Emilio Fernández

Emilio Fernández Romo
Información personal
Otros nombres "El Indio"
Nacimiento 26 de marzo de 1904
Bandera de México Mineral del Hondo, Sabinas, Coahuila, México
Fallecimiento 6 de agosto de 1986 (82 años)
Bandera de México Ciudad de México, México
Causa de muerte Infarto agudo de miocardio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Mexicana Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Gloria De Valois Cabiedes
Pareja Gladys Fernández
Columba Domínguez
Hijos
Información profesional
Ocupación Actor, director de cine, guionista, militar y actor de cine Ver y modificar los datos en Wikidata
Participó en Revolución mexicana Ver y modificar los datos en Wikidata
Premios artísticos
Premios Ariel Ariel de Oro
1975 La choca
1949 Río Escondido
1948 La perla
1947 Enamorada
Nominado:
1950 Pueblerina
1946 Las abandonadas
Mejor Dirección
1949 Río Escondido
1948 La perla
1947 Enamorada
Nominado:
1950 Pueblerina
1946 Las abandonadas
Web
Sitio web
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Emilio Fernández Romo (Mineral del Hondo, Coahuila, México, 26 de marzo de 1904[2] ) fue un destacado director, actor y productor de cine mexicano conocido por el mote de El Indio, gran artífice y genial protagonista de la Época de Oro del cine mexicano.

Biografía

Vida temprana

Nacido en Mineral del Hondo, Coahuila, el 26 de marzo de 1904, Emilio Fernández Romo fue hijo de un general revolucionario y una mujer descendiente de indios Kikapú. De sus padres heredó el profundo sentimiento y amor por su país, así como las costumbres, las creencias indígenas y pensamientos que lo llevaron a construir su personalidad como un hombre de carácter impetuoso. Desde sus primeros años y durante toda su vida se caracterizó por una fuerte personalidad y fuertes raíces indígenas, rasgos forjados por la gran influencia que ejercieron su familia en ella.[3]

Siendo un adolescente, un evento fatal lo obligó a huir del país y enrolarse en las filas de la Revolución mexicana. Más tarde, ingresó en la Academia Militar (donde en 1954 se le confirió el grado de coronel). Participó en el levantamiento de Adolfo de la Huerta contra el gobierno de Álvaro Obregón en 1923, pero esta insurrección fracasó y fue encerrado en la cárcel, de donde escapó. Abandonó el país y se exilió primero en Chicago y más tarde en Los Ángeles. Allí se ganó la vida como empleado de lavandería, camarero, estibador, ayudante de prensa, y finalmente, albañil, cerca de los estudios de Hollywood, circunstancias que favorecieron su incursión en el cine como extra y doble de estrellas como Douglas Fairbanks.

Modelo para la estatuilla "Oscar"

En 1928, el director de arte de la Metro-Goldwyn-Mayer, Cedric Gibbons –uno de los miembros fundadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas– supervisó el diseño del premio a partir de un boceto en papel. Gibbons tuvo la necesidad de un modelo para su estatuilla, entonces su futura esposa, la actriz mexicana Dolores del Río le presentó a Emilio. Renuente al principio, Fernández finalmente se convenció de posar desnudo y crear lo que hoy se conoce como el « Oscar».[4]

Carrera

Su aparición en la industria del cine fue informal al principio. Emilio fue animado por el mismo Adolfo de la Huerta, quien le dijo: «México no quiere ni necesita más revoluciones, Emilio. Tú estás en la meca del cine, y el cine es la herramienta más efectiva que los humanos hemos inventado para expresarnos. Aprende a hacer películas y regresa a nuestra patria con el conocimiento. Haz nuestras películas y así podrás expresar tus ideas de manera que lleguen a miles de personas».[5]

En 1930 tuvo una experiencia que marcó significativamente su carrera como creador: En su estancia en los Estados Unidos coincidió con la llegada al país del director de cine ruso Sergei Eisenstein. Fue a proyecciones privadas de sus películas y quedó impresionado, al serle revelada una forma diferente a las utilizadas en la estética de Hollywood; tres años más tarde fue influenciado después de ver fragmentos de ¡Que viva México!, película de Eisenstein realizada en ese país, y que consolidó su propósito de hacer películas con un estilo implacable y directo, donde la exaltación tanto de la fuerza, como de la belleza de México fueron evidente. Con el tiempo, esto fue evidente en la mayoría de sus películas, en las que la estética de la Revolución, la evocación de la mexicaneidad y la exaltación del patriotismo son una constante.

A su regreso a México tuvo que ganarse la vida desempeñando nuevamente diversos oficios hasta conseguir un papel en la película Cruz Diablo dirigida por Fernando de Fuentes, a quien posteriormente asistiría en Allá en el Rancho Grande; después logró el papel protagónico de Janitzio, que se convirtió en una especie de reiteración en sus obras posteriores.

