Emiliano Barral

Emiliano Barral en 1932 (a la izquierda, con un cayado) en una excursión a la ciudad soriana de Medinaceli. A su lado, Kurt Schindler, musicólogo alemán, investigador del folklore castellano.

Emiliano Barral ( Sepúlveda, Segovia, 8 de agosto de 1896Madrid, 21 de noviembre de 1936) fue un escultor español del realismo antiacademicista del inicio del siglo XX.[2]

Biografía

Sepúlveda - Segovia

Nacido en una familia de canteros, aprendió de niño el oficio de tallar la piedra junto con sus tres hermanos menores: Martín, Pedro y Alberto, todos ellos dedicados luego a la escultura y colaboradores en su taller.[3]

Hay noticia de que con quince años se fugó de casa con un portugués que trabajaba en Sepúlveda, dispuesto a incorporarse en una huelga de mineros en Riotinto ( Huelva), donde fue detenido y devuelto a su casa.[7]

Madrid - Segovia

(de izquierda a derecha:) Emiliano Barral, Antonio Machado, Eugenio de la Torre "Torreagero" y Julián María Otero en el jardín de San Gregorio (Segovia, España), hacia 1923.

Con 21 años llegó a Madrid para realizar el servicio militar, donde conoció al granadino Juan Cristóbal, en cuyo taller realizó algunos bustos y cabezas de amigos. En 1919 está de nuevo en Segovia, donde comienza a esculpir sin descanso. Un año más tarde solicitó una beca de estudios para ampliar su formación a la Diputación de Segovia, solicitud que fue rechazada. A través, sin embargo, de una exposición contactó con un círculo de intelectuales entre los que se encontraban Antonio Machado, Blas Zambrano o el ceramista Fernando Arranz, que se convertiría en su cuñado al casarse Emiliano con Elvira Arranz.[10]

En 1923, la Diputación Provincial de Segovia y el círculo de Amigos de Rubén Darío, encabezado por Azorín, le encomendaron a Barral la realización de un monumento al poeta nicaragüense. Se conserva la maqueta de la obra que no llegó a realizarse por falta de presupuesto.[12] De nuevo en Madrid en septiembre de 1925, Barral abrió estudio en la capital pero sin abandonar Segovia. En ese periodo realizó numerosos bustos y una importante obra monumental en memoria del maestro Victoriano Corredor (en el Burgo de Osma) y dos obras funerarias para la localidad también soriana de Ágreda.

Segovia - Madrid

En el otoño de 1927, cuando Fernando Arranz abandonó el taller de San Gregorio,[nota 3] Barral se trasladó definitivamente a Madrid, donde pocos meses después nació su primer y único hijo, Fernando Barral Arranz.

En 1929 participó en la Exposición Internacional de Barcelona y en la Iberoamericana de Sevilla representando el pabellón de Castilla y León. Ese mismo año realizó su primera exposición individual en Madrid.

Aquella primera individual de Barral resultó esencial en su carrera artística. El busto Segoviana fue adquirido por el entonces Museo de Arte Moderno (pasando luego a los fondos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía); su composición re-titulada Zoe, al ser comprada en cincuenta mil pesetas por el Duque de Alba, fue la primera escultura de estilo y autor contemporáneos que entró en el Palacio de Liria; otro mecenas, el doctor Vital Aza, compró una Maternidad; la pieza de otra maternidad, la del conjunto monumental de Pablo Iglesias, fue inútilmente requerida por el director del Museo de Arte de Chicago.

En 1931, encabezó la lista de firmantes del "Manifiesto dirigido a la opinión pública y a los poderes oficiales", aparecido en La Tierra, de Madrid, el 29 de abril de 1931. Ese año presentó en el XII Salón de Otoño madrileño sus monumentales Osos polares (esculpidos en granito para el doctor Valentín Ruiz Senén) y una talla en madera titulada Garza de luz. En el capítulo de vivencias personales, anotar que la noche del 21 de diciembre de 1931 resultó herido de bala en el atraco que unos desconocidos perpetraron en la puerta de su casa.[13]

Pablo Iglesias

Cabeza yacente de Pablo Iglesias en mármol gris, esculpida por Barral, bajo la hornacina en forma de templete del mausoleo del líder socialista.

