Español centroamericano

Variedades lingüísticas del español centroamericano. Las dos variedades cromáticas perfiladas en Guatemala hacen referencia a los lugares en los que es español es o no, respectivamente, lengua materna de la población.

El español centroamericano comprende un conjunto de variantes diferentes del idioma español empleado en las repúblicas centroamericanas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, y Costa Rica, junto con el estado sureño mexicano de Chiapas.[1] En muchos casos, las variedades de español centroamericano presentan rasgos intermedios entre las variantes conservadoras (llamadas a veces "de las tierras altas") y radicales del continente (llamadas a veces "de las tierras bajas"). El principal punto de cohesión común del español hablado en Centroamérica es el voseo.

El español panameño no se clasifica usalmente como una variante de español centroamericano, sino como una subvariante del español caribeño).

Aspectos fonológicos

S aspiration in Spanish.png

Además de algunas tendencias comunes, realmente cada país de Centroamérica cuenta con características propias en su habla, por lo que puede hablarse de una variedad centroamercana homogénea. Entre las tendencias propias de las variantes centroamericanas, compartidas también por el español caribeño están la realización de /-s/ final o en sílaba trabada como [h]. Esta tendencia es más acentuada en Nicaragua y Honduras, y se da en menor medida en Costa Rica y Guatemala. Ésta es la “s final aspirada” tal como se pronuncia en muchas variantes de Andalucía y Canarias, y actualmente según el erudito filólogo, Rafael Lapesa, también muy divulgada en diversas regiones castellano-manchegas. En algunas regiones de El Salvador tiene un sonido silbante. La /-s/ en Costa Rica, a diferencia del resto de Centroamérica, es implosiva y más bien se hace un énfasis al pronunciarlas antes de vocal o al final de una palabra.

En Nicaragua, Honduras y El Salvador, los fonemas /r/ (vibrante múltiple) y /ɾ/ (vibrante simple) son vigorosamente vibrantes, las "erres" son particularmente fuertes con la vibración lingual múltiple del fonema /r/ característico del castellano estándar peninsular y de muchos países hispanoamericanos. En ciertas áreas de Guatemala, el alófono principal /r/ es la variante fricativa [ɹ]: es decir, la “erre” tiene semejanza a la [ɹ] del norte de España tales como Navarra, La Rioja, el País Vasco y zonas de Aragón o del interior de Ecuador y Perú y casi toda Bolivia. En Costa Rica pronuncian la "rr" no como un trino alveolar, como se hace en la mayoría de las regiones de habla española, sino como una consonante similar a como se hace la 'R' inglesa o siciliana ( Italia), la pronunciación de la "R" fricativa y sorda (sin vibración de las cuerdas vocales). Esta ocurre espontáneamente, en cualquier posición de la palabra y afecta tanto a la "r" trinante como a la simple. Esta variante ocurre más comúnmente en las zonas rurales y convive con la primera. Popularmente en Costa Rica a este fenómeno se le conoce como 'R' arrastrada o vaga.

En las zonas rurales de El Salvador y de Costa Rica las palabras terminadas en -ud, -ad se pronuncian sin [-d]; por ejemplo: unidad [uniˈð̞a'] latitud [latiˈtu']. También, en algunas ocasiones, cuando una palabra termina en -s y la siguiente empieza con una vocal, la /s/ suena como "j". Las combinaciones /e/+/o/, a veces también suenan como "io" [jo] (por ejemplo, de hoy [di'oj]); /o/+/e/ > [we]; /o/+/a/ > [wa] toalla > [twaʝa] ; y, al igual que en otros países latinoamericanos, la preposición para a veces se pronuncia como pa' (este rasgo también se da en el español meridional de España y en otras regiones). Un ejemplo que involucra varios de estos cambio sería:

Pero hay que ir a las ocho en punto de hoy
"per'u hay qu'ir a laj'och'uen punto di'hoy"

Las oclusivas sordas suelen cambiar de bilabial a velar: aceptar > "acectar" o concepto > "concecto". El siguiente fenómeno no es parte de la norma culta y es considerado un vulgarismo, por las clases sociales medias y altas: el semivocalizar las oclusivas (perfecto > "perfeito") o el asimilarlas con la consonante subsecuente.

En toda Centroamérica, las intervocálicas /b/, /d/ y /g/ son aproximantes plenas y no muestran indicios de neutralizarse como en otras partes de Hispanoamérica.

También existe una pronunciación aspirada [h] de la "j" castellana, sonando como "h" aspirada inglesa o alemana como en el resto de países de Hispanoamérica: La típica "jota jadeante" radical andaluza, caribeña y centroamericana, no la astringente "jota" clásica castellana [χ] parecida a la del árabe (excepto en la zona centro-norte de El Salvador) ni su variante suave mexicana, boliviana o peruana [x].

No existe confusión de líquidas /l/ y /r/ como sucede comúnmente en las naciones del Caribe.

El siguiente alófono se considera un vulgarismo en toda Centroamérica: La /s/ se torna también [h] en posición inicial de sílaba para disimilarse de otra dentro de una misma palabra (necesidad" > "nehesidá(d)"). Esto no ocurre en Guatemala ni Costa Rica, ni en ninguna de las otras repúblicas centroamericanas entre las personas instruidas, pues esto se asocia, por lo general, a personas de bajo nivel cultural. Este también es un fenómeno típico por otra parte de Hispanoamérica como lo es Colombia.[ cita requerida] En Centroamérica, esta pronunciación es de muy poco prestigio, y no ocurre entre las clases medias o altas.

La sibilante ciceada o ceceo se ha reconocido en puntos de El Salvador y Honduras, el noreste de Costa Rica y en buena parte de Nicaragua[2]

Other Languages