Elección presidencial de Chile de 1920

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Elección presidencial de Chile de 1920
Presidente para el período 1920- 1925
Viernes 25 de junio de 1920
Tipo Presidencial, nivel nacional
Período 23 de diciembre de 1920 al 23 de diciembre de 1925

Demografía electoral
Población 3 753 799 ( c. 1920)
Hab. inscritos 370 314[1]
Votantes 166 917
354 electores
Participación
  
45.07% Red Arrow Down.svg 36.2%
Votos válidos 165 864

Resultados
Arturo Alessandri (1920).jpg
Arturo Alessandri Palma – PL
Alianza Liberal
Votos 82.083  
Votos electorales 179  
  
49.48%
Luis Barros Borgoño.jpg
Luis Barros Borgoño – PL
Unión Nacional
Votos 83.100  
Votos electorales 175  
  
50.10%
L.E.Recabarren.jpg
Luis Emilio Recabarren Serrano – POS
Votos 681  
Votos electorales 0  
  
0.41%

Mapa del resultado de la elección
Elección presidencial de Chile de 1920
  179   Alessandri
  175   Barros Borgoño

Coat of arms of Chile.svg
Presidente de Chile

La elección presidencial de Chile de 1920, en el que venció el candidato Arturo Alessandri Palma, fue la última elección en Chile bajo el sistema de electores, y representó un punto de inflexión en la historia de Chile, al marcar el fin del Chile oligárquico y decimonónico, y el inicio de uno moderno y gobernado por las clases medias.

Candidatos

Definición dentro de la Alianza Liberal

Tras las elecciones parlamentarias de 1918, que dieron un sonado triunfo a la Alianza Liberal (que incluía a los partidos Liberal, Radical y Demócrata), el Partido Liberal empezó a pensar en el sillón presidencial. Si bien el partido más grande era el radical, su fuerte posición anticlerical le impedía llevar un candidato con posibilidades reales.

Dentro del Partido Liberal existían dos líderes con fuerza, que representaban los movimientos de cambio y a la clase media: Eliodoro Yáñez y Arturo Alessandri Palma. Ambos compitieron internamente, saboteándose entre sí por medio de ministerios o la censura de éstos, alianzas y desuniones con facciones políticas.

El 25 de abril de 1920 se realizó la convención para definir al candidato presidencial, venciendo Alessandri en la segunda votación, con 801 votos contra 261 de Yáñez. Su victoria se debía en gran parte al apoyo radical y demócrata que consiguió.

Al ganar Alessandri da un discurso ante la Convención de la Alianza Liberal. Primero agradece su designación:

Me habéis discernido el más alto honor que puede alcanzar un ciudadano en una República democrática, honor que es todavía más excelso ante los escasos méritos que justifiquen la extraordinaria benevolencia que para conmigo habéis gastado en esta solemne ocasión.

Aprecio en toda su magnitud la responsabilidad que envuelve esta distinción; la he pesado conscientemente y comprendo que descansa sobre mis hombros, en estos instantes, la suerte entera del liberalismo chileno; pero, es tanta, es tan inquebrantable la fe que me inspira la justicia de nuestra causa, que no vacilo en augurar para ella una victoria cierta y segura; el sentimiento liberal del país no puede ser vencido y no se dejará vencer jamás. Sin temor de equivocarme, conociendo como conozco el país de un extremo a otro, puedo afirmaros que no emprendemos en estos momentos una lucha sino que empezamos un paseo triunfal, y oigo que el toque de victoria resuena ya de un extremo a otro de la República.[2]

También afirma la necesidad de que haya una intervención activa del Estado en la economía, para satisfacer las demandas de los trabajadores que por ese momento poseen condiciones de vida y de trabajo miserables (la denominada " cuestión social"):

Esta situación desastrosa va, además, cavando poco a poco un abismo de enconos y de rencores entre el capitalista y el obrero, factores ambos del progreso nacional, socios comunes en la vida económica de los pueblos, cuyo crecimiento y prosperidad está precisamente basado en la armonía que debe presidir las relaciones de aquellos dos grandes factores obligados de toda prosperidad y de toda grandeza.

La impotencia del Gobierno ante tal situación, es profundamente desastrosa para los altos y sagrados intereses sociales. Un Gobierno en tal situación debe tener normas preestablecidas para conjurar el peligro, y no es posible que, desarmado e inerte, asista como un testigo impotente ante el desorden y la desorganización que importa la prolongación de tal estado de cosas.[2]

De ahí se abordan la concentración de dicha intervención estatal en puntos concretos:

Debe exigirse para él habitaciones higiénicas, cómodas y baratas que resguarden su salud y que tengan el atractivo necesario para alejarlo de la taberna y para generar en su espíritu los sentimientos de hogar y de familia. Hay que velar porque su trabajo sea remunerado en forma que satisfaga las necesidades mínimas de su vida y las de su familia: no sólo las de su vida física sino las de su perfeccionamiento moral y de su honesta recreación. Hay que protegerlos en los accidentes, en las enfermedades y en la vejez. La sociedad no puede ni debe abandonar a la miseria y al infortunio a quienes entregaron los esfuerzos de su vida entera a su servicio y progreso.

