Español rioplatense

Extensión aproximada del rioplatense.
Área donde se localizan las principales urbes donde se utiliza el español rioplatense.
Mapa del voseo. En azul las zonas donde tiene uso generalizado en el lenguaje oral y escrito.

El español rioplatense o castellano rioplatense es un dialecto del español hablado en Argentina y en Uruguay. Su uso se extiende en la zona de la cuenca del Río de la Plata, en Argentina y Uruguay, y otras regiones aledañas. Centrado en las aglomeraciones de Gran Buenos Aires, Rosario, Montevideo, Mar del Plata, Santa Fe y La Plata, los focos poblacionales más importantes de la región, extiende su influencia cultural a zonas geográficamente distantes, sobre todo a través de los medios audiovisuales, en los que es el lecto estándar para Argentina y Uruguay. En las regiones que muestran lazos estrechos de comunicación con otros países —como las fronteras con Chile, Bolivia, Paraguay o Brasil—, en que las influencias de otros idiomas, como el quichua, el guaraní, y el portugués —por ejemplo en el caso del norte de Uruguay—[1] son notables, ha llegado a fusionarse con estos, creando distintas variantes. No obstante, en los sitios con una población relativamente estable desde antes de las oleadas migratorias de los siglos XIX y XX, es la forma más extendida del español en la región.

Rasgos distintivos

Sus rasgos distintivos son:[2]

  • Extensión internacional: Es hablado en los países de Argentina y Uruguay en la zona del Río de la Plata.
  • Diversidad de variantes: Por ser los dos países una zona muy extensa, en lo demográfico y geográfico, dentro de este dialecto se desarrollan, en ambos países, variantes que poseen diferencias menores o complejas y que, por lo general, afectan a provincias o regiones enteras.
  • Zonas de fusiones: En ambos países se da una especie de fusión con los dialectos de estados vecinos, como es el caso de Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay. De esa mezcla surgen variantes que parecen puntos medios o de transición.
  • El voseo: el uso de formas peculiares para la segunda persona del singular, que altera especialmente la conjugación en presente. Es el fenómeno más característico del español rioplatense, en términos de distinción con los demás dialectos.[3] También presenta variaciones: se da un voseo plenamente voseante («vos tenés»), un voseo pronominal («vos tienes») y otro verbal («tú tenés»). El primer caso es el más famoso y difundido; el último afecta a una parte de Uruguay, y el segundo es un caso raro que se da en la región de Cuyo o del Noroeste argentino o en la provincia de Santiago del Estero, donde su vinculación con los países limítrofes y su pasado español es responsable.
  • Forma peculiar de yeísmo: llamado yeísmo rehilado, definido como pronunciación de la elle como ye, más una vibración en el punto de articulación que le suma sonoridad. Lo que es la asimilación de la consonante lateral palatal aproximadamente ll ([ʎ]) y la palatal aproximante y ([j]), que normalmente se realizan en una fricativa postalveolar, [ʒ] o [ʃ].
  • Modos verbales: la preferencia por el futuro perifrástico (voy a ir) sobre el futuro imperfecto (iré), la elección de un pasado simple (dije, decía) frente a pasados compuestos (hube dicho, he dicho) y los imperativos voseantes (vení por ven o comunicalo por comunícalo). Los ejemplos primero y último son generales a los dos países, mientras que el segundo se alterna, como en la provincia de Córdoba o se impone a las formas simples como es el caso del Noroeste.
  • Pronunciaciones peculiares compartidas: La aspiración de la sibilante ([s]) medial. Este rasgo es común con muchos otros dialectos del idioma español, con variantes particulares en cada área. También está presente en las regiones de Cuyo y el Noroeste la r asibilada, que en la emisión se percibe como una suerte de silbido.
  • Patrón de entonación fuertemente rítmico: particularmente marcado en Buenos Aires, gracias a la frecuente elisión de vocales en los diptongos.
  • Rasgos adquiridos por influencia: las corrientes inmigratorias, que arribaron a Argentina y Uruguay, compuestas especialmente por personas venidas de Italia, distintas zonas de España, como País Vasco, Cataluña, Galicia y Andalucía, y de países limítrofes, posibilitan la conformación particular del léxico único y no homogéneo. A todo esto debemos sumarle las distintas entonaciones de cada región de los dos países, es decir los famosos "cantitos", originadas en la mezcla del sustrato indígena, inmigrante con la pronunciación local. Particularmente fuerte es la influencia del italiano y sus dialectos en la «tonada» de Buenos Aires de Rosario y Montevideo.[7] en genovés), laburo (de lavoro; trabajo), manyar (de mangiare; comer, que en lunfardo adquirió el significado de entender), festichola (de festicciola; diminutivo de fiesta), fiaca (de fiacca; flaqueza, desgano, pereza e incluso fastidio) y mufa (mala suerte, en italiano moho).
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