El príncipe Ígor

El príncipe Ígor
Князь Игорь, Kniaz Ígor
Princeigor.jpg
Diseño del traje del príncipe Ígor por Konstantín Korovin. 1909.
Género Ópera
Basado en sinopsis dramática de Stásov, basada en el Cantar de las huestes de Ígor
Actos 4 actos y un prólogo
Idioma Ruso
Música
Compositor Aleksandr Borodín, partitura terminada por Nikolái Rimski-Kórsakov y Aleksandr Glazunov
Puesta en escena
Lugar de estreno Teatro Mariinski
San Petersburgo
Fecha de estreno 4 de noviembre de 1890
Personajes
Libretista el compositor
Duración unas 2 horas
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El príncipe Ígor (título original en ruso, Князь Игорь, Kniaz Ígor) es una ópera en cuatro actos y un prólogo con música de Aleksandr Borodín y libreto en ruso del propio compositor. Debido a la muerte de Borodín en 1887, la ópera quedó inacabada y la partitura fue corregida y terminada por los compositores Nikolái Rimski-Kórsakov y Aleksandr Glazunov. El estreno póstumo tuvo lugar en San Petersburgo, en el teatro Mariinski, el 4 de noviembre de 1890.

El libreto, del propio Borodín y de Vladímir Stásov está basado en una epopeya rusa del siglo XII y se corresponde, vagamente, con la historia narrada en el Cantar de las huestes de Ígor, que relata la campaña del príncipe ruso Ígor Sviatoslávich ( en:Igor Svyatoslavich) contra las tribus de los pólovtsy, invasoras en 1185.

La partitura incluye las famosas danzas corales conocidas como « Danzas polovtsianas» (o Danzas de los pólovtsy), que divulgaron en Europa occidental los ballets de Diáguilev y que se interpretan independientemente en los conciertos. Otra pieza destacada es el aria del jan Konchak, para bajo.

Historia

Composición

Original
1869 - 1887

Después de considerar brevemente la obra de Lev Mey La novia del zar como tema (más tarde asumido en 1898 por Nikolái Rimski-Kórsakov, su 9.ª ópera), Borodín empezó a buscar un nuevo proyecto para su primera ópera. Vladímir Stásov, crítico y asesor de Los Cinco, sugirió el Cantar de las huestes de Ígor, un poema en prosa épico del siglo XII, y envió a Borodín un guion para una ópera en tres actos el 30 de abril de 1869.[2] Inicialmente, Borodín encontró la propuesta interesante pero de enormes proporciones:

"Tu esquema es tan completo que todo me parece claro y se ajusta perfectamente. ¿Pero seré capaz de llevar a cabo mi propia tarea hasta el final? ¡Bah! Tal como dicen aquí, "¡Aquel que tema al lobo que no vaya al bosque!" De manera que lo intentaré..."[3]

Aleksandr Borodín, respuesta a la propuesta de Stásov

Después de recoger material de fuentes literarias, Borodín empezó a componer en septiembre de 1869 con las versiones iniciales del arioso de Yaroslavna y la cavatina de Konchákovna, e hizo un esbozo de las danzas polovtsianas y la Marcha de los pólovtsy. Pronto empezó a tener dudas y dejó de componer. Expresó sus recelos en una carta a su esposa: "Hay tan poco drama aquí, y nada de movimiento... Para mí, la ópera sin drama, en sentido estricto, no es natural."[5]

El proyecto Mlada pronto terminó, y Borodín, como otros miembros de Los Cinco, que estaban implicados — César Cui, Modest Músorgski, y Rimski-Kórsakov—pensó en formas de reciclar la música con la que había contribuido. De los ocho números que había compuesto para el Acto IV de Mlada, aquellos que metió (o devolvió a) El príncipe Ígor están el N.º 1 (Prólogo: El coro de apertura en do mayor), N.º2 (material para el arioso de Yaroslavna y el aria de Ígor), N.º 3 (Prólogo: El eclipse), N.º 4 (Acto III: El trío), y N.º 8 (Acto IV: El coro final).[6]

Borodín regresó al príncipe Ígor en 1874, inspirado por el éxito de sus camaradas Rimski-Kórsakov y Músorgski en la representación de sus óperas históricas La dama de Pskov (1873) y Borís Godunov (1874). Este período también marca la creación de dos nuevos personajes, los desertores Skulá y Yeroshka, quienes tienen mucho en común con los monjes deshonestos Varlaam y Misaíl en Borís Godunov.

