Erupción límnica

Una erupción límnica (también llamada "fenómeno del lago explosivo") es un extraño desastre natural, en el cual el dióxido de carbono erupciona súbitamente de las profundidades de un lago, asfixiando a la fauna, al ganado y a los seres humanos. Tal erupción también puede originar tsunamis en el lago en la medida que el CO2 asciende a la superficie desplazando agua. Los científicos creen que los deslizamientos de tierra, la actividad volcánica o ciertas explosiones pueden desencadenar una erupción de este tipo. Algunas características de la actividad límnica en los lagos son:

  • altas concentraciones de CO2 en el agua;
  • un fondo lacustre frío, lo que indica ausencia de interacción volcánica directa con las aguas;
  • capas de estrato con diferentes niveles de saturación de CO2;
  • cercanía a áreas de actividad volcánica.

Los científicos han determinado recientemente que las erupciones límnicas y las erupciones volcánicas, aunque están indirectamente relacionadas, son en realidad distintos tipos de desastres naturales.

Casos en la historia

Aguas turbias del lago Nyos, Camerún, luego de una erupción límnica.

A la fecha, este fenómeno sólo ha sido observado dos veces. La primera vez fue en el lago Monoun de Camerún en 1984, que causó la asfixia y muerte de 37 personas que vivían en los alrededores del lago. El segundo caso fue una mortal erupción ocurrida en el vecino lago Nyos en 1986, la que liberó más de 80 millones de metros cúbicos de CO2 y mató a casi 1800 personas, también por asfixia.

Debido a la naturaleza del evento, es difícil determinar si las erupciones límnicas han sucedido en otros lugares. Sin embargo, un tercer lago, el lago Kivu que comparten Ruanda y la República Democrática del Congo, contiene grandes cantidades de CO2 disuelto. El profesor Robert Hecky, de la Universidad de Míchigan tomó sedimentos de muestra del Kivu, los que arrojaron como resultado que un evento provoca la extinción de seres vivos en el lago cada aproximadamente mil años, y causa que la vegetación cercana se sumerja en el fondo lacustre.

En 2016, estudios científicos españoles confirmaron la existencia de un lago artificial en Puebla de Guzmán ( Huelva), que pudiese contener 80.000 m³ de CO2, gas formado por las aguas ácidas producidas por la antigua actividad minera de la zona, en contacto con carbonatos del suelo.[1]

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