El resplandor (película)

El resplandor (The Shining) es una película estadounidense de 1980 del subgénero de terror psicológico, producida y dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd y Scatman Crothers. Está basada en la novela homónima del escritor Stephen King, publicada en 1977, si bien la novela y la película difieren en varios aspectos.

La película relata la historia de Jack Torrance, un escritor exalcohólico, que acepta un puesto como vigilante de invierno en un solitario hotel de alta montaña al que se había trasladado con su familia para ocuparse del mantenimiento. Una vez allí, empieza a sufrir inquietantes trastornos de personalidad. Paulatinamente, debido a la incomunicación, al insomnio, a sus propios fantasmas interiores y, tal vez, a la influencia maléfica del lugar, se verá inmerso en una espiral de violencia contra su mujer y su hijo, que a su vez parecen víctimas de espantosos fenómenos sobrenaturales.

Como en otras películas del cineasta estadounidense, en paralelo con la línea dramática principal se desarrollan otras tramas secundarias que a su vez esconden innumerables representaciones simbólicas, indicios subliminales, referencias sociohistóricas e indagaciones de índole psicológica en torno a la naturaleza humana y el mal. Si bien su estreno fue acogido con frialdad por la crítica, El resplandor ha ido ganando adeptos con el tiempo hasta convertirse en una película de culto, e incluso ha llegado a ser considerada una de las mejores películas de la historia del cine. El director Martin Scorsese la incluye entre las 11 mayores películas de terror de todos los tiempos.[5]

Argumento

Jack Torrance ( Jack Nicholson) llega al Hotel Overlook, en Colorado, para una entrevista de trabajo, con el propósito de obtener el puesto de vigilante durante los meses de invierno. El hotel, construido sobre un antiguo cementerio de los nativos americanos, queda aislado durante el invierno debido a las fuertes nevadas, y permanece cerrado durante esos meses, de noviembre a mayo. El director del establecimiento, Stuart Ullman ( Barry Nelson), advierte a Jack de que el prolongado aislamiento puede suponer un problema, y le cuenta el caso de un vigilante anterior, Charles Grady, que al quedarse aislado en el hotel sucumbió a la claustrofobia (concepto que Ullman define como «fiebre de las cabañas»), mató a su mujer y a sus dos hijas y luego se suicidó. Jack asegura que eso a él no le preocupa; que, de hecho, eso es precisamente lo que necesita para centrarse en su trabajo como escritor y terminar el libro que está escribiendo.

Lejos de allí, la esposa de Jack, Wendy ( Shelley Duvall), y el hijo de ambos, Danny ( Danny Lloyd), de cinco años, permanecen en el domicilio familiar, en la ciudad de Boulder. Danny no es un niño común, ya que posee una excepcional capacidad de percepción extrasensorial que le hace evocar episodios pasados que no ha vivido y anticipar hechos del futuro; en uno de esos trances, ante el espejo del cuarto de baño, sufre premoniciones horripilantes sobre el hotel al que van a mudarse si finalmente contratan a su padre. Ante su imagen en el espejo se le presenta la visión de una cascada de sangre que surge de un ascensor, y el episodio le hace perder el conocimiento. (SÓLO EN LA VERSIÓN PARA ESTADOS UNIDOS: Una pediatra Anne Jackson) acude a la llamada de Wendy y examina al pequeño. Este, ya consciente, le comenta que tiene un amigo llamado Tony, que “vive” en su boca. Luego, a solas con la doctora, Wendy, visiblemente nerviosa, menciona también unos problemas de maltrato y de alcoholismo por parte de Jack que ella trata de minimizar).

La familia llega al hotel el día del cierre al público. El jefe de cocina, Dick Hallorann ( Scatman Crothers), es el encargado de enseñar las enormes cocinas a Wendy y a Danny. Mientras están dentro de una de las despensas, Halloran, sin dejar de hablar con Wendy sobre los víveres disponibles, invita mentalmente a Danny a ir a tomar un helado. El pequeño acepta y, ya a solas los dos, Dick, ahora con semblante llamativamente más serio, revela a Danny que él mismo y su propia abuela compartían también esta habilidad telepática, que él llama «resplandor». De repente, Danny pregunta si hay algo que temer en el hotel, especialmente sobre la habitación 237. Hallorann le dice a Danny que el propio hotel también «resplandece»; que guarda entre sus paredes muchas historias y que «no todas son buenas». Finalmente, de manera tajante y un tanto enigmática ordena a Danny que no entre en esa habitación bajo ninguna circunstancia.

Pasa un mes. Danny y Wendy suelen pasar los días explorando divertidos las instalaciones, en especial el laberinto de setos exterior. La madre es la que, aparte de algunos problemas menores con las comunicaciones telefónicas, se muestra más relajada. Danny, por contra, es víctima de visiones cada vez más terroríficas sobre las niñas asesinadas, y Jack, cada vez más aislado de su familia, empieza a sufrir el bloqueo del escritor; su proyecto literario se estanca y su comportamiento se vuelve cada vez más indescifrable y violento.

La curiosidad de Danny sobre la habitación 237 aumenta cuando en una de sus interminables carreras en triciclo por los pasillos advierte que la puerta de la habitación está entreabierta. En la toma siguiente, Wendy oye a Jack gritando en sueños y, cuando le despierta, este le cuenta que ha tenido una pesadilla en la que mataba y descuartizaba a ella y a Danny. El chico entra en la escena con heridas en el cuello y visiblemente traumatizado, lo que hace que Wendy acuse a Jack de haberle maltratado. En la secuencia siguiente, el padre deambula hasta llegar al vacío salón del hotel; se sienta a la barra y dice que daría su alma por una cerveza. En ese momento, se le aparece el fantasma de Lloyd ( Joe Turkel), el barman del hotel, al que Jack parece reconocer. Lloyd le sirve bourbon mientras Jack se queja sobre su matrimonio.

