Esperpento

Aunque el uso del término esperpento no es exclusivo de Ramón del Valle-Inclán, se identifica con su producción literaria escrita a partir de 1920, tanto en el teatro como en la novela. Tal como aparece reflejado en los diccionarios, su uso es anterior, y su etimología es de origen incierto. Luego, como en muchas ocasiones se refiere, no es un término que pasara de los círculos literarios a los ambientes populares, antes el proceso se ha realizado a la inversa: ha sido un creador literario quien ha extraído un término del acervo común para conceptualizar su obra literaria, proponiendo para ella una denominación específica y particular, primero aceptada y generalizada por la crítica literaria, luego popularizada entre los lectores de sus novelas y los espectadores de sus obras teatrales, y al fin adoptada para muchos otros usos sociales, evocando siempre a la obra literaria de este autor.

El término esperpento aparece por primera vez en la 14ª edición del Diccionario de la lengua española (DRAE) de 1914, en el que trae las acepciones primera y tercera señaladas a continuación. La segunda acepción aparece por primera vez en el suplemento de la 19ª edición del DRAE, de 1970: «Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán en el que se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica artísticamente un lenguaje coloquial y desgarrado, en el que abundan expresiones cínicas y jergales», definición que se mantiene hasta la última edición del DRAE, en el que desaparece la alusión a los «valores literarios consagrados».[1]

Definiciones

Según la definición dada por la vigente edición del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE):

Esperpento.
(De or. inc.).
1. m. Hecho grotesco o desatinado.
2. m. Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado.
3. m. coloq. Persona o cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza.

Diccionario de la Real Academia Española, 22ª ed., 2001, p. 978, § 2.[2]

También aparece por primera vez en esta 19ª edición del DRAE (1970) el adjetivo esperpéntico,[1] con la misma definición que se mantiene en la edición vigente:

Esperpéntico.
1. adj. Perteneciente o relativo al esperpento.
2. adj. Dicho especialmente del lenguaje, del estilo o de otros caracteres: Propio de los esperpentos o empleado en escritos que participan de su condición.

Diccionario de la Real Academia Española, 22ª ed., 2001, p. 978, § 1-2.[3]

La «deformación grotesca de la realidad», utilizada por Valle-Inclán en su teatro, estaba al servicio de una implícita intención crítica de la sociedad, específicamente la española de ese tiempo; aunque en la difusión del término ha sido común su extrapolación a otras épocas y otros lugares.

Esto ha hecho que aparezcan nuevos términos derivados, esperpentismo y esperpentizar, los dos ellos recogidos a partir de la 22ª edición del DRAE (2001):

Esperpentismo.
(De esperpento).
1. m. Tendencia a plasmar en la obra artística una visión deformada y grotesca de la realidad.
2. m. Efecto de esperpentizar.

Diccionario de la Real Academia Española, 22ª ed., 2001, p. 978, § 2.[4]

Esperpentizar.
1. tr. Convertir cualquier aspecto de la realidad en algo esperpéntico.

Diccionario de la Real Academia Española, 22ª ed., 2001, p. 978, § 2.[5]
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