El rapto en el serrallo

El rapto en el serrallo
Die Entfürung aus dem Serail
Szenen-Foto von Mozarts "Entführung aus dem Serail".jpg
Cornel Frey como Belmonte ( Wuppertal, 2004]]).
Género Singspiel
Basado en basado en una obra de Christoph Friedrich Bretzner de 1781[1]
Actos 3 actos
Idioma Alemán
Música
Compositor W. A. Mozart
Puesta en escena
Lugar de estreno Hofburgtheater
Viena
Fecha de estreno 16 de julio de 1782
Personajes
Libretista Gottlieb Stephanie
Duración 2 horas 15 minutos[4]
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El rapto en el serrallo (título original en alemán, Die Entführung aus dem Serail, KV 384) es un singspiel en tres actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en alemán de Gottlieb Stephanie, quien adaptó otro libreto de Christoph Friedrich Bretzner. Se estrenó en el Burgtheater de Viena el 16 de julio de 1782.

Historia

Orígenes

La compañía que primero representó la ópera fue el Nationalsingspiel (" Singspiel nacional"), un proyecto (1778–1783) del emperador austríaco José II. El emperador había creado la compañía para interpretar obras en idioma alemán (la ópera italiana era ya muy popular en Viena). Este proyecto fue al final abandonado como un fracaso, pero a lo largo del mismo produjo una serie de éxitos, en su mayor parte una serie de obras traducidas. La ópera de Mozart emerge como su sobresaliente éxito original.[5]

El intendente del Nationalsingspiel era Gottlieb Stephanie.[7]

Composición

Mozart recibió el libreto de Stephanie el 29 de julio de 1781. Había tenido pocas oportunidades de componer profesionalmente durante el verano y se puso a trabajar en el libreto a un ritmo muy rápido, acabando tres grandes números en sólo dos días. Una carta a su padre Leopold indica que estaba muy entusiasmado sobre la perspectiva de hacer que una ópera suya se interpretase en Viena, y trabajó con entusiasmo en este proyecto.

Al principio Mozart creyó que necesitaba acabar esta ópera en solo dos meses, debido a que se hicieron planes tentativos de representarla en la visita de septiembre del ruso Gran duque Pablo (hijo de Catalina la Grande y heredero al trono ruso). Sin embargo, al final se decidió representar óperas de Gluck, lo que le dio a Mozart más tiempo.[8]

Fue en esta época cuando Mozart articuló sus puntos de vista sobre el papel del compositor y del libretista en la preparación de una ópera. Escribió a su padre (13 de octubre de 1781):

Diría que en una ópera la poesía debe ser en conjunto la obediente hija de la música. ¿Por qué son las óperas cómicas italianas populares en todos lados – a pesar de sus miserables libretos? … Porque la música es la reina suprema, y cuando uno la escucha, el resto se olvida. Una ópera tendrá éxito seguro cuando la trama está bien construida, las palabras escritas solamente para la música y no metidas aquí y allá para adaptarse a algún ritmo miserable... La mejor cosa de todas es cuando un buen compositor, entendido en teatro y con suficiente talento para hacer sugerencias, se encuentra con un poeta capaz, el verdadero fénix; en ese caso, no hay que tener temor sobre si aplaudirán - incluso el ignorante.[9]

Parecería que pasó algo parecido a esto, es decir, que Mozart decidió tener un papel principal en la formación del libreto, insistiendo en que Stephanie hiciera cambios para mejor efecto dramático y musical. El 26 de septiembre Mozart escribió:

Y así está la Cosa - Desde hace 3 semanas está ya terminado el Primer Acto - un aria del 2.º acto, y el dúo de Borrachos (se refiere a "Vivat Bacchus", acto II)... Sin embargo no puedo hacer más - porque hay que cambiar toda la historia - y a petición mía. Al principio del tercer Acto hay un quinteto o más bien un final encantador - preferiría ponerlo al final del 2.º Acto. Para poder efectuarlo hace falta un gran cambio, efectivamente hay que introducir una intriga totalmente Nueva - y Stephani está hasta el cuello de trabajo y evidentemente hay que tener un poco de paciencia.[10]

Mozart estaba evidentemente bastante encantado en tener en Stephanie un libretista que lo escucharía. La carta de 26 de septiembre también dice:

Todos hablan mal de Stephani - puede ser que conmigo sólo sea tan amistoso aparentemente - pero la verdad es que me arregla el libreto - y tal como yo lo quiero - al pie de la letra - ¡Y por Dios que no le pido nada más!.[11]

Con los retrasos para reescribir, la composición le llevó otros varios meses más.

Representaciones

Se estrenó en el Burgtheater de Viena el 16 de julio de 1782,[15] En 1787, Goethe escribió (con relación a sus propios esfuerzos como libretista):

Todo nuestro esfuerzo... para limitarnos a lo que es simple y limitado se perdió cuando apareció Mozart. El rapto en el serrallo conquistó a todos, y nuestra propia pieza, cuidadosamente escrita nunca ha sido tan mencionada en los círculos teatrales.[16]

En vida de Mozart, fue su obra más divulgada fuera de Viena. Sólo en el año 1782 alcanzó las quince representaciones. En otoño fue representada en Praga. En los años siguientes, fue representada en diversos lugares de habla alemana: Fráncfort del Meno, Bonn, Leipzig, Múnich, Kassel, Berlín y Stuttgart. En Viena formó parte del repertorio del Burgtheater.

Estableció la reputación en Viena de Mozart, pues suponía la realización de un deseo largamente expresado por el emperador: una opera genuinamente alemana de éxito. Se ganó el respeto, también, de los músicos, entre ellos, el de Gluck. Pero la ópera no le hizo rico: le hicieron un único pago de 100 ducados imperiales (alrededor de 450 florines) por su obra, y no tuvo beneficios de las representaciones posteriores.[17]

La ópera alcanzó París en noviembre de 1801, cuando Frédéric Blasius dirigió a la compañía de Ellmenreich en representaciones en el Théâtre de la Gaîté.[18] En España se estrenó el 3 de enero de 1928 en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.

El rapto en el serrallo sigue siendo una de las óperas más populares; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 21 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 6.ª en alemán y la quinta de Mozart, después de La flauta mágica, Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y Così fan tutte.

La anécdota de las "demasiadas notas"

La complejidad de la obra de Mozart, señalada prontamente por Goethe, también tiene su papel en una anécdota bien conocida sobre la ópera. En la versión de Bartlett's Book of Anecdotes, la historia sería esta:

El emperador José II encargó la creación de El rapto en el serrallo, pero cuando lo oyó, se quejó a Mozart, "demasiado refinada para nuestros oídos y demasiadas notas, mi querido Mozart". Mozart replicó "Sólo las precisas, majestad".[19]

La anécdota apareció originariamente en una temprana biografía de Mozart por Franz Xaver Niemetschek.[21]

La anécdota, que se repite a menudo, puede haber dado al emperador una inmerecida mala reputación, en cuanto a sus habilidades musicales y su aprecio y apoyo a la música de Mozart. En defensa de José frente a tales críticas, véase Beales (2006).[23] El musicólogo Conrad Wilson también sugiere una traducción errónea del alemán: "lo que dijo realmente (si es que lo dijo) fue 'un extraordinario número de notas', que no era lo mismo."

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