Al rato llega alarmada Wendy, que encuentra a Jack somnoliento y solo sobre la barra. Ni rastro del camarero ni de la luminosa barra atestada de licores. Le cuenta que una mujer loca en una de las habitaciones ha sido la que ha herido a Danny. Jack entra en la habitación 217 para investigar, y encuentra a una joven desnuda saliendo de la bañera. Cuando se acerca a ella y la besa, se transforma en una anciana con el cuerpo putrefacto. Jack le dice a Wendy que no ha visto a nadie en la habitación, y que los arañazos se los habrá hecho el propio Danny. Wendy y Jack discuten sobre si deberían sacar a Danny fuera del hotel, lo que provoca otra explosión de ira de Jack, que dice que si se van del hotel perderá su empleo. Jack, enfadado, vuelve al salón, ahora lleno de fantasmas que disfrutan de una fiesta de disfraces. Allí conoce al fantasma del antiguo guarda, «Delbert» Grady ( Philip Stone) (no Charles como había dicho Ulman), que le dice que debe «corregir» a su mujer y a su hijo.

Mientras tanto, en Florida, Hallorann experimenta una premonición en el sentido de que algo va mal en el hotel, y toma un vuelo hacia Colorado. Danny comienza a decir redrum hasta que entra en trance, y se refiere a sí mismo como Tony.

Máquina de escribir empleada en la película.

Mientras busca a Jack, Wendy llega al escritorio de este y lo que descubre la llena de terror: lo que que en realidad ha estado escribiendo Jack todo el tiempo ante la máquina no ha sido otra cosa que hojas y hojas con la misma frase: All work and no play makes Jack a dull boy ("Solo trabajar y no jugar hace de Jack un chico aburrido") con diversos tipos de letra y de párrafo. En ese momento llega Jack, que la amenaza hasta que ella le golpea con un bate de béisbol y él cae por una escalera y queda inconsciente. La mujer le arrastra hasta la cocina y logra encerrarlo en la despensa; pero tanto ella como Danny están atrapados en el hotel porque Jack ha saboteado la radio y el vehículo oruga. Entretanto, Jack, atrapado, suplica a alguien del exterior para que le abra: es la voz del antiguo guardián Grady, que le recuerda al guarda sus «compromisos». Jack jura cumplir esta vez y acto seguido, en una de las secuencias más inextricables de la trama, alguien o algo abre la puerta desde fuera y Jack queda libre.

En la habitación de la familia, Danny escribe "ЯEDЯUM" con lápiz de labios en la puerta del baño, mientras lo repite en voz alta con la voz de Tony. Cuando Wendy se despierta y mira a través del espejo, descubre espantada las letras MURDER (‘ asesinato’). Jack comienza a golpear la puerta de la habitación con un hacha, y Wendy y Danny se encierran en el baño e intentan escapar por un ventanuco. Danny escapa, pero ella hueco es demasiado estrecho para ella. Jack ha conseguido entrar a la habitación y ve que la puerta del baño está también cerrada, así que comienza a derribarla a hachazos, haciendo un agujero por el que asoma la cabeza y grita: «¡Aquí está Johnny!», mientras Wendy grita de terror. Jack introduce el brazo para desbloquear el pestillo, pero Wendy, que tiene un cuchillo, le hace un corte en la mano.

En ese momento, Jack oye el sonido de un vehículo de nieve que se aproxima al hotel, y se dirige a la entrada para averiguar quién es el intruso. Se trata de Dick Hallorann, que entra en el hotel preguntando en voz alta si hay alguien, mientras Jack le espera agazapado y le mata de un hachazo en el pecho. La muerte de Hallorann «resplandece» en Danny, que no puede evitar un grito de pánico, lo que hace que su padre le localice y el pequeño tenga que huir a toda prisa, adentrándose en el laberinto de setos. Mientras tanto, Wendy recorre el hotel en busca de su hijo, y durante el recorrido por pasillos, escaleras y habitaciones ve varios fantasmas (al parecer, relacionados con acontecimientos del pasado) y tiene la misma visión de la cascada de sangre que tuvo Danny. Finalmente, descubre el cadáver de Dick Hallorann.

Jack comienza a perseguir a Danny por el laberinto siguiendo el rastro de sus huellas en la nieve. El niño, que conoce mejor el lugar que su padre, pone en marcha un ingenioso plan: caminar hacia atrás sobre sus propias huellas y luego saltar a un lado. De este modo, Jack llega a al final de un rastro que no le lleva a ningún sitio, mientras que el niño no tiene más que seguir sus huellas anteriores para encontrar la salida. Allí se encuentra con su madre y ambos huyen en el vehículo que traía Hallorann. Por su parte, Jack, perdido en el interior del laberinto e incapaz de encontrar la salida, muere congelado.

En la escena final, la cámara se acerca a una fotografía en blanco y negro que muestra a una multitud en una fiesta. En el centro aparece un sonriente y rejuvenecido Jack Torrance, y al pie de la fotografía figura un texto con una fecha: la fiesta del 4 de julio celebrada en el Overlook en 1921.

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