Esciápodo

Un esciápodo. De Las Crónicas de Nuremberg (1493).

Los esciápodos, también conocidos como monóscelos, son criaturas de la mitología griega monópodas, con una sola pierna y un solo pie sobredimensionados. Su nombre significa "sombrapie" y es debido a su costumbre de elevar la pierna cual sombrilla y darse sombra así. Scylax de Carisande habla de ellos en el siglo VI a. C., ubicándolos en la India. Allí también los ubica, en el siglo I d. C., Plinio el Viejo en su Naturalis historia (Libro VII, Cap. II.[1] ). Siglos después, con el advenimiento del cristianismo, la leyenda sigue en pie. San Agustín (S. IV D.C.) ofrece una somera descripción de ellos: {cita|Asimismo afirman que hay una nación en que no tienen más que una pierna y que no doblan la rodilla y son de admirable velocidad, a los cuales llaman sciopodas.}

En la novela de Umberto Eco, Baudolino, el protagonista llega a un país donde, entre otras criaturas mitológicas, aparecen esciápodos. Uno de ellos llega a ser amigo de Baudolino, y le acompaña en su viaje de vuelta a occidente.

Véase también

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