Equipamiento de los futbolistas

El jugador Pavel Nedvěd en 2007, llevando un equipamiento moderno.

En el fútbol, el equipamiento se refiere a la indumentaria y accesorios que deben llevar los jugadores a lo largo del desarrollo de los partidos. Los futbolistas generalmente llevan números identificatorios —denominados dorsales— en la parte trasera de sus camisetas y en ocasiones en la parte delantera y pantalones. Originalmente, un equipo usaba los números del 1 al 11, correspondiéndose abiertamente con su posición dentro del campo, pero a nivel profesional, esta práctica se suplantó por la numeración del equipo, en el que cada miembro lleva un número fijo a lo largo de una determinada temporada o competición. Algunos clubes profesionales también suelen mostrar el nombre, apellido o apodo del jugador sobre el número o, menos frecuentemente, debajo del mismo.

El equipamiento de los futbolistas evolucionó significativamente desde los primeros días del deporte, cuando los jugadores vestían gruesas camisas de algodón, pantalones por debajo de las rodillas, medias hasta las rodillas y rígidas botas de cuero. En el siglo XX las botas se volvieron más livianas, los pantalones se acortaron y los avances de la producción textil y de estampa permitieron la fabricación de camisetas de fibras sintéticas livianas, con diseños más coloridos y complejos. También se volvió usual la impresión del logotipo de patrocinadores tanto en camisetas como pantalones. Los equipamientos —principalmente las camisetas— se empezaron a fabricar en masa, permitiendo así que los seguidores pudiesen comprarlos y generando grandes beneficios para los clubes.

Las reglas del fútbol de la FIFA, cuya redacción está a cargo de la International Football Association Board, formada por la FIFA y las cuatro asociaciones de fútbol del Reino Unido, especifican en su Regla 4: Equipamiento del jugador el equipamiento mínimo obligatorio. Consta de cinco elementos: camiseta con manga corta o larga (también llamada camisa, casaca o remera), pantalones cortos (o shorts), medias (o calcetines), calzado y espinilleras (o canilleras).[1]

Historia

Siglo XIX

El fútbol asociación organizado se jugó por primera vez en Inglaterra en la década de 1860. En estos tiempos, el concepto de un color generalizado en todo el equipo no existía; los equipos jugaban con cualquier vestimenta que tenían disponible y los jugadores de un mismo equipo se distinguían usando gorras o bandas que cruzaban el pecho, del hombro a la cintura.[3]

El equipo del New Brompton de 1894 luciendo el equipamiento típico de la época: un pesado jersey, pantalones por la rodilla, botas altas y pesadas, cinturón y canilleras por encima de las medias.

Los primeros uniformes iguales comenzaron a aparecer en la década de 1870, siendo muchos los clubes que eligieron los colores asociados con las escuelas u otras organizaciones deportivas de las cuales emergieron.[9]

Mientras el juego pasaba gradualmente de ser practicado por amateurs adinerados a profesionales de clase obrera, los equipamientos también cambiaron. Los mismos clubes fueron entonces los responsables de comprar el equipamiento y de los asuntos financieros, y junto con la necesidad de que el creciente número de espectadores pudiera identificar fácilmente a los jugadores, llevaron a abandonar los pálidos colores de los primeros años a favor de simples combinaciones de colores primarios. En 1890, The Football League —formada dos años antes— reglamentó que ninguno de los equipos miembros podría tener uniformes similares. Más tarde se abandonó esta regla en favor de otra que estipulaba la obligación de los clubes de tener un segundo equipamiento con colores diferentes al primero.[10]

Las primeras botas específicas para la práctica del fútbol emergieron en la era profesional, tomando el relevo del calzado cotidiano o botas de trabajo. Al principio, los jugadores simplemente clavaban tiras de cuero a los zapatos para aumentar el agarre, llevando a que la FA estableciera que ningún clavo debía asomarse por fuera del calzado. Para los años 1880, estas rudimentarias añadiduras se volvieron tapones. Las botas de esa época estaban hechas de cuero pesado, tenían puntas duras y llegaban hasta bien arriba del tobillo de los jugadores.[11]

Principios del siglo XX

Mientras el juego comenzaba a esparcirse por Europa y otras partes, los clubes adoptaban uniformes similares a aquellos usados en el Reino Unido y, en algunos casos, la elección de los colores estuvo inspirada en los empleados por clubes británicos. Por ejemplo, en 1903 la Juventus de Italia adoptó un uniforme blanco y negro inspirado en el vestuario de Notts County.[14]

Para principios del siglo XX, los pantalones se volvieron más cortos y los guardametas usaban camisetas de un color diferente, como se observa en esta fotografía del Internazionale de 1910.

En 1904, The Football Association abandonó la regla que establecía que los pantalones debían cubrir las rodillas y los equipos comenzaron a usarlos mucho más cortos. Inicialmente, casi todos los equipos utilizaban pantalones de un color que contrastaba con el de la camiseta.[5]

En 1920 se hicieron experimentos esporádicos con camisetas numeradas, pero la idea no avanzó.[18]

En los años 1930 también se avanzó en la fabricación de las botas gracias a la disponibilidad de materiales sintéticos y cueros más livianos. Para 1936 los jugadores europeos llevaban botas que pesaban un tercio de las empleadas una década antes, con la excepción de los clubes británicos, que no adoptaron estas reformas. Incluso el jugador Billy Wright manifestó su desdén por el nuevo calzado, declarando que eran más apropiadas para el ballet que para el fútbol.[19]

La selección argentina con el uniforme típico de los años 1960.

En el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, muchos equipos de Europa se vieron forzados a vestir uniformes inusuales, a causa del racionamiento de la vestimenta.[24]

Finales del siglo XX

Camisetas de distintas temporadas del Paris Saint-Germain Football Club, donde se observan varios patrocinadores.

En los años 1970 los clubes comenzaron a crear diseños personalizados y en 1975 el equipo inglés Leeds United —que en la década pasada había cambiado sus colores azul y oro tradicionales a un uniforme enteramente blanco, en referencia al Real Madrid[29]

La denominada «camiseta ketchup», usada por el Athletic Club de España, fue elegida como una de las más feas de la historia.[30]

En los años 1980, algunos fabricantes como Hummel y Adidas comenzaron a desarrollar camisetas con diseños más complejos, puesto que las nuevas tecnologías llevaron a la introducción de nuevos elementos como impresiones con sombras o rayas finas.[30]

Las principales ligas introdujeron los números de equipo, fijando un dorsal para cada jugador para toda la temporada.[38]

Siglo XXI

Uniformes a la venta.

El mercado de las camisetas ha crecido enormemente, generando grandes ingresos ayudados por la frecuencia con la que los equipos renuevan su equipamiento. En el Reino Unido, por ejemplo, este mercado alcanza un valor de más de 200 millones de libras esterlinas.[42]

A partir del año 2000, se han conseguido avances en el diseño del equipamiento, con diversos grados de éxito. En 2002, la selección camerunesa compitió en la Copa Africana de Naciones de Malí con camisetas sin mangas,[47]

Con motivo de varios centenarios de clubes a finales del siglo XX y principios del XXI, muchos equipos lanzaron al mercado camisetas conmemorativas de la ocasión, como por ejemplo Boca Juniors, que en 2005 sacó una camiseta similar a una usada en 1907, o el Inter de Milán, que diseñó un modelo que incluye la cruz de San Jorge, patrono de la ciudad.[49]

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