En 1941, con el apoyo financiero del general Juan F. Azcárate y el impulso de su amigo, el actor David Silva (en ese entonces un estudiante de derecho), filmó La Isla de la Pasión con la que hizo su debut como director. Ese mismo año viajó a Cuba, donde conoció a la mujer que sería su primera esposa, Gladys Fernández, madre de su hija Adela.

En 1943 es contactado por los estudios cinematográficos Films Mundiales. Emilio Fernández junto con Mauricio Magdaleno (escritor), Gabriel Figueroa (fotógrafo), Dolores del Río y Pedro Armendáriz (actores) conformará el equipo que logró los mayores éxitos de taquilla de la época. Sus primer trabajo conjunto fue Flor silvestre, cinta en la que Dolores del Río debutó en el cine mexicano.

A continuación, Fernández filmó María Candelaria, por la que fue galardonado con la Palma de Oro en el Festival de Cannes.[6] Fernández desarrolló su propio estilo que tuvo tal efecto en la industria, que su interpretación del México rural se convirtió en un estándar para la industria del cine y también se convirtió en la imagen de México en el mundo.

En 1945, con base en la historia del escritor estadounidense John Steinbeck (que adaptó el guion en colaboración con él), filmó La perla, una de los más importantes películas de su larga filmografía, considerada por la crítica como una obra de arte; en ella, una historia de la ignorancia y la miseria humana, lograda por la excelente fotografía de Figueroa y la dirección rigurosa de Fernández, crea una alegoría acerca de los límites de la maldad de los hombres en su codicia y el deseo de poder. Con esta cinta de nuevo trascendió internacionalmente, ganando el premio a la mejor fotografía, y una mención por su contribución a la mejor película para progresar en el Festival de Cine de Venecia (1947). También recibió el Premio Ariel (1948) a la Mejor Película, Mejor Dirección, Actuación Masculina y fotografía. También fue galardonado por la Hollywood Foreign Press Association y recibió un premio a la mejor fotografía en el Festival de Madrid. En ese momento, su carrera estaba en la cima del éxito.

Luego vinieron las películas que consolidaron su estilo y fortalecieron su reputación en el mundo. Entre las más importantes están: Enamorada con María Félix; El fugitivo, (que ayudó a realizar con el famoso director estadounidense John Ford); Río Escondido (ganadora de Mejor Fotografía en el Karlovy Vary en Checoslovaquia); Pueblerina con su entonces pareja, la actriz Columba Domínguez y La malquerida, todas ellas imbuidas de realismo y un nacionalismo con un carácter indígena fuerte y campirano donde se demuestra su amor por el paisaje mexicano y la belleza de los rasgos indígenas, los atributos que, para ese tiempo, darían forma a la imagen de México en el mundo. En 1950, Salón México ganó el premio a la Mejor Fotografía en el festival en Bruselas, Bélgica.

Eventualmente, siguiendo con las películas urbanas, realizó Víctimas del pecado (protagonizada por Ninón Sevilla), y Cuando levanta la niebla, con Columba Domínguez y Arturo de Córdova . En 1950, filmó su única película en Hollywood, The Torch, una nueva versión de Enamorada protagonizada por Paulette Goddard.

Crepúsculo y ocaso

En medio de los años 1950's, las películas de Fernández entran en decadencia. Es relegado paulatinamente por otros directores de cine notables como Luis Buñuel. Fernández entonces volvió a su papel como actor. La década de 1960's representó un período de poco trabajo como director. Por el contrario, en el campo de la actuación, sus acciones eran más abundantes y apareció en cintas como: La cucaracha (1959), La bandida (1963); The Night of the Iguana (1964, dirigida por John Huston, donde compartió créditos con Richard Burton y Ava Gardner ); Return of the Seven (1966); Sierra prohibida (1966, con Marlon Brando), entre muchas otras. Su película de 1967 Un soldado de Pancho Villa, participó en el Festival Internacional de Cine de Moscú.[7]

Durante los últimos años de su vida, le resultó imposible de dirigir, y aunque sus actuaciones como actor en varias películas en México y en el extranjero seguían siendo numerosas, no pudo restaurar la felicidad que le concedía la dirección. A finales de los años 1970's, estuvo preso en Torreón, después de ser hallado culpable de la muerte de un agricultor. Fue liberado después de 6 meses bajo libertad condicional. La falta de firmas cada semana, debido a un accidente, provocaron que fuera encarcelado de nuevo. Era un hombre de 74 años, silencioso y taciturno, que se negó a reconocer el ocaso de su carrera. Libre de nuevo, de vuelta a su casa mítica en Coyoacán, vivió en soledad y vendía cultivos de su jardín para sobrevivir.

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