Estética del Císter

Iglesia de la Abadía de Fontenay.

La estética del Císter o estética cisterciense se gestó desde los orígenes de la orden del Císter, buscando una pobreza absoluta desprovista de riquezas, la antiteis de la orden de Cluny.

Fue Bernardo de Claraval, quien definió en la Apología a Guillermo, escrito contra los cluniacenses, las principales características de esta estética: nada de pintura, ni de escultura y sencillez en las construcciones, eliminando todo lo superfluo.

En las dos primeras abadías, que se construyeron en piedra, fue nuevamente Bernardo quien concretó la estética cisterciense en todos los detalles, esa desnudez sin adornos que caracterizó las abadías del Císter.

Inicios de la reforma monacal

Está generalmente admitido que la orden del Císter surgió como contestación de la espiritualidad de la orden de Cluny, que preconizaba una liturgia esplendorosa y la grandiosidad de las iglesias.

Los inicios de la orden, antes de la llegada de Bernardo de Claraval, estuvieron profundamente influenciados por el trabajo de Roberto de Molesmes, primer abad de la orden y por Esteban Harding, tercer abad de la orden. En el transcurso de sus 36 años de autoridad, ambos prefiguraron lo que luego sería la estética de la orden.

Los monjes de la nueva orden, buscaban un mayor observancia de la Regla de San Benito y desvincularse de las riquezas. Esto se comprueba en sus textos:

  • En el Exordio del Císter y Resumen de la Carta de Caridad se argumenta de la siguiente forma:…existe un … monasterio llamado Molestes…que desde su origen...Dios...le hizo tan grande en riquezas ...ahora bien, como los bienes materiales no suelen ir mucho tiempo juntos con las virtudes, algunos miembros de aquella santa comunidad que ciertamente sabían esto, viendo más alto, prefirieron aplicarse a las cosas celestiales más que implicarse en los asuntos terrenos. A partir de entonces, llevados de su amor por la virtud, empezaron a pensar en la pobreza, fecunda en hombres fuertes
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