Entre 1923 y 1936, Barral trabajó en un conjunto de obras relacionadas o dedicadas al fundador del PSOE, Pablo Iglesias: su mausoleo en el Cementerio Civil de Madrid y el Monumento a Pablo Iglesias destruido tras la guerra civil española. Ya en diciembre de 1925, el escultor tomó una serie de apuntes junto al lecho mortuorio de la cabeza yacente del líder socialista; de ellos hizo cuatro versiones conocidas: en arcilla, piedra caliza y dos en mármol gris.

Fruto del trabajo desarrollado junto con sus hermanos entre 1927 y 1936 se catalogan las siguientes cabezas yacentes:[14]

  • la cabeza de cemento conservada en el Museo de Segovia, firmada en 1923, fecha que coincide con el comentario de Azorín a Machado en la correspondencia entre ambos escritores, pero que en realidad debió ser una copia de otra cabeza, luego perdida, esculpida en mármol y enviada por Barral a la Exposición Nacional de 1924 (conocida por la foto publicada en la "Gaceta de las Bellas Artes" de junio de dicho año);
  • otro vaciado de la misma cabeza, también en cemento y sin fecha, descansa en la Fundación Pablo Iglesias, en Alcalá de Henares, Madrid;
  • el MNAC de Barcelona conservaba dos cabezas más, una en cemento (que figuró en el Pabellón Español de la Exposición Universal de París en 1937) y otra en piedra adquirida por el museo catalán en 1929;
  • aún hay una cabeza más, en granito, en el Museo de Málaga.

El 3 de mayo de 1936 se inauguró en La Moncloa de Madrid, el monumento a Pablo Iglesias, según el proyecto aprobado en abril de 1933 que había sido presentado por un equipo que formaban el arquitecto Esteban de la Mora, el pintor Luis Quintanilla y Barral. La obra monumental fue destruida en 1939, al concluir la Guerra Civil. Los cascotes fueron empleados en la construcción de la tapia que separa los jardines del Retiro de Madrid de la calle Menéndez Pelayo. La gran cabeza del líder socialista fue salvada por iniciativa del delineante Gabriel Pradal que la enterró y guardó un plano de su ubicación. Fue, en efecto, recuperada el 7 de febrero de 1979.[15]

Comisario de las milicias segovianas

Con el estallido de la Guerra Civil, Emiliano, tras participar en el asalto al Cuartel de la Montaña, se puso al frente de las milicias segovianas que defendieron Madrid, batallón creado por iniciativa del joven y temperamental Alberto Barral, Agapito Marazuela, Antonio Linaje Revilla y el propio Emiliano.[16] En el terreno cultural actuó como secretario de la Comisión de Protección al Tesoro Artístico Español, recuperando obras de arte dispersas y poniéndolas a cubierto de los bombardeos y el vandalismo.

El 21 de noviembre de 1936, cuando Emiliano y Alberto acompañaban a un grupo de periodistas extranjeros cerca de la línea de fuego del frente de Usera, el coche en que viajaban fue alcanzado por un obús. Herido en la cabeza por la metralla, el escultor fue trasladado al hospital de sangre improvisado en el Hotel Palace de Madrid donde falleció pocas horas después. Tenía 40 años de edad. Su cuerpo fue enterrado en el Cementerio Civil, rodeado de gran parte de su obra escultórica funeraria.[19]

Epitafio de Machado

Página autógrafa de Antonio Machado (1875 - 1939), con el poema dedicado "Al escultor Emiliano Barral", publicado en 1924 en Nuevas Canciones.

Antonio Machado dejó escrito su epitafio con una vibrante evocación final a las Coplas a la muerte de su padre del poeta renacentista Jorge Manrique:

Cayó Emiliano Barral, capitán de las milicias de Segovia, a las puertas de Madrid, defendiendo su patria contra un ejército de traidores, de mercenarios y de extranjeros. Era tan gran escultor, que hasta su muerte nos dejó esculpida en un gesto inmortal.

Y aunque su vida murió,
nos dejó harto consuelo
su memoria.
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