Escudo de Cantabria

El escudo de Cantabria es de forma cuadrilonga (denominado en heráldica escudo español), con la punta redondeada de estilo español y el campo cortado. En campo de azur, torre de oro almenada y mazonada, aclarada de azur, diestrada de una nave natural que con la proa ha roto una cadena que va desde la torre al flanco derecho del escudo. En punta, ondas de mar de plata y azur, todo surmontado en el jefe de dos cabezas de varón, cercenadas y aureoladas. En campo de gules, una estela discoidal de ornamentación geométrica, del tipo de las estelas cántabras de Barros y Lombera.

Al timbre corona real, cerrada, que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas, y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en un mundo de azul o azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules o rojo.

La parte histórica del primer cuartel, con una torre (representando la Torre del Oro) y una nave rompiendo una cadena, reproduce el emblema de la conquista de Sevilla por marinos cántabros al servicio del rey Fernando III de Castilla en 1248. Simboliza la gesta militar llevada a cabo el 3 de agosto de ese año por la armada de la Hermandad de las Cuatro Villas al mando del almirante Ramón de Bonifaz, cuyas naves lograron romper la gruesa cadena que cerraba el paso por el río Guadalquivir y que dejó expedita la incursión al resto de la flota cristiana en busca ya del puente de barcas que unía Sevilla y Triana, que también se fracturó ese mismo día. [1]

La heráldica simboliza los ocho siglos de actividad que caracterizaron a la Cantabria marítima, en tanto que la referencia hagiográfica se sustancia con la inclusión de las cabezas de los santos mártires san Emeterio y san Celedonio, que representan la unidad del territorio bajo su patronato.

Escudo de Cantabria según las normas heráldicas.

El segundo cuartel reproduce la imagen de uno de los más importantes legados dejados por los pueblos primitivos que habitaron la región: las estelas gigantes de los cántabros. Para ello se tomó como modelo la Estela de Barros, llamada así por haber sido descubierta en la localidad del mismo nombre, situada en el valle de Buelna. El escudo oficial de Cantabria se completa con la inclusión de la corona real.

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