Esperanza (virtud)

Alegoría de la esperanza
Giotto di Bondone.Padua.

La esperanza es la virtud por la cual el hombre pasa de devenir a ser.[ cita requerida].

Definiciones

Siguiendo a Santo Tomás de Aquino, la esperanza se define como la «virtud infusa que capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de conseguir la vida eterna y los medios, tanto sobrenaturales como naturales, necesarios para alcanzarla, apoyado en el auxilio omnipotente de Dios».[1]

La RAE la define con varias acepciones si bien la que se refiere a la virtud cristiana es: « En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido.»[2]

El Catecismo de la Iglesia católica define la virtud de la esperanza de la siguiente forma:

La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándomnos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo[3]

La esperanza como actitud religiosa

La espera, como actitud religiosa, hace referencia a los acontecimientos que dependen solamente de la voluntad divina. En ella hay dos supuestos de importancia: un concepto de la divinidad y otro, del tiempo religioso. Para el «hombre bíblico» la esperanza, la expectación son connaturales con él. A diferencia de otras religiones o ideologías, el liberador que espera el hombre bíblico no depende de sus decisiones propias sino del propio Dios salvador. Para que el futuro soteriológico, es decir, el referente a la salvación, se base en la decisión divina es necesario que Dios se conciba, como lo hace la Biblia, como un Dios que tiene en plenitud la libertad, la omnipotencia y la bondad. Se confía en su bondad de tal manera que se espere que su gracia será sobreabundante y suficiente, en su omnipotencia porque garantiza la acción salvadora y en su libertad, quehace imprevisible las medidas de las acciones salvadoras que ejerza en favor de un determinado individuo en un determinado momento histórico.[4]

Según la religión católica

En la Teología cristiana estas virtudes forman una unidad indisoluble con las virtudes cardinales o naturales que son cuatro: Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza y todas ellas en su conjunto describen la imagen cristiana del hombre. Esperanza es el nombre de una de las tres virtudes teologales o sobrenaturales, junto con la fe y la caridad. Estas virtudes dan vida y forma a todas las virtudes moralesLas virtudes teologales son infundidas por Dios en el alma de todos los fieles para que sean capaces de obrar como hijos suyos, como hijos de Dios y, definitivamente, ganar la vida eterna. Son garantía de la acción del Espíritu Santo en el alma humana y en sus facultades y también de su presencia en ellas.[5]

La esperanza en el Antiguo Testamento

Según otras religiones

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