España napoleónica

Reino de España
Royaume d'Espagne

Estado satélite del Imperio francés

Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg

1808-1813

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Bandera Escudo
Lema nacional: Plus Ultra (en latín: ‘Más allá’)
Himno nacional: Marcha Real
Ubicación de
Capital Madrid
Idioma oficial Español, francés
Gobierno Monarquía constitucional
Rey
 • 1808-1813 José I
Secretario de Estado
 • 1808-1813 Mariano Luis de Urquijo
 • 1813 Juan O'Donojú
 • 1813 Fernando de Laserna
Historia
 •  Abdicaciones de Bayona 6 de junio de 1808
 •  Tratado de Valençay 11 de diciembre de 1813
Moneda Real

España napoleónica es el término con el que se designa al territorio español dominado por las autoridades napoleónicas en el transcurso de la Guerra de la Independencia Española (1808-1813). Durante este período, en la parte de España ocupada por los ejércitos franceses se estableció un Estado satélite del Primer Imperio Francés encabezado por el rey José I, hermano del emperador Napoleón.

El territorio español que los franceses no pudieron someter proclamó a Fernando VII como su legítimo rey y luchó junto al Reino Unido y Portugal para expulsar a los ejércitos napoleónicos de toda España.[1]​ Las victorias aliadas en Arapiles y Vitoria significaron la derrota de la monarquía satélite de José I y la expulsión de los soldados de Napoleón. Posteriormente, por el Tratado de Valençay, Napoleón reconocería dicha situación y a Fernando VII como el legítimo rey de España.

Contexto histórico

Napoleón Bonaparte se autoproclamó cónsul de la Primera República Francesa el 18 de febrero de 1799, y en 1804 fue coronado emperador. España controlaba el acceso al Mar Mediterráneo y poseía un vasto Imperio Colonial en América, por lo que era un punto crucial en el mapa europeo que los franceses debían dominar cuanto antes. Carlos IV, un hombre abúlico y desinteresado por el gobierno, era el rey de España desde 1788. La reina María Luisa de Parma y su supuesto amante, el primer ministro Manuel Godoy, eran quienes manejaban el reino.[3]

Más de 20.000 soldados franceses entraron a España en noviembre de 1807, con la misión de reforzar al ejército hispano para atacar Portugal. Los españoles no opusieron resistencia y permitieron su libre tránsito.[6]​ En marzo se produce el Motín de Aranjuez. Carlos IV debe destituir a Godoy y éste tiene que salir del país por temor a morir linchado a manos del pueblo. Obligado por la penosa situación, el rey abdica y Fernando se convierte en el nuevo monarca español. Al conocer los sucesos en España, Napoleón se precipita y aprehende a Fernando VII, que debe devolver la corona a su padre y éste la pone en manos del francés.

El dos de mayo las autoridades francesas decretaron la salida de los últimos miembros de la familia real, entre ellos los infantes María Luisa y Francisco de Paula. Al percatarse de ello, el cerrajero Blas Molina gritó al pueblo: «¡Traición! ¡Nos han quitado a nuestro rey y quieren llevarse a todos los miembros de la familia real! ¡Muerte a los franceses!». Comenzó así el Levantamiento del dos de mayo. Murat escribió sobre ello a José Bonaparte que «el pueblo de Madrid se ha levantado en armas, dándose al saqueo y a la barbarie. Corrieron ríos de sangre francesa. El ejército demanda venganza. Todos los saqueadores han sido arrestados y serán fusilados».[8]