Energía del futuro

Energía del futuro es un modelo energético que se basa mayoritariamente en el consumo de combustibles fósiles para el transporte y la generación de energía eléctrica. Existen dos factores que ponen en entredicho la supervivencia de este modelo, en pie desde comienzos del siglo XX. Dichos factores son el agotamiento de las reservas de combustible y el calentamiento global.

Características

Según la teoría del pico de Hubbert el agotamiento de las reservas de petróleo y gas natural podría ser un hecho antes de que acabase el presente siglo XXI. Por otro lado, cada vez son más los científicos y grupos de opinión que alertan sobre el comienzo de un período de calentamiento global asociado al incremento de emisiones de gases de efecto invernadero. Aun cuando todavía no hay acuerdo sobre la inminencia y el alcance de ambos problemas, existe un consenso generalizado sobre el hecho de que tarde o temprano, el ser humano deberá dejar de utilizar los combustibles fósiles como su principal fuente de energía primaria y decantarse por fuentes más seguras, abundantes y menos dañinas para el medio ambiente.

En el presente se utilizan los combustibles fósiles como el 97 % de la energía primaria que se consume en el mundo, 38 % es carbón, 40 % es petróleo y 19 % es gas natural. Estas generan contaminación y no son renovables. Se estima que el petróleo durará 45 años más, el gas natural 65 y el carbón 230.[1] No obstante, existen diversas opciones de generación eléctrica ajenas a los combustibles fósiles que podrían mitigar la dependencia que la sociedad moderna tiene de estos recursos escasos y contaminantes. Algunas de estas opciones ya están disponibles y otras son meras hipótesis, y cada una genera distintos y enfrentados puntos de vista sobre sus supuestas ventajas e inconvenientes.

Other Languages