El traje nuevo del emperador

El traje nuevo del emperador
de  Hans Christian Andersen Ver y modificar los datos en Wikidata
Emperor Clothes 01.jpg
Ilustración de Vilhelm Pedersen (1820 - 1859), el primer ilustrador de Andersen.
Género Cuento de hadas literario Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Danés Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original Keiserens nye Klæder
País Dinamarca
Fecha de publicación 1837 Ver y modificar los datos en Wikidata
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El traje nuevo del emperador (Keiserens nye Klæder), también conocido como El rey desnudo, es un cuento de hadas danés escrito por Hans Christian Andersen y publicado en 1837 como parte de Eventyr, Fortalte for Børn (Cuentos de hadas contados para niños). La historia es una fábula o con un mensaje de advertencia: «No tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad», o, también, «No hay preguntas estúpidas».

El cuento El traje nuevo del emperador es el n.º 168 de la colección de Andersen.

Sinopsis

Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día oyó a Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo. Por supuesto, no había prenda alguna sino que los pícaros hacían lucir que trabajaban en la ropa, pero estos se quedaban con los ricos materiales que solicitaban para tal fin.

Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino.

Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile, sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla.

Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:

«¡Pero si va desnudo!»

La gente empezó a cuchichear la frase hasta que toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. El emperador lo oyó y supo que tenían razón, pero levantó la cabeza y terminó el desfile.

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