Escultura ibérica

Guerrero ibero del yacimiento del Cerrillo Blanco de Porcuna ( Jaén); primera mitad del siglo V a. C.

Suele distinguirse con el nombre de arte ibérico el conjunto de estilos desarrollados en la península ibérica desde la edad del bronce hasta el completo dominio de la civilización romana, aunque para mayor precisión del concepto se le añade a veces el calificativo de prerromano.

Casi todas las obras de escultura ibérica prerromana hasta hoy conocidas, aunque tengan su carácter propio y distinto de las extranjeras, reflejan visibles influencias griegas y fenicias y mediante éstas las de arte oriental, asirio y egipcio. Con dichas obras, de filiación compleja, se hallan otras de más visible factura fenicia y otras de verdadero estilo griego que lo mismo pudieron ser importadas de las regiones aludidas que labradas en la península ibérica por artistas de ellas procedentes. Para el conocimiento sumario de unas y otras podemos clasificarlas por grupos de distintas regiones ibéricas.

Grupo levantino

El llamado grupo levantino está compuesto por algunas de las más excelentes muestras de arte ibérico en piedra, reunidas hoy en los museos, que debieron esculpirse desde el siglo V a. C. hasta la dominación romana. Quizá la más emblemática sea la Dama de Elche, de visible inspiración griega, cabeza a su vez de las consideradas tres grandes damas ibéricas junto a la Gran Dama Oferente ( Montealegre del Castillo) y la Dama de Baza. De un estilo que se ha llamado greco-fenicio, greco-oriental y greco-egipcio son las numerosas estatuas y bustos del Cerro de los Santos de Montealegre del Castillo y de su contiguo Llano de la Consolación, ambos en la provincia de Albacete. Sólo de estos dos yacimientos hay 270 esculturas de piedra caliza, en los fondos del Museo Arqueológico Nacional. Junto a otros objetos también de piedra y bronce, el montante total conservado, sólo en ese museo, supera las 670 piezas. Las que revisten mayor importancia escultórica representan damas de pie asiendo con sus dos manos un vaso en actitud de presentar una ofrenda a otra persona y llevando muchas de ellas en su cabeza una elevada mitra. Las variantes de factura y estilo que en ellas se advierte constituyen una prueba de la prolongada existencia que debieron tener aquellos talleres locales sometidos a sucesivas influencias de pueblos dominadores hasta alcanzar los últimos años del siglo IV de nuestra era en que fue destruido el santuario que en ambos lugares se alzaba.

Más visibles reminiscencias orientales que en las predichas obras se reflejan en las diversas esfinges de piedra con formas de oro o sus esfinges de piedra con formas de toros o de leones halladas en las provincias de Albacete, Alicante y Valencia, como son:

Esfinge de El Salobral.

Todas ellas pueden datar del siglo VII o VI a. C.

Como derivadas del mencionado grupo levantino e inspiradas inicialmente en el greco-oriental (aunque luego se hicieran del todo indígenas) pueden considerarse las numerosas estatuitas de bronce (algunas de plata) halladas en dos lugares de la región de Sierra Morena en la provincia de Jaén, conocidos con los nombres de Santa Elena (Despeñaperros) y Castellar de Santiesteban. Allí existieron en la época de arte ibérico (desde el siglo V .C. hasta alcanzar el V de la Era cristiana) santuarios como el de Montealegre pero cuyos exvotos eran pequeñas fundiciones de bronce y no estatuas de piedra. Se fabricaban dichos objetos vaciando en moldes de barro el bronce fundido siguiendo el procedimiento llamado de la cera perdida y como se inutilizaba el molde una vez servido no se encuentran dos obras iguales entre tanta multitud de ellas. Se han extraído unas 4.000 esculturas de dichos lugares figurando guerreros ibéricos, jinetes, devotos orantes y oferentes, caballitos, piezas del cuerpo humano (pies, brazos, manos, ojos y dentaduras), todo de bronce y de factura tosca y, a veces, de figura esquemática.

De arte púnico y greco-púnico se conserva una multitud de estatuitas y bustos de barro cocido (alguno, de facciones muy correctas) junto con variados amuletos de marfil y de metal y entalles de piedra fina, descubiertos en las necrópolis de Ibiza, La Palma y Formentera. Se adjudican al siglo VIII a. C. los más antiguos y debió seguir su fabricación hasta muy avanzada de la dominación romana. Asimismo, se consideran como de procedencia fenicia o púnica pero con influencia griega las cabezas de toro en bronce (probablemente, exvotos) hallados en Costitx ( Mallorca) de arte púnico también pero más visiblemente influido por el griego y con reminiscencias asirias deben calificarse los bustos marmóreos hallados en Cartagena y conservados en el Museo de Arqueología de Murcia. Al arte griego puro se adjudican entre otra piezas menos importantes

  • La cabeza de mármol de una Palas Atenea encontrada en Denia.
  • El Esculapio de Ampurias (helenísitco o de la escuela de Escopas como quieren otros) que está en el Museo de Barcelona.
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