El sentido del oído

El sentido del oído
Brueghel Jan - Das Gehör.jpg
Autor Jan Brueghel el Viejo, 1618
Técnica Óleo sobre tabla
Tamaño 65 cm × 107 cm
Localización Museo del Prado, Madrid, Flag of Spain.svg  España
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La obra El sentido del oído forma parte de una serie de cuadros realizados por Jan Brueghel de Velours, conocido como el Viejo, (1568-1625) con la ayuda, al menos en el proyecto iconológico y de las figuras alegóricas, de Peter Paul Rubens (1577-1640).

La obra

Se trata de un óleo sobre tabla de 65 x 107 cm. Pintada en 1618 bajo el mecenazgo de Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia. Posteriormente la serie fue propiedad del duque Wolgang Guillermo de Platz - Neoburgo. En el año 1634 estuvo en poder del Cardenal Infante que la regaló al duque de Medina de las Torres y éste la ofreció como presente al monarca español Felipe IV. Fue salvada del incendio del Alcázar en 1734 y posteriormente, según los inventarios de 1747 y 1772, se repartió entre el Palacio del Buen Retiro y el Palacio Nuevo. Actualmente podemos contemplarla en el Museo del Prado.

El cuadro, y la serie en sí, son una alegoría de las nuevas situaciones políticas, económicas y morales, con una rica burguesía, un aperturismo moral y un antropocentrismo más que evidentes en la literatura o las artes del momento. Todos los elementos mitológicos hacen referencia a la música y a la palabra, tratando de unificar la serie mediante los mismos fondos urbanos y palaciegos (basados en residencias de los archiduques) y más aún en la Venus, semidesnuda, constante en todo los cuadros como símbolo del erotismo y el éxtasis.

En los aspectos simbólicos destaca la confrontación música popular-música culta, representada en el grupo instrumental del fondo a la izquierda (música popular, tocada casi de forma improvisada y amateur) frente a las partituras que encontramos en primer plano sobre los atriles y desparramadas inteligentemente sobre el suelo. Estas se refieren a madrigales a seis partes, en su mayoría escritos por Peter Philips (contenidos en su segundo libro de madrigales) organista y compositor de los archiduques.

En cuanto a la mujer que tañe el laúd y que centra la composición, puede ser Venus, acompañada del amorcillo, que en algunos de los cuadros posee alas y en otros no. También puede tratarse de Euterpe, la musa de la música. En mi opinión se trataría de Venus, posibilidad que se ve reforzada por la presencia de rifles, que además de emitir sonido, es un símbolo de la guerra, de Marte, que se enfrenta a la belleza y el amor, Venus, a la que siempre aparece ligado como su antítesis. La presencia del ciervo, es una alegoría directa al oído, dada la consideración que se tenía de éste como el animal con mejor oído de todos, así como el gato a los pies de la Venus, acechante agazapado y agudizando precisamente su oído.

Los cuadros pintados así como la tapa del clavicordio (normalmente decoradas), hacen alusión también a la música y al sonido: El concierto de los Dioses, Orfeo dominando a las fieras con su música o El anuncio de los ángeles a los pastores.

El concierto de los Dioses representa a Zeus entronizado rodeado de las musas en el Olimpo. Mientras danzan y tocan instrumentos, cantaban gestas heroicas en banquetes, en el funeral de Ulises, o en las bodas de Tetis y Peleo o de Armonía y Cadmo.

En Orfeo dominando a las fieras con su música se hace referencia a que cuando Orfeo tocaba su lira, conseguía que los árboles, las piedras y las bestias le siguieran, incluso las bestias infernales se amansaban. El mito de Orfeo es ampliamente tratado en la música, especialmente en la ópera, desde Monteverdi a Offenbach pasando por Gluck.

En el caso del anuncio a los pastores, se alude a la palabra y la música (los ángeles portan las trompetas celestiales). Este momento ha sido reflejado en muchas ocasiones en la música como por ejemplo en el Glory to God in the highest del Mesías de Haendel.

La presencia de una amplia variedad de relojes (muchos de ellos de la variada colección de los archiduques), así como el anteriormente mencionado rifle, no son sino más ejemplos de objetos emisores de sonido, muchos de ellos aprovechados posteriormente por músicos como Leroy Anderson entre otros. En el caso de los pájaros, su bello canto es considerado música y sonido razones por las que se incluyen en el cuadro (recordemos que el propio Mozart en su Concierto para piano nº 17 emplea una melodía que supuestamente silbaba un pájaro que tenía en su casa). La variedad de instrumentos de época a los que se hace referencia merecen un análisis pormenorizado, en el que especialmente se hace hincapié en el instrumento en ese momento y no a las posibles evoluciones posteriores que llevaron a estos a ser instrumentos modernos y con unas características físicas y sonoras totalmente distintas a las del momento de ejecución de la obra pictórica.

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