En sus memorias, Rimski-Kórsakov menciona un concierto en el año 1876 en el que se interpretó el "coro final" de Borodín, la primera representación pública de música del príncipe Ígor identificada por él:

"...El coro de cierre de Borodín ["Gloria al bello Sol"]..., que, en el epílogo de la ópera (posteriormente eliminado) ensalzaba las hazañas de Ígor, fue movido por el propio autor al prólogo de la ópera, del que ahora forma parte. Actualmente este coro exalta a Ígor cuando empieza la campaña contra los polovtses. Los episodios del eclipse solar, de la marcha de Yaroslavna, etc., la dividen en mitades que bordea todo el prólogo. En aquellos días toda esta parte media no existía, y el coro formaba un número ininterrumpido de dimensiones bastante considerables."[7]

Nikolái Rimski-Kórsakov, Crónica de mi vida musical, 1909

La idea de un epílogo coral en el libreto original sin duda estaba inspirado por el ejemplo de Una vida por el zar por Glinka, a cuya memoria príncipe Ígor está dedicada.

La principal ocupación de Borodín fue la química, incluyendo la investigación y la enseñaza. Sin embargo, pasó mucho tiempo apoyando la causa de la mujer, para gran consternación de sus compañeros compositores, quienes entendían que debía dedicar su tiempo y talento a la música.[9] Rimski-Kórsakov en lugar de ello ayudó a Borodín a orquestar importantes números en preparación para una interpretación de concierto—por ejemplo, las Danzas polovtsianas en 1879:

"No había por qué esperar al final para orquestar las Danzas polovtsianas, y aun así habían sido anunciadas y ensayadas por mí con el coro. Era tarde para copias las partes. Desesperado, intercambié reproches con Borodín. Tampoco él estaba muy feliz. Al final, abandonando toda esperanza, le ofrecí ayuda con la orquestación. Así que vino a mi casa por la tarde, trayendo la rara vez tocada partitura de las Danzas polovtsianas; y los tres - él, Anatoli Liádov y yo- lo cogimos y nos pusimos a orquestar rápidamente. Para ganar tiempo, escribimos en lapicero y no en tinta. Así nos sentamos a trabajar hasta altas horas de la noche. Las hojas terminadas de la partitura Borodín las cubrió con gelatina líquida, para mantener intactas nuestras marcas a lápiz; y para que las hojas estuvieran secas antes, las colgó como si fuera una colada en mi estudio. Así, el número estuvo preparado y se pasó al copista. La orquestación del coro de cierre lo hice casi sin ayuda..."[10]

Rimski-Kórsakov, Crónica de mi vida musical, 1909

Borodín trabajó en El príncipe Ígor, cogiéndolo y dejándolo, durante casi 18 años.

Completado póstumamente y orquestación
1887 - 1888

Borodín murió de repente en 1887, dejando inacabado El príncipe Ígor. Rimski-Kórsakov y Stásov fueron a casa de Borodín, recogieron sus partituras, y se las llevaron a casa de Rimski-Kórsakov.

"Glazunov y yo juntos clasificamos todos los manuscritos... En el primer lugar estaba El príncipe Ígor, inacabado. Algunos números de la ópera, como el primer coro, la danza de los pólovtsy, el lamento de Yaroslavna, el recitativo y canción de Vladímir Gálitski, el aria de Konchak, las arias de Konchákovna y el príncipe Vladímir Ígorevich, así como el coro final, habían sido terminados y orquestados por el compositor. Gran parte del resto existía en forma de esbozos para piano terminados; todo el resto era un esbozo fragmentario, mientras que buena parte simplemente no existía. Para los Actos II y III (en el campo de los polovtses) no había un libreto adecuado -ni siquiera un borrador- sólo versos dispersos y esquemas musicales, o números terminados que no mostraban conexión alguna entre ellos. La sinopsis de estos actos los conocía bien por conversaciones y discusiones con Borodín, aunque en sus proyectos había ido cambiando mucho, sacando cosas y volviéndolas a meter. El más pequeño grupo de música compuesta resultó ser la del Acto III. Glazunov y yo nos repartimos la tarea entre nosotros de la siguiente manera: él iba a rellenar todos los agujeros del Acto III y escribir de memoria la Obertura interpretada tan a menudo por el compositor, mientras que yo iba a orquestar, acabar la composición y sistematizar el resto que había quedado inacabado y sin orquestar por Borodín."[11]

