Esgrima en España

Guardia de ángulo recto. Verdadera Destreza

La Esgrima en España es la actividad sistemática del desarrollo de la esgrima en ese país.

Aunque es posible considerar que el combate con armas blancas fuese practicado en los reinos de la península Ibérica con tanta intensidad como en el resto de occidente, la aparición de tratados españoles de esgrima es posterior a la de prácticamente todos sus países vecinos.

Contexto Histórico

En la zona germánica se constata la tratadística desde finales del siglo XIII (con la obra anónima conocida como Royal Armouries Ms. I.33) a los que le siguen otros escritos que indican la existencia de una tradición fuertemente asentada cuyo máximo representare sería Johannes Liechtenauer. En Italia el primer tratado conservado es obra de Fiore dei Liberi, del año 1409, aproximadamente, manuscrito conocido en español como Flor de Batallas (Flos Duellatorum in armis, sine armis, equester, pedestre). También Inglaterra conserva escritos como el Manuscrito Harley, conservado en el British Museum, datable en torno a 1430, un texto anónimo rimado, indicador de una incipiente escuela inglesa de esgrima de salón. Por su parte, en Francia, la bibliografía se inicia apenas unos años después, a mediados del siglo XV, con Le Jeu de l'hache d'armes, asimismo anónimo. La práctica totalidad de estos tratados se conserva, bien en su estado original, bien en forma de copias posteriores o, incluso, resúmenes y adaptaciones.

En cambio, en España, los primeros tratados aparecen bien entrado el siglo XV y no se conserva ninguno de ellos. Tan sólo tenemos referencia de los mismos porque son mencionados en otros libros. Por esta vía, sabemos que Jaime Pons de Perpiñán, publicó su obra La verdadera esgrima y el arte de esgrimir en 1472, en el que, al parecer, se establecen las pautas para el ejercicio de esta actividad. Uno o dos años después, saldría a la luz "El manejo de las armas de combate" ( 1473) de Pedro de la Torre. En 1532, Francisco Román, un conocido Maestro de Armas desde 1526, publica su Tratado de la esgrima con figuras, que —desgraciadamente— tampoco ha llegado hasta nosotros, pero que por referencias parece ser el fundamento sobre el que se asienta lo que será la llamada Destreza Española, aunque no se puede demostrar.

Lo que sí es un hecho innegable es que, al menos, desde el punto de vista de las evidencias escritas, España se encuentra muy por detrás de otros países[1] y, aunque ello no implique que no hubiera una tradición propia de esgrima, es del todo indemostrable seguir afirmando, como se ha hecho hasta hace unas décadas, que la esgrima es un invento hispano y que, en el siglo XVI el estudio de la escuela española centrada en espadas que conocemos como roperas produjo una especie de revolución en la esgrima italiana; también se sostenía, sin ninguna base documental, que las técnicas españolas se popularizaron en Europa, especialmente en Inglaterra y Francia. Al contrario, todas las evidencias (tanto el estilo de las armas, sus centros de producción, los términos técnicos más populares, y la bibliografía conservada), indican que lo que se dio es un continuo flujo de conocimientos entre toda Europa, siendo las escuelas italiana y alemana las dominantes, al menos hasta que apareció la mencionada Destreza Española.

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