Emisora de números

Estación trasmitiendo en idioma español los números 83212 86704 36551 86614. La transmisión se efectúa en 5860 kHz.
Estación trasmitiendo en idioma ruso los números 83912 83912 10080 10080 46543 46543 - 257 257 143 143 - 00000. La transmisión se efectúa en 13440 kHz.

Las emisoras de números, también denominadas estaciones numéricas, son emisoras de radio de onda corta de origen incierto. En general transmiten voces leyendo secuencias de números, palabras, o letras (a veces utilizando un alfabeto fonético).

Las voces que se oyen en estas emisoras son muchas veces generadas mecánicamente, vienen en una gran variedad de idiomas, y normalmente son femeninas; aunque a veces se usan voces masculinas o infantiles.

Las pruebas apoyan las suposiciones populares de que estas emisoras son canales de comunicación para Factorizar mensajes espías. Esto no ha sido reconocido públicamente por ningún gobierno que pueda operar una emisora de números, aunque ha habido un caso de procesamiento público al espionaje de una emisora de números cubana por un tribunal estadounidense.[1]

Las emisoras de números aparecen y desaparecen a lo largo del tiempo (aunque algunas siguen horarios regulares), y su actividad total ha aumentado ligeramente desde principios de los años 1990. Este aumento sugiere que, como fenómenos relacionados con el espionaje, no fueron únicas a la guerra fría.

Las características de estas emisoras son muy variadas. Algunas siguen horarios estrictos, mientras que otras emiten a momentos aparentemente aleatorios. Las voces pueden leer números, letras, palabras, tonadas, o código morse. La voz que lee la información puede ser automática o producida en el momento, de una persona joven o vieja, masculina o femenina. El uso de distintos idiomas para transmitir la información no necesariamente indica el origen del mensaje; espías franceses, por ejemplo, pueden ser hábiles con los numerales chinos, que se usan sin embargo para enviar un mensaje en francés.

El uso de géneros musicales específicos puede también ser un intento de distraer a las personas de la idea de que estas emisoras tienen propósitos de espionaje. Alguien que oiga música extraña junto con una niña leyendo números podría, por ejemplo, tomar una tal transmisión por una niña jugando con la radio; sin embargo, el oyente experto notará que tales números son leídos de manera idéntica, como cuando se marca un número equivocado en el teléfono y una máquina anuncia que el número no ha sido reconocido.

Supuestos orígenes y usos

Según el Proyecto Conet,[2] se han reportado emisoras de números desde la Primera Guerra Mundial. De ser cierto, estas emisoras estarían entre las primeras existentes.

Desde hace mucho se ha especulado, y en un caso acusado, que dichas emisoras funcionan como un método simple e infalible para que las agencias gubernamentales se comuniquen con sus agentes secretos. Según esta teoría, los mensajes vienen cifrados con una libreta de un solo uso, para evitar cualquier posibilidad de descifrado por un enemigo. Como prueba, estas emisoras han cambiado detalles de su programación o hecho transmisiones no programadas coincidiendo con sucesos políticos extraordinarios, como el golpe de estado soviético de 1991.

Otros especulan que algunas de estas emisoras se usan para operaciones de narcotráfico. A diferencia de las gubernamentales, las emisoras de los narcotraficantes deberían tener menos potencia y no funcionar regularmente, para evitar ser localizadas por triangulación y atacadas posteriormente. Estas emisoras, sin embargo, han operado impunemente durante décadas, por lo que se supone que sólo son operadas o patrocinadas por los distintos gobiernos. Por otro lado, las transmisiones en bandas internacionales de onda corta requieren de altos niveles de potencia eléctrica, inaccesibles para ranchos, granjas o plantaciones de narcóticos en regiones aisladas.

Las señales de radio inferiores a 40 vatios pueden dar la vuelta al mundo en condiciones ideales de ruido de radiofrecuencia, clima, estación, manchas solares, una gran antena receptora y un excelente receptor. Pero, hipotéticamente, los espías trabajarían con receptores manuales, a veces bajo presión, en cualquier estación y condiciones. Por tanto, sólo unos transmisores enormes, de hasta 500.000 vatios, pueden llegar hasta cualquier espía escondido en un sótano, en casi cualquier lugar de la Tierra, casi todo el tiempo. Algunos gobiernos podrían no necesitar emisoras de números con transmisores tan potentes si sólo envían espías a países cercanos.

Aunque ninguna entidad ha admitido jamás transmitir los números, un artículo de 1998 en el Daily Telegraph citó a un portavoz del Departamento de Industria y Comercio del Reino Unido (la entidad encargada de regular las transmisiones de radio en ese país) diciendo sobre dichas emisoras: "Éstas son lo que ustedes creen que son. La gente no debería desconcertarse por ellas. No son, digamos, para uso público".[3] Escuchar emisoras de números en el Reino Unido ha sido declarado ilegal; sin embargo, es improbable que la ley relevante se use para juzgar a quienes las oyen privadamente. De hecho, se puede argüir que un oyente no podría ser juzgado por escuchar emisoras que oficialmente no existen y, en todo caso, funcionan ilegalmente en frecuencias que no les han sido asignadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Las emisoras de números reciben a veces, por parte de los entusiastas, apodos que reflejan algún elemento distintivo de ellas. Por ejemplo Lincolnshire Poacher, una de las más conocidas (supuestamente operada por el MI6 pues sus emisiones han sido rastreadas hasta la base de la RAF de Akrotiri en Chipre), toca los dos primeros compases de la canción popular inglesa del mismo nombre antes de cada secuencia de números; Magnetic Fields reproduce esta pieza del francés Jean Michel Jarre antes y después de cada secuencia; la emisora Atención comienza sus transmisiones con esta exclamación.

Aunque toma mucho tiempo y dinero localizar la fuente de una transmisión de radio de onda corta, errores en la emisora, triangulación y un buen conocimiento de la propagación de las ondas de radio, han dado a los detectives aficionados pistas sobre la ubicación de algunas de ellas. Por ejemplo, la emisora Atención se supuso cubana cuando un error permitió que Radio Habana Cuba se oyera en la misma frecuencia. No está claro si la frecuencia de esta emisora y la de Atención hicieron interferencia o si el operador estaba oyendo radio y accidentalmente lo transmitió. En 2000, Atención fue identificada oficialmente como cubana por los Estados Unidos.

Por otro lado, varios artículos en la revista de radio Popular Communications publicada en los años 1980 y 1990, describían aficionados usando equipos de localización de radio para ubicar emisoras de números en Florida y en Virginia. Divisaron desde el exterior la antena de la emisora en una instalación militar. El cazador de emisoras especuló que el transmisor de la emisora estaba conectado por cable telefónico a una fuente de números hablados en Washington D.C.. El autor dijo que la FCC no hizo declaraciones sobre las preguntas sobre las emisoras de números en territorio estadounidense.

En algunas emisoras se pueden oír tonos de fondo. Se ha sugerido que en tales casos la voz podría ser una ayuda para sintonizar la frecuencia correcta y el mensaje enviado modulando los tonos.

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