Esclavitud en América

Contrato esclavista Lima/ Perú 13.10. 1794.

La esclavitud en América incluye la esclavización de parte de la población indígena a partir del descubrimiento de América y la importación posterior a América de esclavos capturados en África subsahariana.

Excluyendo la historia americana precolombina, podría decirse que la esclavitud de la población india en la América española fue iniciada por Cristóbal Colón.[3] Además los señores españoles disponían de las encomiendas, las cuales sí les permitían contar con la mano de obra de hombres libres.

Mientras tanto, en colonias como las británicas, el tráfico de esclavos estaba institucionalizado y fue muy activo. La esclavitud no sería abolida por todos los países americanos hasta el siglo XIX, lo que en el caso de Estados Unidos generó una fuerte tensión política que desembocó en la Guerra Civil Estadounidense.

La esclavitud de los indígenas

Tras el descubrimiento de América en 1492 los primeros en sufrir casos de esclavitud fueron los indios taínos de La Española, aunque realmente esto no era la norma, ya que se recurrió a otras fórmulas como la recaudación de impuestos en oro a los indios o las encomiendas de indios a españoles para su cristianización y "civilización".

La reina Isabel de Castilla tenía varios reparos en considerar esclavos a los que deberían ser sus súbditos. Antes del descubrimiento, el 20 de septiembre de 1477, ya había dictado una ley para evitar la esclavitud en los territorios conquistados y se habían producido liberaciones de esclavos mediante la cédula real del 27 de agosto de 1490 de algún tratante.[4]

Tras el descubrimiento de América en 1492, y por los casos que se daban de comercio de indios como esclavos, la reina consulta con juristas y teólogos y prohíbe la esclavitud, salvo los supuestos que sirvan para condenar a tribus caníbales, beligerantes, etc.[3]

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1528, prohíbe traer indios a España aunque vinieran por voluntad propia, ya que siempre era para ser vendidos como esclavos.[4] En América se erigen algunas voces contra ese mal trato dado a los indígenas, como el caso de fray Antonio de Montesinos, con sus discursos, y fray Bartolomé de las Casas, que llegó a recabar la atención de Carlos V.

Como solución a la tesorería española, en 1528 Carlos V decidió iniciar un sistema de concesión de las minas de la Provincia de Venezuela a banqueros alemanes de la casa Welser de Augsburgo a cambio de las rentas que estas minas produjeran. Una vez enterado Carlos V del trato que estos daban a los indígenas, rescindió el arrendamiento, incluso a costa de tener que renunciar a tan suculentas rentas.[4]

Finalmente, en 1537 se promulga la bula Sublimis Deus del papa Pablo III, en la que se declara a los indígenas como hombres en todas sus capacidades, lo que resta importancia a la esclavitud en pro de la encomienda.

Con la introducción de las Leyes Nuevas de Carlos V en 1542, se prohibió el tratamiento de indios como reses, por lo menos en papel, ya que por ejemplo los españoles aún realizaron en algunas zonas del territorio americano un tipo de expedición armada cuyo objetivo era capturar indígenas con el fin de esclavizarlos, que se denominaban malocas. Estas Leyes Nuevas, enmarcadas en las Leyes de Indias, también ponían coto a la esclavitud evitando la constitución de encomiendas pero sin llegar a suprimir las hereditarias. En añadidura, en 1549 se especifica que está prohibido sustituir la encomienda por algún tipo de trabajo forzado.

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