

1990-2000

A pesar de los problemas que seguirían después, los noventa comenzaron con copiosas nevadas en los años 1990, 1991 y 1992. Es a partir de 1993 cuando la nieve comienza a escasear. Esto no impidió que se desarrollasen algunas obras, como la remodelación de pistas en Cebolledo, mejorándose la pista La Travesía.

Los cambios en la estación eran necesarios ya que ésta estaba sobresaturada por una afluencia que no paraba de crecer y que era incapaz de soportar y por la nula inversión por parte de la Diputación Provincial de León.[2]

Esto hizo que se llevara a cabo una modernización total de la estación, abriendo el telesilla desembragable, que sustituyó al antiguo telesilla de Cebolledo, y el telesilla cuatriplaza de Requejines. Sin embargo, esta modernización no se vio correspondida con la meteorología, que hizo que tuviese lugar una de las peores temporadas de la estación, ya que la nieve escaseó desde el principio.

A finales de los noventa, los accesos a la estación desde San Isidro mejoraron sensiblemente con la adecuación de la carretera del puerto en su vertiente asturiana. Esta obra, que mejoraba sensiblemente la competitividad de la estación, se vio acompañada poco tiempo después por la apertura de los cañones de nieve artificial, que fueron los primeros en una estación de la cordillera Cantábrica y que en un principio innivaron una superficie de aproximadamente un kilómetro de longitud en la zona de Cebolledo.[2]

Siglo XXI

El Pico Agujas.

En el siglo XXI, la estación continúa viendo crecer la afluencia a sus pistas.[2] aunque a esos kilómetros hay que descontar los provenientes de las pistas del valle del Silencio, que nunca han estado abiertas.

En los últimos años, San Isidro está viviendo una época de expansión, con un aumento sostenido de los forfaits vendidos y una mejora del número de días en los que está abierta la estación. Ésta es también una de las que más ha crecido en cuanto a número de usuarios y es de las que más abonos de temporada venden en el territorio nacional.

Todo ello hace que el futuro de la estación de San Isidro actualmente pase por la ampliación de las plazas hoteleras en la zona, algo que se está llevando a cabo, pese a cierta paralización por problemas con la línea eléctrica que abastece al complejo, con 400 nuevas plazas hoteleras a pie de pistas, 200 de las cuales se corresponderían a un hotel de cinco estrellas. Junto a ello, la desestacionalización también es importante, algo que la Diputación planteó en su momento con un polideportivo y un campo de golf, actuaciones que, no obstante, se encuentran paralizadas por problemas legales en el primer caso y políticos en el segundo, por la falta de acuerdo sobre la línea eléctrica.[7]

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