Elecciones generales de España de 1933

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Elecciones generales de 1933
473 diputados a Cortes
19 de noviembre de 1933
Tipo Elecciones generales
Participación
  
67.31 % Red Arrow Down.svg 2.8 %

Resultados
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Unión de Derechas
Escaños obtenidos 197  
  
40.57 %
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Coalición de Izquierdas
Escaños obtenidos 100  
  
21.68 %
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Republicanos de Centro
Escaños obtenidos 138  
  
15.26 %

Resultados por circunscripción
Elecciones generales de España de 1933
     Izquierda      Derecha
     Centro

Distribución de escaños en el Congreso de los Diputados
(por bloques)
Elecciones generales de España de 1933
  13   Izquierda republicana   24   Izquierda nacionalista   63   Marxistas   138   Centro
  37   Nacionalistas   161   Derecha   36   Monárquicos de extrema derecha   1   Falange

Escudo de la Segunda República Española.svg
Presidente del Consejo de Ministros

El 19 de noviembre de 1933 se celebró la primera vuelta de las segundas elecciones generales de la Segunda República Española para las Cortes y fueron las primeras en que las mujeres ejercieron el derecho al voto. Las elecciones dieron una mayoría parlamentaria a los partidos de centro-derecha y de derechas, dándose inicio al denominado bienio radical-cedista o bienio negro entre 1933 y 1936.

La convocatoria de las elecciones

El presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora decidió resolver la crisis planteada por la disolución de la coalición republicano-socialista que había sustentado al gobierno de Manuel Azaña durante el primer bienio con la disolución de las Cortes elegidas en junio de 1931, porque creyó que éstas ya no representaban a la opinión pública dominante en ese momento después de las fuertes reacciones y tensiones que se habían vivido en España como consecuencia de la política reformista emprendida por el gobierno social-azañista. Y por eso buscó “orientación y armonía definitiva, acudiendo a la consulta directa de la voluntad general”, tal como decía en el preámbulo del decreto de convocatoria de las elecciones.[1]

La nueva ley electoral aprobada el 27 de julio de 1933 introdujo algunos cambios respecto a la que se aplicó en las elecciones anteriores de junio de 1931: se elevó al 40% la cantidad de votos requerida por una candidatura para triunfar en la primera vuelta, mientras que en la segunda, que se celebraría si ningún candidato llegaba a esa cifra, sólo podían participar quienes hubiesen alcanzado el 8% de los votos. Además se posibilitó el cambio en la composición de las candidaturas entre la primera y la segunda vueltas. Pero se mantuvo lo esencial: era un sistema electoral mayoritario de listas abiertas que premiaba a las candidaturas que obtuvieran más votos, por lo que los partidos que consiguieran presentarse en coalición conseguían un mayor número de diputados que si se presentaban en solitario.[2]