Las mujeres y los niños reclaman también la protección eficaz y constante de los poderes públicos que, cual padres afectuosos y vigilantes, deben defender a tan importante porción de sus vitales energías económicas. Quienes no quieren prestar atención a estos problemas de la vida moderna, movidos por nobles y generosos impulsos del corazón, deben afrontarlos siquiera por la razones, algo más egoístas pero igualmente evidentes, de conveniencia económica y conservación social.

En el mecanismo de nuestra organización administrativa falta el órgano adecuado para atender, desarrollar y fiscalizar todas las cuestiones relativas a los problemas económico-sociales. Ese órgano es el Ministerio del Trabajo y de la Previsión Social, que debe crearse, que reclama la opinión, y el cual vengo pidiendo desde hace tiempo con resolución inquebrantable.[2]

También se considera la importancia de mejorar la condición social de la mujer, siendo parte de las reivindicaciones feministas de la época:

La condición legal de la mujer en Chile permanece aún aprisionada en moldes estrechos que la humillan, que la deprimen y que no cuadran con las aspiraciones y exigencias de la civilización moderna. Carece ella de toda iniciativa, de toda libertad y vegeta reducida al capricho de la voluntad soberana del marido en forma injusta e inconveniente. Todas las legislaciones actuales reconocen, todos los pensadores del siglo reclaman para la mujer la elevada posición de su nivel moral, legal e intelectual, en la forma que corresponde a aquella parte tan noble y respetable de la sociedad, que tan alta e importante participación tiene en el desarrollo de la vida moderna. Nuestra legislación no puede continuar siendo a este respecto una excepción dolorosa en el concierto armónico del mundo civilizado.[2]

Primera votación de la convención de la Alianza Liberal

     Candidatos a definición en la segunda votación.
Candidato Partido Votos %
Arturo Alessandri (1920).jpg Arturo Alessandri Palma Partido Liberal (Chile, 1849-1966).png
PL
407
34,32 %
Eleodoro Yañez.jpeg Eliodoro Yáñez Partido Liberal (Chile, 1849-1966).png
PL
102
8,60 %
Yellow - replace this image male.svg José María Valderrama Partido Liberal (Chile, 1849-1966).png
PL
42
3,54 %
Artemio Gutiérrez Vidal.jpg Artemio Gutiérrez Emblema Partido Democrata Chile.png
PD
277
23,36 %
Emilio Bello.jpg Emilio Bello
PLD
34
2,87 %
Enrique Mac-Iver Rodríguez cropped.JPG Enrique Mac Iver Partido Radical de Chile.png
PR
294
24,79 %
Replace this image male (blue).svg Armando Quezada Partido Radical de Chile.png
PR
30
2,53 %
Total de votos válidos 1186 100 %

Segunda votación de la convención de la Alianza Liberal

Candidato Partido Votos %
Arturo Alessandri (1920).jpg Arturo Alessandri Palma Partido Liberal (Chile, 1849-1966).png
PL
801
65,66 %
Eleodoro Yañez.jpeg Eliodoro Yáñez Partido Liberal (Chile, 1849-1966).png
PL
261
21,39 %
Replace this image male (blue).svg Armando Quezada Partido Radical de Chile.png
PR
108
8,85 %
Enrique Mac-Iver Rodríguez cropped.JPG Enrique Mac Iver Partido Radical de Chile.png
PR
50
4,10 %
Total de votos válidos 1220 100 %

Definición dentro de la Unión Nacional

La Unión Nacional (integrado por una facción del liberalismo, el Partido Nacional y el Partido Liberal Democrático) se debatía entre quienes deseaban acercarse a los conservadores y quienes deseaban alejarse de ellos. Las principales candidaturas eran las de Luis Barros Borgoño, Enrique Zañartu e Ismael Tocornal.

Tras realizar una convención el 2 de mayo, se llegó al acuerdo tras dos días de negociaciones para definir como candidato a Luis Barros Borgoño.

Días después, el Partido Conservador se plegó a la candidatura (con ciertos recelos, pues era el sobrino del librepensador Diego Barros Arana), pues no podía llevar un candidato propio con opciones de ganar. Así, la Unión Liberal se transformó en la Unión Nacional, para hacer frente a la Alianza.

Candidatura de Luis Emilio Recabarren

Si bien el Partido Obrero Socialista (futuro Partido Comunista) veía a la elección presidencial como una lucha interna entre facciones oligárquicas, el llamado de Alessandri a los sectores populares causó malestar entre dirigentes del partido, que veían como Alessandri impulsaba una «falsa lucha social», por lo que el 15 de mayo aprobaron llevar un candidato. Tras una reunión en Antofagasta el 1 y 2 de junio, se proclamó al fundador del partido Luis Emilio Recabarren como candidato al sillón presidencial.

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