Ernst Robert Curtius

Ernst Robert Curtius
Información personal
Nacimiento 14 de abril de 1886 Ver y modificar los datos en Wikidata
Thann, Francia Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 19 de abril de 1956 Ver y modificar los datos en Wikidata (70 años)
Roma, Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Alemana Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Lingüista, escritor, profesor universitario y crítico literario Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Distinciones
  • Orden del Mérito de las Ciencias y las Artes
  • Pour le Mérite
  • Goethe Plaque of the City of Frankfurt Ver y modificar los datos en Wikidata
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Ernst Robert Curtius ( Thann, Alsacia, 14 de abril de 1886 - Roma, 19 de abril de 1956), fue un importante , romanista y crítico literario alemán que dedicó su vida al comparatismo cultural.

Trayectoria

Perteneció a una familia aristocrática, entre cuyos miembros destacaba su abuelo Ernst Curtius ( Lübeck, 1814 - Berlín, 1896), ilustre historiador y . Su padre, Friedrich, funcionario y director de una iglesia luterana, fue presidente del Consistorio Supremo de Alsacia-Lorena, mientras que su madre, de origen suizo, era la condesa Erlach-Hindelbank.

Ernst Robert Curtius hizo estudios secundaria en Estrasburgo y a continuación fue a la Universidad para aprender sánscrito y Filología comparada en Berlín ( 1904). Concluido el periodo formativo, ya en Estrasburgo, se interesó por la literatura medieval gracias a su maestro el famoso romanista Gustav Gröber, quien dirigió su tesis doctoral, consistente en editar una versión francesa antigua del Libro de los Reyes ( 1911). La cultura fronteriza de la ciudad alsaciana pesó, para bien, en toda su obra y en su pensamiento comparador.

Se interesó tras esta experiencia intelectual por la literatura francesa y dedicó sus esfuerzos a hacer comprender la cultura de Francia al mundo alemán. Entabló amistad con André Gide, Max Scheler, Stefan George, Jean-Paul Sartre, Thomas Mann y otras personalidades artísticas e intelectuales europeas del momento.

En 1913 fue nombrado profesor libre de Filología románica de la Universidad de Bonn, donde enseñó literatura francesa moderna, y al año siguiente publicó el libro con el que obtuvo ese título, Ferdinand Brunetière, una aportación a la historia de la crítica francesa. Su interés se fue desplazando por entonces de la literatura francesa a la literatura inglesa; estudió la obra de James Joyce y traduce a T. S. Eliot. Toda esta etapa lo llevó a formarse la idea de una cultura europea común frente a las ideologías nacionalistas extremas tan propias de la época.

Tras ganar la cátedra de literaturas románicas de la Universidad de Bonn retornó a la literatura medieval como su principal centro de interés. Curtius dirigió allí, entre muchas, la tesis doctoral de una figura crucial como Herbert Dieckmann.

Su Die Französische Kultur (1931), es una significativa defensa de la cultura francesa, que concluye con las características del genio francés: su recreación de Roma muy singular, su poder en la variación temática.

Los años críticos

En 1932, Curtius publicó Deutscher Geist in Gefahr (El espíritu alemán en peligro), panfleto en el cual denunciaba el peligro en el que se encontraba la intelectualidad alemana, y se manifiestó a favor de un nuevo Humanismo en parte elitista, opuesto a los movimientos de extrema izquierda y al Nacionalismo fascista. Estas ideas le ocasionaron serios problemas con la llegada del Nazismo al poder ( 1933); sin embargo, se mantuvo firme en su posición y sobrevivió al régimen en su cargo universitario, a pesar de haber sido continuamente vigilado.

Fue el suyo un "exilio interior" de 15 años.[1] Mantuvo por esta época una intensa correspondencia con Gertrud Bing, asistente de Aby Warburg y posterior directora del Instituto Warburg ( Londres), la cual dio cuenta de esta difícil etapa de Curtius.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Curtius se dedicó a poner en libro sus ideas acercas de la cultura europea y occidental, herederas, a través del puente de la Latinidad medieval, del mundo antiguo.

Publicó sus conclusiones en la que sería su trabajo cumbre, Europäische Literatur und lateinisches Mittelalter (Literatura europea y Edad Media latina, 1948), donde pretende demostrar la continuidad entre la cultura romana y la cultura europea occidental a través de la latinidad medieval. Es visible el influjo de Gröber o Warburg, entre otros, pero también del caótico momento que le correspondió vivir a Curtius. Su polémica obra fue ensalzada por quienes la consideran fundamental para la medievalística (por su método y por su exhaustividad), pero rechazada por quienes la juzgan incompleta y carente de bases teóricas sólidas. En este libro, además de mostrar con muchos ejemplos la pervivencia y unidad de los valores del mundo antiguo grecolatino a través de la Edad Media, divulgaba la idea de que la Retórica clásica influyó de forma determinante el estilo, los tópicos, los géneros y hasta el pensamiento mismo de la literatura europea durante los siglos oscuros.

En 1950, fueron publicados sus Ensayos críticos sobre la literatura europea, prologados en Bonn, con referencias por un lado a Virgilio, Goethe, Friedrich Schlegel, Balzac, Emerson, Hofmannsthal, George, Hesse, Eliot o Joyce; por otro a Calderón, Unamuno, Ortega y Gasset, Guillén o Pérez de Ayala. De nuevo la 'continuidad cultural' es una guía profunda de su argumentación.[2]

Además apareció su traducción del Teseo de André Gide. En 1952 publicó una selección poética de Jorge Guillén con un interesante estudio preliminar.

Su Französischer Geist im 20. Jahrhundert (1952), sobre diferentes autores franceses, tiene sus orígenes en unas conferencias de 1914, que fue ampliando a lo largo de los años en diferentes ediciones, cada vez más extensas y variadas.

En 1951 se retiró de la docencia. Pero fue convencido para que hiciese una diario de lecturas para Die Tat de Zúrich, lo que dio lugar a su librito Büchertagebuch (Diario de lecturas).[3] Sus apuntes son reveladores de la variedad de intereses y de su atención por un presente, los años de posguerra alemanes, con grandes dudas.

Recibió el doctorado 'honoris causa' en La Sorbona, en 1954: fue, de hecho, el primer alemán en recibirlo tras la guerra). Falleció durante una estancia en Roma ( Italia), el 19 de abril de 1956.