Enseñanza

La enseñanza es una actividad realizada conjuntamente mediante la interacción de cuatro elementos: uno o varios profesores o docentes o facilitadores, uno o varios alumnos o discentes, el objeto de conocimiento, y el entorno educativo o mundo educativo donde se ponen en contacto a profesores y alumnos.

La enseñanza es el proceso de transmisión de una serie de conocimientos, técnicas, normas, y/o habilidades. Está basado en diversos métodos, realizado a través de una serie de instituciones, y con el apoyo de una serie de materiales.

Según la concepción enciclopedista, el docente transmite sus conocimientos al o a los alumnos a través de diversos medios, técnicas, y herramientas de apoyo; siendo él, la fuente del conocimiento, y el alumno un simple receptor ilimitado del mismo. El aprendizaje es un proceso bioquímico.[1]

Enseñar forma verbal de enseñanza. ¿Qué es la enseñanza? Enseñar no es educar. Enseñar es un proceso diferente de educar. Antes de entrar en la definición del objeto de estudio e investigación de la Didáctica, vale recordar las palabras de Martins (1990, p. 23) que dice que “[...] desde el surgimiento de la palabra didáctica, significó la ciencia de enseñar”. ¿Mas, entonces por qué, aun hoy, es cuestionada la utilización del término enseñanza, substituyéndolo por enseñanza-aprendizaje? Claro, que fue una decisión política con el intuito de enfatizar el aprendizaje en el proceso de enseñanza. Sería interesante considerar la siguiente analogía que ayudará a entender el lexema enseñanza, como objeto de estudio y también, como categoría. Por ejemplo, cuando alguien denomina un hombre de padre, utilizando el término de padre con la denotación de padre en oposición a la madre, es porque ese hombre, ser humano masculino, tiene, como mínimo, un hijo. Por tanto, cualquier hombre no es padre, solo aquel que generó un descendiente. Algo parecido, salvando la analogía, pasa con la palabra enseñanza. Si un determinado profesor, o maestro, realiza una actividad que no genere un aprendizaje objetivado, esa actividad no puede ser denominada de enseñanza. Por tanto, si no es lógico utilizar la palabra compuesta padre-hijo, para designar un ser humano masculino que generó un descendiente de él, también, es ilógico suponer que la palabra compuesta “enseñanza-aprendizaje”, substituya el objeto: enseñanza. Los términos enseñanza y aprendizaje guardan una relación, pues ellos son dos procesos diferentes en naturaleza y evolución. El aprendizaje es innato en el ser humano, surge con él; ya la enseñanza es producto del desarrollo de la cultura y la civilización. Según Baranov et al. (1989, p. 75) la enseñanza es “[...] un proceso bilateral de enseñanza y aprendizaje”. Por eso, que sea axiomático explicitar que no existe enseñanza sin “aprendizaje”. Su posicionamiento siempre fue muy claro, cuando establecían entre enseñanza y aprendizaje, un unidad dialéctica. Para Neuner et al. (1981, p. 254) “La línea fundamental del proceso de enseñanza es la transmisión y apropiación de un sólido sistema de conocimientos y capacidades duraderas y aplicables.” Destacase, por un lado, en este concepto la mención de “un líquido sistema de conocimientos”, y por otro lado, las “capacidades duraderas y aplicables”. En el primer caso, refriéndose al proceso de instrucción que procura lograr la superación, el crecimiento intelectual de los discentes; en el segundo caso refiere al entrenamiento, como forma de desarrollar las capacidades. Por eso, la enseñanza se manifiesta en esas dos vertientes: la instrucción (superación para la formación, donde se valoriza esencialmente los conocimientos y saberes) y el entrenamiento (capacitación para la formación, donde se valoriza esencialmente las habilidades y destrezas). El Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP) de Cuba, en su libro, Pedagogía, con edición de 1988, destaca que la enseñanza, como un proceso, se manifiesta bilateralmente, donde por un lado existe la acción del docente (enseñar), y la reacción del discente (aprender). La enseñanza constituye el proceso de organización de la actividad cognoscitiva. Dicho proceso se manifiesta de una forma bilateral e incluye tanto la asimilación del material estudiado o actividad del alumno (aprender) como la dirección de este proceso o actividad del maestro (enseñar). (ICCP, 1988, p.31) En otras palabras, la enseñanza sería una moneda con sus dos caras: en una la acción docente, en la otra, la reacción, lógica, de un aprendizaje objetivo, específico, de un determinado currículo, que se denomina aprendência, para diferenciarlo del aprendizaje innato y natural. Por tanto, es obvio que utilizar la expresión enseñanza-aprendizaje, para enfatizar la actividad del profesor, o maestro, para incentivar el aprendizaje no solo es desnecesaria como ilógica y ambivalente. Hasta porque son dos procesos diferentes, y el aprendizaje existe independientemente, de la enseñanza. Por eso, se hace necesaria la utilización de aprendencia, como término didáctico para indicar que es un aprendizaje específico y objetivado. El discente siempre en clase o fuera de ella estará aprendiendo, pero, mi interés, sería que aprenda un asunto específico y no cualquier cosa que él considere necesario. Si usted no es piloto, es imposible ensenar a pilotear. Reforzando la concepción, la aprendencia es el proceso de internalización, que permite una asimilación y acomodación consciente de un contenido determinado. De ahí, que se pueda inferir que toda aprendencia es un aprendizaje, pero no todo aprendizaje es una aprendencia. En este contexto, aprendizaje se refiere a una actividad universal de todo ser vivo, la aprendencia es un aprendizaje consciente, objetivo y direccionado. Volviendo al asunto de enseñanza y aprendizaje, está claro que no es necesario la utilización de la composición léxica “enseñanza-aprendizaje” para destacar la importancia del “aprendizaje” en este proceso, pues ella es inherente a la enseñanza como aprendencia, que es una forma de aprendizaje. Por tanto, la enseñanza, como objeto de estudio e investigaciones de la Didáctica, es una actividad direccionada por gestores, ejecutada por docentes a la formación cualificada de los discentes. En la implementación de la enseñanza se dan la instrucción y el entrenamiento, como formas de manifestarse, concretamente, este proceso en la realidad objetiva.

Clasificación de los medios de enseñanza

  • Reales: Son los objetos que pueden servir de experiencia directa al alumno para poder acceder a ellos con facilidad. Algunos ejemplos son:
    • Plantas, animales
    • Objetos de uso cotidiano
    • Instalaciones urbanas, agrícolas, de servicios
    • Y cuantos objetos acerquen la realidad al alumno
  • Escolares: Los propios del centro, cuyo único y prioritario destino es colaborar en los procesos de enseñanza.
    • Laboratorios, aulas de informática
    • Biblioteca, mediateca, hemeroteca
    • Gimnasio, laboratorio de idiomas
    • Globos terráqueos, encerados o pizarras electrónicas.
  • Simbólicos: Son los que pueden aproximar la realidad al estudiante a través de símbolos o imágenes. Dicha transmisión se hace por medio del material impreso o por medio de las nuevas tecnologías:
    • Como material impreso, tenemos: Textos, libros, fichas, mapas, etc.
    • Entre los que transmiten la realidad por medios tecnológicos, incluimos los recursos cuya denominación se otorga por el canal que utilizan para presentar la realidad. Así, los tenemos:
      • Icónicos: retroproyector, diapositivas, etc.
      • Sonoros: radio, disco, magnetófonos, etc.
      • Audiovisuales: diaporama, cine, vídeo, televisión
      • Interactivos: informática, robótica, multimedia.[2]
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