Energías renovables en la Unión Europea

Proporción de energías renovables en el balance de energía de los países de la UE y otros países candidatos en el año 2012.

Las energías renovables en la Unión Europea tienen un papel importante, tanto en lo que se refiere a reducir la dependencia exterior de la Unión Europea (UE) en su abastecimiento energético, como en las acciones que deben adoptarse en relación con la lucha frente al cambio climático. Los Estado miembro de la UE en su conjunto, constituyen la principal potencia mundial en lo que al desarrollo y aplicación de energías renovables se refiere. Sin embargo Alemania es el único miembro de la UE que está en camino de alcanzar los objetivos establecidos en el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático.

El Tratado de Maastricht asignó a la UE el objetivo de promover un crecimiento duradero y respetuoso con el medio ambiente. Por su parte el Tratado de Ámsterdam incorporó el principio de desarrollo sostenible en los objetivos de la comunidad europea. Desde 1997, trabaja para alcanzar el 12% de participación de las energías renovables frente al consumo total de energía en el año 2010. El objetivo consiste en que las energías renovables cubran el 12% de todas las necesidades energéticas de la UE y el 22% de las necesidades de electricidad antes de dicho año.

Horizonte 2020

Cuota de energías renovables en la energía total consumida en los 28 países de la Unión Europea, en 2012 (en %).[1]

En la conferencia europea de Berlín ( 2004), la UE definió metas propias ambiciosas. La recomendación de la UE es que, hasta 2020, el porcentaje de energías renovables deberá cubrir un 20 por ciento del consumo total de energía. Hasta ahora, la UE esperaba sólo duplicar este porcentaje a un 12,5 por ciento hasta 2010. No se había establecido una meta para 2020.

El Consejo Europeo de marzo de 2007 en Bruselas aprobó un plan energético obligatorio que incluye un recorte del 20% de sus emisiones de dióxido de carbono antes del año 2020 y consumir más energías renovables para que representen el 20% del consumo total de la UE (contra el 7% en 2006).[2] El acuerdo reconoció indirectamente el papel de la energía nuclear - que no es renovable - en la reducción de la emisión de gas de efecto invernadero, correspondiendo a cada Estado miembro decidir si recurrirá o no a esta tecnología.

Por otra parte se estableció el compromiso de lograr una cuota mínima de un 10% de biocombustibles en el consumo total de gasolina y gasóleo de transporte en 2020.

Compromiso extracomunitario

El futuro reparto del esfuerzo de ese porcentaje del 20% tendrá en cuenta las especificidades energéticas de cada estado. Además, la UE se compromete a llegar hasta un 30% en la reducción de gases de efecto invernadero en caso de compromiso internacional que involucre tanto a otras potencias como a los nuevos países industrializados.

La conferencia de Johannesburgo no produjo el cambio radical esperado diez años después de la Conferencia de Río de 1992. No se fijaron metas concretas para el sector de energía, lo cual causó la decepción de muchos países. La UE propuso que se estableciera un incremento del porcentaje de las "renovables" de un 1,5 puntos porcentuales a escala mundial hasta 2010. En el plan de acción acordado en Johannesburgo, sin embargo, apenas se acordó un aumento "sustancial". No se fijaron metas ni plazos concretos.

La UE no se conformó con este resultado. Logró que varias naciones se unieran en un grupo de "países pioneros". La UE prometió establecer ambiciosas metas nacionales y, en lo posible, regionales, a partir de las cuales se pudieran desarrollar metas globales. La Johannesburg Renewable Energy Coalition (JREC) acoge entretanto a más de 80 países, entre otros las naciones de la UE, Brasil, Sudáfrica y Nueva Zelanda.

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