Esclavitud en los Estados Unidos

Peter, un esclavo de Mississippi, 1863. Las cicatrices son resultado de los azotes de su capataz. Estuvo dos meses recuperándose de la paliza.

La esclavitud en los Estados Unidos se refiere a la institución legal que existió en los Estados Unidos durante los siglos XVIII y XIX.

La esclavitud fue practicada en la América británica desde el principio de la era colonial, y fue firmemente establecida cuando se firmó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Tras esto, existió una expansión gradual de abolicionismo en el Norte, mientras la rápida expansión de la industria del algodón desde 1800 causó al Sur aferrarse fuertemente a la esclavitud, e intentar expandirla a los nuevos territorios occidentales del país. Así, la esclavitud polarizó la nación en estados esclavistas y estados libres mediante la línea Mason-Dixon, que separaba a Maryland (esclavista) y Pensilvania (libre).

Historia

De las 8 289 786 personas libres que habitaban en los 15 estados esclavistas, 393 967 personas (4,8%) tenían esclavos, lo que hace que el dueño promedio tuviera unos diez esclavos.[3]​ El trabajo de los esclavos fue un factor importante en la acumulación de riqueza en los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX.[5]

Pero con la victoria de la Unión en la guerra civil estadounidense, el sistema de trabajo esclavo fue abolido en el Sur.[7]​ Esto complicó la recuperación de la región tras la guerra, así como un comparativamente menor nivel de infraestructuras, que provocó la carencia de productos en los mercados. El sur afrontó la competencia de productores foráneos de algodón como la India y Egipto. La industria del norte, que se había expandido rápidamente antes y durante la guerra, surgió tras ella con más fuerza que la economía agrícola del sur. Las industrias de los estados del norte terminaron por dominar muchos aspectos de la vida de la nación, entre ellos aspectos sociales y algunos asuntos políticos. La clase social de los plantadores del sur perdió temporalmente poder. El rápido desarrollo económico subsiguiente a la guerra civil aceleró el desarrollo de la moderna economía industrial de los Estados Unidos.

Doce millones de africanos fueron enviados a América entre el siglo XVI y el XIX.[11]

En 1860 llegó a Alabama el último barco negrero estadounidense, el Clotilde. A bordo iban más de un centenar de esclavos capturados en África. Hasta 2019 se creyó que el último superviviente de ese grupo fue Oluale Kossola, Cudjo Lewis, que murió en 1935, pero una investigación de 2019 señaló a una mujer llamada Rodisha, a la que su amo le puso el nombre de Sally Smith, como la última esclava africana ya que murió dos años después, en 1937. Sally Smith apareció en un documental rodado por el departamento de Agricultura y estrenado en 1938 con el título The negro farmer ('El granjero negro'), que daba una visión paternalista blanca y segregacionista de los afroamericanos. En 1932 la entrevistaron para The Montgomery Advertaiser, y allí explicó su lugar de origen, África Occidental.[12]

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