Elisenda de Moncada

Elisenda de Moncada
Reina consorte de la Corona de Aragón
Tomba d'Elisenda de Montcada (detall).jpg
Efigie del sepulcro de Elisenda de Moncada
Información personal
Nombre secular Elisenda de Moncada y Luna
Reinado 1322-1327
Coronación 25 de diciembre de 1322
Nacimiento 1292
Aitona
Fallecimiento 19 de julio de 1364
Barcelona
Entierro Monasterio de Pedralbes
Familia
Casa real Casa de Moncada
Padre Pedro II de Moncada
Madre Elisenda de Pinós

Arms of Elisenda of Montcada, Queen of Aragon.svg
Escudo de Elisenda de Moncada

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Elisenda de Moncada y Luna o Elisenda de Montcada Pinós[4]

Biografía

Juventud y enlace con Jaime II

Elisenda era hija del senescal Pedro II de Moncada, señor de la baronía de Aitona, y de su segunda esposa, Elisenda de Pinós.[1]

Cuando el rey Jaime II quedó viudo de su tercera mujer, María de Chipre, se apresuró a contraer un nuevo matrimonio. Justo al cabo de un mes de la muerte de la reina se dirigió al cardenal Túsculo para que intercediera cerca del papa Juan XXII y obtuviera una dispensa de consanguinidad en tercer o cuarto grado para concertar nuevas nupcias. Curiosamente, el rey no indicaba el nombre de la elegida, pero era Elisenda de Moncada. El monarca parecía muy animado con la idea y se apresuró en los trámites sin disimular que tenía prisa.

El casamiento con Jaime el Justo se efectuó en Tarragona el día de Navidad del año 1322. El rey dotó la novia con las rentas de Berga, Burriana, Tortosa, Morella, Torroella de Montgrí y Pals, y al hermano mayor con las poblaciones de Serós y Mequinenza. Ella tenía 30 años y él, que había enviudado de María de Chipre, unos 55. Se instalaron en el palacio real de Barcelona y tuvieron una vida relativamente tranquila. Ella intervenía en los asuntos de estado dando consejo como habían hecho otras reinas. Fue partidaria del nieto de Jaime II, el futuro Pedro el Ceremonioso, cosa que éste le agradeció siempre. La reina era una mujer madura, culta, bella y muy piadosa, lo que hacía que el día a día en la corte real fuera cordial, a pesar de la rigidez y la severidad de Jaime II.[1]

Escribe Jesús Ernest Martínez Ferrando:

Elisenda, por sus cualidades femeninas, por su exquisita religiosidad, fue el mejor sedante que pudo encontrar el monarca en la amargura de sus últimos años; el diálogo con la devota esposa endulzó sus horas de suplicio espiritual y físico; bien puede decirse que Elisenda ayudó a Jaime II «a bien morir». Mientras la muerte se acercaba -como observa dicho biógrafo-, se estableció entre los dos esposos «un mutuo deleite religioso».

Martínez Ferrando, J. E. (1953). Biografia de Elisenda de Montcada “Regina de Pedralbes”. Barcelona: Ayuntamiento.

La nueva reina, aunque tenía en Tortosa el centro de su dote y que en el castillo de dicha ciudad habían residido largas temporadas sus predecesoras, las reinas Blanca de Nápoles y María de Chipre, eligió Barcelona y su Palacio Mayor como residencia habitual. Allí pasó su vida. Como no tuvieron hijos y el rey pronto enfermó, achacoso, Elisenda le consagró su vida, así como a las prácticas religiosas y el ejercicio de la caridad.

Construcción del monasterio de Pedralbes

Monasterio de Pedralbes

El rey en su testamento, que había redactado pocos meses antes de su muerte, ratificaba, entre otras cosas, las donaciones en rentas hechas a su esposa. Además le dejaba la corona de oro que le había comprado en el momento de la boda y muchas otras joyas, telas buenas y paramentos de mesa como una vajilla trabajada en oro y plata.[1]

Cuando Elisenda le expresó su deseo de fundar un monasterio de religiosas de Santa Clara alrededor de Barcelona, el rey se apresuró a complacerla, aunque ya existía en Vilafranca del Penedès un monasterio de clarisas fundado por Blanca de Anjou, la primera esposa del monarca. Sólo puso una condición: que el monasterio se erigiera en honor de la madre de Dios. Primero se designó para su emplazamiento el lugar de Valldaura, entre Cerdanyola y Moncada, pero luego se optó por un lugar llamado Pedralbes debido a la cantidad de piedra blanca que se extraía de una cantera allí existente. Las gestiones y las obras avanzaron con celeridad. Tal vez Jaime II presentía su muerte y deseaba que la mística ilusión de su esposa se convirtiera en una realidad lo antes posible. En 1326 Elisenda fundó y dotó el monasterio de monjas clarisas de Pedralbes ( Barcelona). El 3 de mayo de 1327 ingresaron catorce monjas en el monasterio y eligieron la primera abadesa, Soberana de Olzet.[1]

Pinturas de la celda de San Miguel

Ese mismo año, al quedar viuda Elisenda, se retiró durante 37 años en un palacio inmediato al monasterio, en el que está enterrada. A pesar de no ser nunca monja el acto de la fundación la dotó de amplios poderes sobre el funcionamiento interno del monasterio, promocionando las artes, como por ejemplo con las pinturas de la celda de San Miguel, encargadas por la abadesa Francesca Saportella, sobrina de Elisenda.[7]

La reina viuda ordenó que se construye un palacete junto al monasterio de Pedralbes, completamente separado de éste. Vivió 37 años. Durante estos años su intención fue favorecer al máximo el monasterio para que no se encontrara, una vez muerta ella, en dificultades económicas, algo bastante habitual en los monasterios femeninos. Las donaciones reales casi ahogaron el espíritu franciscano de la vida conventual. Gestionó la construcción del edificio y la ornamentación del mismo. Pintores, como Ferrer Bassa o los hermanos Serra, fueron contratados para embellecer el monasterio.[1]

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