Nikolái Rimski-Kórsakov, Crónica de mi vida musical, 1909

El relato, muchas veces repetido, de que Glazunov reconstruyó y orquestó la obertura de memoria después de habérsela oído al compositor es verdadera sólo en parte. La siguiente afirmación del propio Glazunov clarifica la cosa:

"La obertura fue compuesta por mi correspondiendo de forma aproximada al plan de Borodín. Cogí temas de los números correspondientes de la ópera y tuve la suerte de encontrar el final canónico del segundo asunto entre los esbozos del compositor. Alteré ligeramente las fanfarrias de la obertura... La progresión del bajo en la mitad la encontré apuntada en un trozo de papel, y la combinación de los dos temas (el aria de Ígor y una frase del trío) también fue descubierta entre los papeles del compositor. Unos pocos compases del final los compuse yo."[12]

Aleksandr Glazunov, Memoria, 1891, publicada en la Rússkaya muzikálnaya gazeta, 1896

Representaciones

"Durante la temporada de 1888–9 el Directorio de los Teatros Imperiales empezaron a guiarnos en una fina danza con la producción del príncipe Ígor, que había sido terminada, publicada y mostrada a las autoridades pertinentes. Nos llevaron de la nariz la siguiente temporada también, con constantes posposiciones de la producción por una u otra razón."[14]

Nikolái Rimski-Kórsakov, Crónica de mi vida musical, 1909

El estreno mundial se produjo en San Petersburgo el 4 de noviembre (23 de octubre en datación antigua) del año 1890 en el Teatro Mariinski. Diseñaron los escenarios Yánov, Andréyev y Bocharov, mientras que Lev Ivánov fue el maestro de baile.

Más tarde le siguió el estreno en Moscú. Primero en 1892 por la Sociedad de Ópera Rusa, dirigida por Iosif Pribik. El estreno en el Bolshói se dio en 1898 con dirección de Ulrij Avranek. Otros estrenos destacados fueron el de Praga en 1899, y en París en 1909, con una producción de Serguéi Diáguilev presentando a Fiódor Chaliapin como Gálitski y Maria Kuznetsova como Yaroslavna. Londres vio la misma producción en 1914 dirigida por Thomas Beecham, de nuevo con Chaliapin como Gálitski. En 1915 el estreno en los Estados Unidos ocurrió en el Metropolitan Opera, pero se representó en italiano y fue dirigido por Giorgio Polacco. La primera representación en inglés fue en el Covent Garden el 26 de julio de 1919, con Miriam Licette como Yaroslavna.[15] En España se dio por primera vez en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, en 1922.

Esta ópera se representa poco; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 153 de las óperas representadas en el período 2005-2010, siendo la 11.ª en Rusia, con 20 representaciones.

En enero y febrero de 2009 hubo una producción en el Teatro Aalto por la Ópera de Essen. Mientras algunos aspectos de la producción fueron inusuales, un crítico señaló que "colocar las Danzas (polovtsianas) como final es una idea legante, […] los directores Andrejs Zagars y Noam Zur han presentado así un príncipe Ígor musical y dramatúrgicamente coherente. Un sentido aplauso para una tarde que merece la pena en la ópera.[16]

En junio de 2013 el Teatro Bolshói de Moscú produjo una nueva representación de la ópera bajo la dirección del célebre Yuri Liubímov. La coreografía de las danzas polovtsianas corresponde a la famosa versión de Kasián Goleyzovski de 1933.

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